La vieja estructura policial trató de fagocitar a la Patrulla Urbana

Un informe presentado a la Nación dice que los objetivos se han diluido y que ahora se prioriza la respuesta rápida antes que la prevención.

RECORRIDO. En algunos barrios, como Villa Luján, los agentes conocen a los vecinos y el movimiento de la zona.  LA GACETA / OSVALDO RIPOLL RECORRIDO. En algunos barrios, como Villa Luján, los agentes conocen a los vecinos y el movimiento de la zona. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
16 Noviembre 2008

Aunque el ministro de Seguridad Ciudadana afirma que la Patrulla Urbana es eficiente, un informe elaborado por una comisión especial -en la que participó el mismo Ministerio- dice que las iniciativas de las Patrullas Urbanas de Prevención (PUP) y de los Programas de Integración (PIC) han sufrido un paulatino retroceso. “Sus recursos humanos han sido destinados a otras dependencias y sus actividades diluidas en la estructura policial existente, incapaz de alojar un modelo radicalmente distinto al tradicional... La preferencia por el patrullaje motorizado y la respuesta rápida, y el perfeccionamiento de las áreas de investigación post-delito han acelerado ese relegamiento”, dice el documento, que fue presentado en noviembre de 2007, al cabo de dos años de investigación sobre el programa.

El grupo de estudio, conformado por funcionarios de seguridad, de Derechos Humanos, de la Facultad de Derecho de la UNT y de la ONG Andhes, entre otros, presentó el trabajo ante un grupo de gestión creado a nivel nacional para llevar a cabo programas de seguridad en el país. El grupo está constituido por las Secretarías de Seguridad Interior y de Derechos Humanos de la Nación, y la embajada de Holanda,  entre otros.

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El informe indica que la Patrulla Urbana se creó en 2003 con la idea de incorporar “nuevas vías para prevenir el delito y mejorar la calidad de vida vecinal, antes que reaccionar simplemente a llamadas de emergencia y a delitos ya cometidos”.  La nueva sección debía ser “un servicio de proximidad vecinal de calidad... personalizado y permanente”. Comenzó con unos 700 efectivos y llegó a tener 1.100 en su época de apogeo, con una representación femenina alta. En el informe se advierte que que en noviembre 2007 había entre 300 y 400. Hoy, según el jefe de la Patrulla Urbana, comisario mayor Luis Ibáñez, son unos 600 (en capital), incluyendo policías motorizados.

Desde el comienzo, se estableció que se debía patrullar de a pie. “Con el tiempo, la permanencia del recorrido y el horario del agente pasó a ser irregular”, dice el informe. “Tampoco pudo superar la patrulla esa imagen presente en la cultura policial de ser un desagradable lugar de iniciación, sin prestigio ni futuro profesional, y de duras condiciones de servicio (horarios prolongados y de rigidez disciplinaria)”. Además, “en muchas de las áreas seleccionadas  surgió una figura imprevista, la del referente barrial... que... ocupó el papel de intermediario o sostén vecinal del policía de patrulla, en un rol impreciso, que derivó a veces en conflictos y en una idea desnaturalizada del modelo”. Añade que hubo una fuerte presión de la propia estructura policial y de otras áreas del Estado para que la Patrulla Urbana se hiciera cargo de tareas diferentes a la prevención barrial. “Las más frecuentes fueron la de auxiliar en la atención de conflictos públicos -usualmente en calles céntricas-, prestar ayuda en problemas de tránsito, realizar custodias de edificios públicos, brindar contingentes para actos protocolares, recreativos y otros... bastaba con suspender tareas barriales... esta idea de unidad policial disponible para tareas auxiliares y para cobertura de imprevistos terminó sofocando la misión primaria de la patrulla. Actualmente los recursos humanos están orientados prioritariamente en zonas céntricas, donde el contacto con residentes y comunidad es limitado”, concluye.

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Experiencias y propuestas

- EN LA SECCIONAL 6ª -que abarca un área de 40.000 personas, en la que se incluyen barrios como “La Bombilla” y “El Sifón”- se implementó en 2004 un programa piloto de integración a la comunidad, con 200 policías. Se trabajó con otras áreas del Estado y con foros vecinales. “Al cabo de un año, el programa mostró índices alentadores a través de las encuestas de victimización realizadas”, dice el informe. “Posteriormente, el programa perdió fuerza, los recursos disminuyeron y las orientaciones hacia un trabajo comunitario se fueron desvaneciendo”.

- “LA PRESENCIA de los agentes en la calle es eventual y no permanente, característica necesaria para la prevención... Actualmente existe una escasa cantidad de personal asignado a patrullaje de zonas céntricas y en contadas jurisdicciones suburbanas y del interior de la provincia. Quienes realizan esta tarea no hacen policía orientada a la comunidad (contacto permanente con los vecinos, información constante, planificación en el terreno), sino que se limitan a dar presencia policiasl mediante su parada en esquinas”.

- “LA PARTICIPACION de los agentes de patrulla en la toma de decisiones respecto de las tareas a realizar parece muy difícil en un esquema de órdenes vertical... a pesar de que estas órdenes se toman desde lejos del campo en que deben implementarse, sin considerar la valiosa información que el agente de calle puede reunir cotidianamente en su contacto con la realidad barrial”.

- “SE RECOMIENDA priorizar y definir las tareas de los agentes... jerarquizarlas... ampliar su radio de cobertura... asignar más agentes.... asegurar la permanencia de los agentes de calle en un sector, al menos por períodos de 12 meses... no hacer depender las órdenes de servicio de personal de patrulla de oficinas policiales ajenas a la PUP”.

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