La falta de respeto a las normas de tránsito

19 Noviembre 2008

Las constantes infracciones en el tránsito y el incremento de los accidentes -muchos de ellos, mortales- reflejan la falta de respeto de una buena parte de los conductores tucumanos no sólo por las leyes sino por la vida ajena y por la propia. Ni siquiera la instalación de nuevos complejos semaforizados sirvió para atenuar las colisiones. Es preocupante que una sociedad no respete las normas que se refieren a la convivencia urbana.
De acuerdo con una estadística de la Dirección de Tránsito de San Miguel de Tucumán, hasta octubre pasado, la transgresión más cometida por los conductores fue violar la luz roja (7.253 multas). Estas sanciones se elevaron a más del doble en los últimos cuatro años. En 2004, se realizaron 3.423 multas por esta falta y en 2005, 4.042. Según el informe, en el centro, más de 40 esquinas se hallan semaforizadas, no obstante, se registran grandes cantidades de incidentes entre vehículos. Pese a que muchos no son denunciados porque ocasionan sólo daños materiales o porque se trata de roces entre los rodados, se estima que se producen alrededor de 45 percances diarios, pero según las estadísticas se registran cerca de cinco accidentes cada jornada. En los primeros ocho meses del año hubo 1.102 colisiones: 328 ocurrieron en el centro; otros 774 sucedieron en las avenidas y en los barrios de la ciudad.
Las cifras señalan que en los últimos cinco años, los accidentes se incrementaron en más de un 30%. Mientras que en 2005 se registraban 94 choques por mes, en 2008 hubo un promedio de 137 percances mensuales. Se indica que hubo 1.129 automotores involucrados en los accidentes, 661 motocicletas y 84 bicicletas. Es, por otro lado, preocupante el aumento de peatones en los choques: este año fueron 126, sobre un total de 1.257 accidentados. De la totalidad de heridos, 900 son varones y 347 son mujeres. Según un funcionario de la repartición, ello tiene que ver con el hecho de que las mujeres son más cuidadosas cuando manejan y respetan más las normas de tránsito, mientras que los hombres son más agresivos y arriesgados para manejar.
En las esquinas donde más choques se registran, dentro de las cuatro avenidas, figura en primer lugar la San Martín y Junín, a la que le siguen La Rioja y Crisóstomo Alvarez, San Martín y Rivadavia, avenida Avellaneda y Santiago del Estero y Marcos Paz y Balcarce. Para permitir que el peatón pudiese cruzar con menos intranquilidad, se dispuso retardar el paso de la luz roja a la verde. Sin embargo, la incontinencia de muchos conductores los lleva a no respetar esta pausa necesaria o a acelerar cuando el semáforo se ha puesto en amarillo. Los motociclistas y los taxistas son los principales infractores. Muchos de estos últimos detienen sus vehículos en cualquier parte para levantar a un cliente sin importarles si está permitido, si demoran la circulación del tránsito o si la acción puede ocasionar un accidente.
Se trata, por cierto, de un grave problema de falta de educación vial, en el que varios municipios están involucrados porque los requisitos para la obtención del registro de conducir no son rigurosos. Se propuso, entre otras cosas, diseñar una base de datos provincial a fin de hacer un seguimiento eficaz de las infracciones cometidas por un conductor y penalizarlo cuando correspondiera. Se deberían unificar en todos los municipios el criterio y los requisitos para otorgar el carnet de manejo, así como aplicar multas más onerosas que desalienten al infractor. La educación vial debería ser obligatoria, por lo menos, en la primaria y en la secundaria. Si no se aborda en forma interdisciplinaria este problema y si no se diseña una política de Estado será difícil corregir esta mala costumbre que atenta contra la vida.

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