Las alianzas para 2009
Alperovich reclamó a los otros mandatarios que voten leyes claves para Cristina. El decisionismo es la matriz ideológica que comparten la Presidenta y el gobernador. Los dilemas que enfrenta la oposición. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
El escenario socioeconómico se complica mes a mes y se proyecta en forma condicionante sobre el plano político-electoral. El Gobierno está ante una encrucijada: la crisis lo maltrata y lo obliga a sincerarse en el discurso y a admitir los costos. Lo que antes se negaba ahora se acepta sin vueltas.
El ministro de Economía en las sombras, Néstor Kirchner, admitió en Chile que el tembladeral afectaba al país, ante el fracaso de la teoría del desacople de lo que ocurría en el mundo. Esa receta suponía la invulnerabilidad de la economía argentina frente a los vaivenes de la tormenta financiera, lo cual era inexacto. Los despidos y suspensiones de trabajadores en distintos puntos del país atestiguan que el matrimonio presidencial vivía en una burbuja. A confesión de parte, relevo de prueba. En ese cuadro conflictivo se potencia el papel de Kirchner como dueño de la caja pública y como director técnico del elenco oficialista.
José Alperovich no dudó ni un segundo en jugar en ese equipo, al haber dimitido a su proyecto presidencial de 2011. La re-reelección es lo que le quita el sueño, con una nueva reforma constitucional de por medio.
Cual Torquemada del peronismo oficial, atacó a los gobernadores que se mostraban reacios a apoyar las prórrogas de las leyes concernientes al impuesto al cheque y a la extensión de la emergencia económica. No los identificó públicamente pero sumó puntos en el ranking del cristinismo, al argumentar de la misma manera que la Presidenta: primero está la solidez del Tesoro nacional.
La posición de inquisidor le deparará ventajas en el planeta kirchnerista porque congraciarse con la Casa Rosada siempre fue la ley primera, tras la enseñanza que dejó aquel aciago 9 de julio de 2004, cuando una pelea entre facciones opuestas en la plaza Independencia arruinó la primera visita presidencial de Néstor a Tucumán.
Recuperar la iniciativa
En una etapa de estrechez, los anuncios rimbombantes se encogen. Alperovich necesita de ellos porque oxigenan su andar político-electoral. Cristina no se olvidó de él y puso en marcha el programa que propicia la incorporación a los combustibles, a partir de 2010, de bioetanol -producido a partir de la caña de azúcar-. Tucumán, si se despliega el programa, saldrá beneficiado, sin dudas. Que esto vaya a plasmarse en realidad es harina de otro costal, pero a Alperovich le permitió recuperar la iniciativa de los anuncios. Estar en las imágenes muestra un gobernador que hace, aunque luego nadie se acuerde del final de la película.
Razones de peso explican con suficiencia el porqué de la obediencia irrestricta al matrimonio presidencial: el 80% del Presupuesto provincial 2009 es financiado por la Casa Rosada. En cifras, equivale a $ 4.936 millones sobre un total de $ 6.178 millones. La autonomía provincial es una utopía en esas condiciones.
El reclamo de apoyo a la continuidad de la emergencia económica nacional que planteó Alperovich implica que Cristina mantendrá poderes extraordinarios sin que el Congreso la vigile. En definitiva, nada distinto de lo que la Ley de Presupuesto 2009 -aprobada ayer- autoriza a Alperovich: a cambiar el destino de los fondos públicos sin dar explicaciones.
La matriz ideológica de estas coincidencias es el decisionismo. "Son técnicas de dominación que recurren al pretexto de la excepcionalidad o inestabilidad de una situación para concentrar el poder y ejercerlo con pocos límites", define el filósofo Javier Flax. "El interés principal del decisionismo es que el ciudadano confíe en el poder y no que participe en él o lo controle", analiza el politólogo Hugo Quiroga. Ganó terreno la idea de una cultura política que consiente los gobiernos con plenos poderes a costa del ideal republicano. De la falta de controles se ocupan la Cámara y el Tribunal de Cuentas.

Contraofensiva en ciernes
La vigencia de la crisis aceleró la pulsación de las activistas opositores al arco alpero-kirchnerista. Fernando Juri hilvanó contactos con políticos antagónicos al kirchnerismo. Al encuentro con el diputado Esteban Bullrich -hombre de confianza de Mauricio Macri-, sumó el reciente diálogo con el vicepresidente Julio César Cobos en el Senado, a quien Alperovich ninguneó desde 2007. Juri no ocultó su satisfacción porque Luis José Bussi y el gobernador lo tildaran de candidato oficialista al Senado, con discursos idénticos. Está seguro de que ambos pretenden desgastarlo con acciones combinadas. "La estrategia era buena, pero fallaron en la táctica", ironizó.
Juri se insertó en la mesa política que se propone estructurar el peronismo disidente en el país, que se presentará en sociedad el 10 de diciembre en Parque Norte. Próximas reuniones con Felipe Solá y con Juan Carlos Romero refuerzan el perfil antikirchnerista que intenta dibujar en el tablero provincial. El lanzamiento del Movimiento Productivo Argentino (MPA) dicen que está asegurado para el lunes 24 de este mes, mientras se procura organizar la disidencia justicialista en el interior de la provincia.
En otro armado opositor, Alfonso Prat Gay anticipó en Santiago del Estero que el ex ministro José Ricardo Falú será el referente de la Coalición Cívica en Tucumán. La novedad impactó en el radicalismo, cuyos dirigentes oficiales no bajaron los brazos en procura de un acuerdo multipartidario que incluya a los socialistas, democristianos y a los falucistas. Gerardo Conte Grand es uno de los puentes con Falú en la estructura liderada por Elisa Carrió.
La línea que conduce la UCR -aún intervenida en la esfera local- está más tranquila luego del visto bueno de Raúl Alfonsín al acercamiento del senador Gerardo Morales con Carrió. En ese sector se asegura, además, que Cobos desembarcará en Tucumán para poner en claro las cosas. Vendría, según esas fuentes, a señalar que no se puede ser adherente al espacio cobista y militar en las filas del alperovichismo, que es la versión tucumana de la hegemonía kirchnerista. El ámbito que se reservaría la UCR dentro de ese tablero es motivo de de charlas informales. Una banca de senador y dos de diputados podría obtener la oposición. Pero esta se halla lejos de unirse.







