Sofismas
Los funcionarios y policías están convencidos de que el movimiento y las motos bastan para dar seguridad, aunque los vecinos se quejen de asaltos y robos. Por Roberto Delgado -Prosecretario de Redacción
Pocas veces se vieron percepciones tan diferentes sobre la seguridad como las del barrio Ciudad Jardín. Mientras el vecino Juan Amaya dice que se irá a vivir a Córdoba y que duerme con un machete para defenderse, el comisario Carlos Brito dice que no es un vecindario peligroso, sino normal, y que realmente hay lugares que tienen problemas mucho más serios.
No es solamente este comisario el que tiene esta percepción. El mismo ministro de Seguridad Ciudadana, Mario López Herrera, que hace una semana dijo que hay un déficit en la comunicación entre policías y ciudadanos, a causa de que hay que cambiar la mentalidad del agente, luego aclaró que en realidad hay una transformación y capacitación continua de la fuerza policial. Además, tanto el ministro como el jefe de Policía, Hugo Sánchez, opinan que la Patrulla Urbana -que es la que, en teoría, lleva adelante el proceso de diálogo con los vecinos- es eficiente y se ajusta al modelo de policía que desde 2006 adoptó el Ministerio... esta fuerza es lo que se más se ajusta a lo que se conoce como Policía Comunitaria, ya que incluye la Patrulla Motorizada.
Pero, al mismo tiempo, un informe de 2007 -del que participó el mismo ministerio de Seguridad Ciudadana- señala que la Patrulla Urbana fue relegada a una función auxiliar y que sus recursos están orientados a zonas céntricas, donde el contacto con residentes y comunidad es limitado. Además, ese mismo informe critica que la relegación ha sido acelerada por la preferencia por el patrullaje motorizado y la respuesta rápida, y el perfeccionamiento de las áreas de investigación postdelito.
Sin embargo, tanto el ministro como el jefe de Policía afirman que la Patrulla Motorizada es el área más eficiente. De hecho, una idea central del modelo de Policía que proponen es la sección motorizada, que tiene preferencia por sobre la de a pie. "Es importante prevenir y estrechar el contacto con la comunidad, pero también es importante estar preparado para sorprender al delincuente", dijo un oficial motorizado, que prefiere, obviamente, la respuesta rápida antes que prevenir problemas.
¿Significa esto que está mal la Patrulla Motorizada? No; bienvenida sea. A los vecinos les agrada ver a los agentes patrullando. Pero no nos engañemos presentando como prevención lo que es reacción. Una cosa es estudiar el terreno y el barrio para saber cómo es la vida y evitar atracos antes de que ocurran, y otra es salir por detrás de los ladrones y los asaltantes cuando ya han atacado a los vecinos.
Obviamente, en los barrios donde están asignados los policías de a pie de la Patrulla Urbana, los vecinos están contentos y hay una relación casi familiar. Pero esta patrulla ha sido disminuida. Llegó a disponer de 1.100 hombres y ahora tiene sólo 600. Las tareas barriales quedan relegadas frente a necesidades del momento, dispuestas por la superioridad y frente a la preeminencia que se da a la supuesta respuesta rápida de la motorizada. El concepto de vínculo con el vecino parece ser el que plantea el comisario Brito: que los motorizados se detengan en el almacén del barrio, donde los referentes barriales -vecinos intermediarios- deben contarles lo que pasa. Los funcionarios creen que esto es suficiente, no que los agentes conozcan a la gente y sepan quién viene y quién va. Las reuniones son para que haya acercamientos entre vecinos y policías, para que nos expongan los problemas en forma directa, y no tengamos que guiarnos por estadísticas, dijo Brito. ¿De qué estadísticas habla? La Policía no tiene estadísticas, y de estas declaraciones se desprende que no interesa hacerlas: se prefiere reaccionar, no prevenir.
Estas contradicciones muestran que los cambios que se han hecho en la fuerza permiten a los funcionarios ser sofistas, ya que usan argumentos aparentes para defender falsedades. Esto es, mostrar movimiento y policías armados y en moto para demostrar que hay más seguridad. Así se autoconvencen de que lo han logrado y se contentan con una apariencia, la del sofisma, mientras los vecinos -como los del barrio Ciudad Jardín- viven otra realidad, se encierran tras las rejas o piensan en irse a otra parte.







