El Ministerio de Educación de la Nación ha encarado un programa singular para tratar de frenar la deserción y el fracaso escolar a través de la música, mediante la formación de coros y orquestas juveniles en escuelas ubicadas en zonas de grandes carencias sociales. Hace pocos días fue lanzado en nuestra provincia por el propio ministro del área en el orden nacional. Se anunció que se crearán cinco agrupaciones musicales infantiles, en las que participarán varias escuelas, entre ellas, las secundarias de Las Talitas y Yerba Buena, y escuelas primarias como la Juan XXIII, la Niño Jesús de Praga y la Presidente Urquiza.
El proyecto se inspira en un exitoso programa llevado a cabo en Venezuela desde 1975, por iniciativa del maestro José Antonio Abreu, que integró a chicos y jóvenes en agrupaciones musicales. En estos años se formaron 180 orquestas que dieron contención a 125.000 chicos y jóvenes de los barrios y localidades humildes de ese país. Experiencias similares se han dado en otros lugares de Latinoamérica y en algunas provincias argentinas, y con esta se aspira a crear, hasta 2010, 60 orquestas y 60 coros en Argentina. Con este objetivo, como paso previo al anuncio del ministro, se hizo el 2º encuentro regional de capacitación para 90 docentes de estas agrupaciones, con maestros músicos de Salta, Jujuy, San Juan, Buenos Aires y Tucumán, y se preparó medianamente a los integrantes de los coros y las orquestas de este programa piloto.
La propuesta es incorporar esta actividad como extraprogramática para alumnos de los establecimientos educativos y para otros chicos que quieran participar, tengan o no conocimientos musicales. Esto es un primer paso para la inclusión, porque vincula a los niños y jóvenes que están incorporados al sistema educativo -con su consecuente refuerzo de los vínculos sociales- con aquellos chicos que, por un motivo u otro (deserción, fracaso escolar, trabajo, etcétera), están marginados del sistema. El segundo paso para la inclusión está en el hecho comprobado de que la práctica musical desarrolla nuevas actitudes en los chicos con dificultades en la escuela, según explicó el coordinador nacional de orquestas juveniles. “Logra mayor atención y concentración; con los ensayos el chico aprende a ordenarse, a comprometerse y a trabajar en equipo. Estos condimentos logran una mayor socialización e inclusión del chico en la escuela”, dijo.
El programa, destinado sobre todo a niños y jóvenes en situaciones complicadas y en sectores excluidos de los bienes culturales, no apunta a formar músicos virtuosos y consagrados -aunque se podría encontrar algunos a través de esta propuesta- sino a fomentar esa inclusión social y a elevar la autoestima en sectores marginados de la sociedad. “Este es un camino para salir de la cultura del ‘no se puede’”, dijo el ministro de Educación nacional ante 50 chicos que recibieron los instrumentos y la capacitación, durante el lanzamiento del plan. “Ustedes tienen derecho a tener acceso a la cultura, a computadoras, a laboratorios, a edificios dignos que no son otra cosa que el derecho a una educación de buena calidad”, agregó el ministro.
Es de esperar que este programa se sostenga, por los obvios beneficios que otorga, y para ello el Estado debe esforzarse en las tareas de inclusión en zonas de dificultades sociales. Asimismo, sería deseable que esta actividad sea el punto de partida para avanzar hacia las otras propuestas enumeradas por el titular de la cartera educativa, a fin de aumentar la calidad de la Educación en nuestra sociedad.
12 Noviembre 2008 Seguir en 







