La impronta de Chávez y la lapicera de Alperovich
Como una ofrenda, la Cámara le entregará al gobernador el Presupuesto 2009 sancionado. El mandatario podrá usar con discrecionalidad no menos de $ 800 millones. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
El Presupuesto 2009 dejó de ser una preocupación para el Poder Ejecutivo desde el mismo momento en que el proyecto salió de la Casa de Gobierno con destino a la Legislatura, hace dos viernes. Sin embargo, a la iniciativa se le imprimió un ritmo tan acelerado que la Cámara está dispuesta a sesionar un sábado, a primera hora, en una función de gala en la que no se analizará el destino de los casi $ 6.200 millones que se gastarán en Tucumán durante 2009.
En la Legislatura y en algunas oficinas de la Casa de Gobierno explican que la celeridad en el tratamiento del proyecto responde a un capricho o a una muestra de fidelidad del vicegobernador Juan Manzur para con el gobernador José Alperovich. Voceros cercanos al mandatario señalan que sólo se ordenó tener aprobada la iniciativa antes de fin de año. De hecho, contar con el Presupuesto promulgado ahora, mañana o pasado no cambiará la historia, sobre todo con la volatilidad financiera que se registra en el mundo. El Presupuesto será tratado a libro cerrado, con algunas observaciones de la oposición y con la pasividad del bloque oficialista para cumplir con la Casa de Gobierno. Nada más. Nada menos.
Mientras tanto, los funcionarios del Ejecutivo ya están proyectando cómo compensar las partidas que se perderán por efecto de la crisis internacional y qué medidas se tomarán sin que resulten impopulares. Los técnicos del Palacio de Hacienda siguen, en ese sentido, una regla de oro para la economía: la deuda que se contraerá a largo plazo será para financiar obras públicas de largo plazo y no para cubrir gastos corrientes.
Con el anuncio de que no se cobrará el reajuste del impuesto Inmobiliario por un revalúo generalizado de las propiedades, el Ejecutivo "perderá" de cobrar, a través de Rentas, unos $ 32 millones. Para tapar ese "bache" fiscal encontró un hueco financiero: reclamar el 1,2% sobre una evasión de $ 2.500 millones por metros cuadrados de construcción no declarados por los dueños de viviendas valiosas, según fuentes oficiales.
El pago de la deuda pública, una situación que causó millonarios embargos contra la Provincia en otros tiempos, seguirá siendo atendido por la Nación. Los Kirchner se convirtieron en una suerte de Hugo Chávez para las provincias, un prestamista de lujo que, si bien no cobra altas tasas de intereses por el financiamiento, exige con favores y acompañamientos políticos. Por esa razón, Alperovich salió esta semana a apoyar dos cuestiones vitales para las finanzas kirchneristas: la estatización de las AFJP y la no coparticipación del impuesto al cheque. Por la primera medida, Tucumán resignaría unos $ 964 millones que, según los cálculos de la Fundación Mediterránea, le corresponderían por transferencias de fondos de la seguridad social si las provincias deciden reclamar esas partidas. Por lo segundo, el no reparto del impuesto al Cheque, Tucumán pierde unos $ 416 millones, según las estimaciones de la consultora Economía & Regiones.
"En los últimos cuatro años, bajamos unos $ 2.000 millones de la deuda pública", comentó un funcionario de alto rango en el gabinete. El endeudamiento público ronda los $ 5.000 millones, pero el escenario no es el mismo que el de otras gestiones: antes, la deuda equivalía a tres presupuestos; hoy representa cerca del 75%. Y si la Nación se sigue haciendo cargo del pago, no habrá preocupaciones.
Cambio de hábitos
El Presupuesto dejó de ser una pauta anual de gastos y recursos en Tucumán y en la Nación. Más bien se convirtieron en cálculos semestrales. Los fondos que se proyectan sólo sirven para llegar hasta agosto, con suerte a setiembre de cada año, y luego se amplían las partidas a discrecionalidad del gobernante de turno.
Como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Alperovich tiene una lapicera convertida en varita mágica o "superpoderes" para transferir, a gusto y paladar, partidas de un área a otra, sin control legislativo. Esa es la cuenta 450 de Obligaciones a cargo del Tesoro. De esa cuenta, el mandatario podrá disponer, en 2009, cerca de $ 800 millones, una buena cifra tratándose de un año electoral.
La discrecionalidad en el gasto es moneda corriente. Muchos representantes del pueblo, sentados en cómodos pupitres parlamentarios, no saben o no pueden acceder al detallado informe presupuestario para establecer cuánto dinero gastará tal o cual ministerio. Por eso los debates resultan vacíos.
Mientras tanto, cada uno de los tucumanos aportará, a través de impuestos, alrededor de $ 4.120 anuales. De allí la necesidad de que el Gobierno rinda cuentas periódicamente de lo que hace con los fondos. Sin debates a libro cerrado y sin justificaciones técnicas.








