El control de los títulos en el área educativa

09 Noviembre 2008

Las autoridades nacionales anunciaron la puesta en marcha de un programa destinado a poner fin a la circulación de certificados y títulos falsos, que causaron más de un dolor de cabeza en el área educativa, tanto de la provincia como de la Universidad Nacional de Tucumán, y de entidades privadas de nuestra provincia y de otros lugares, y que llevaron a investigaciones de la Justicia local y de la Federal. La novedad fue anunciada en Tucumán por el ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco, quien dijo que el plan va a comenzar con seis provincias -incluida Tucumán- pero que se aspira a que en 2010 todo el país esté bajo este programa, “con el objeto -añadió- de garantizar la máxima seguridad de los títulos que se otorgan”.
Se trata de una iniciativa que surge como corolario de una serie de denuncias y escándalos que generaron fuerte preocupación en todo el país . En Tucumán, se recuerda especialmente el caso iniciado en 2005 por la falsificación de certificados para la docencia, que derivó en una detención y en la separación de 284 docentes mientras se investigó la causa. Al mismo tiempo, el área de Educación inició una intensa pesquisa interna que incluyó una reforma sustancial en la Junta de Clasificación. Esta oficina tiene gran importancia, ya que por ella pasa el control de los puntos de docentes que compiten por cargos y el de la validez de los certificados de cursos, entre otras tareas. El Estado nombró en su momento un cuerpo de abogados para asesorar a los sumariantes que debían revisar miles de carpetas en esta investigación.
Un año después de este escándalo, se supo, por una denuncia de abogados, de supuestas maniobras para la falsificación de títulos universitarios, lo cual derivó en una pesquisa de la Justicia Federal que llevó a la detención de tres personas. En los últimos años también se denunciaron casos de bandas que ofertaban títulos a distancia, que se sumaban a un panorama en el que se vio la dificultad del Estado para dar validez a certificaciones de toda índole en el ámbito educativo. Una funcionaria nacional reveló, al respecto, que todas las provincias admitieron haber tenido casos de irregularidades en sus títulos.
Así las cosas, el ministro Tedesco anunció que se firmó un convenio con la Casa de la Moneda, para que se hagan las certificaciones en un papel especial y con condiciones de seguridad similares a las que se usan para evitar falsificaciones de papel moneda, y dar garantías en la acreditación de la documentación de alumnos y de docentes del sistema educativo argentino. El programa comenzará con seis provincias y se extenderá a todo el país en 2010, y se espera que en 2011 esté informatizado todo el sistema nacional de títulos certificados analíticos.
Se trata de un primer paso, que avanza hacia una política unificada y coherente en un sistema que se había convertido en caótico y que dio lugar, precisamente, a las maniobras que se descubrieron: cada provincia emite, hasta ahora, sus propios documentos, con variedad de tamaños y formatos. Es un buen comienzo, porque ayuda a que se tome conciencia de la necesidad de control, en vista de las fallas del sistema.
Sin embargo, no está todo solucionado. Las universidades, tanto públicas como privadas, quedan por ahora fuera de esta iniciativa, y la dispersión del sistema sigue dando lugar a que haya riesgo de falsificaciones, de modo que todos deben contribuir a aportar ideas para que se evite, en lo posible, este tipo de maniobras. Se ha avanzado bastante con este anuncio. Es de esperar que se llegue a una solución abarcadora en poco tiempo más.

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