El ahorro fiscal parece ser una ilusión óptica
Las cuentas públicas de Tucumán ingresaron en la curva descendente. Un presupuesto sólo equilibrado plantea serios riesgos sobre el futuro financiero. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
Ganarle al tiempo tiene su precio. Pero el Gobierno encontró el mecanismo financiero ideal y logró que el año fiscal sólo tenga 11meses de gastos de un año calendario. Anticipar gastos hace que el presupuesto provincial aparezca mucho más subestimado que la evolución real de las finanzas públicas.
Adelantar el pago de salarios a los 70.000 empleados públicos es prácticamente una costumbre en suelo tucumano. Lo imitó ahora Salta, y hasta Chaco adoptó el sistema con el que se puede cerrar el año fiscal sin grandes sobresaltos, con un nivel de consumo sostenido y una recaudación de impuestos elevada fruto de la actividad y de la fiscalización que suelen hacer los sabuesos de Rentas para impedir el comercio en negro. Al Gobierno le hará falta plata, pero ya se marcó a sí mismo la cancha: no aumentará el impuesto Inmobiliario, anunció el ministro de Economía, Jorge Jiménez. El resto de los contribuyentes, los de los tributos declarativos también querrán un trato igualitario por parte del Estado.
¿De dónde saldrá el dinero para financiar el gasto público de 2009? Hasta ahora, la pregunta parece retórica. El crecimiento de las erogaciones del año que viene será exponencial si se lo compara con el de este año. Si se toma el presupuesto ajustado (con las ampliaciones de partidas), el incremento del gasto ascenderá al 21,4%. Si se toma el proyecto original (algo que al Gobierno le inquieta a la hora de mostrar los números a la Nación), el aumento es del 36%.
El efecto inflacionario pesa más que el gasto salarial, a juzgar por el proyecto oficial enviado a la Legislatura para su tratamiento. Con los aumentos otorgados a los estatales, el gasto en Personal trepó a $ 2.872,5 millones para 2009, un incremento del 8,3%, de acuerdo con la estimación del Ministerio de Economía. Ahora, si se analizan los otros gastos corrientes, se prevé usar unos $ 550 millones más que este año para sostener al aparato estatal (suba del 38,7% en la comparación interanual). El ahorro fiscal parece ser una ilusión óptica si se toma en cuenta cómo se elaboró el Presupuesto.
Semanas atrás, el gobernador José Alperovich había anunciado que estaba dispuesto a recortar gastos por $ 240 millones hasta marzo, con el fin de crear una suerte de fondo anticíclico para mitigar los efectos de la crisis financiera. Ahora apela a una medida inversamente proporcional: gastar más de $ 700 millones (casi el 14% del presupuesto) para alentar el consumo en los últimos 40 días del año. Una y otra medida muestran que en el Gobierno no hay un rumbo definido acerca de qué hacer frente a la debacle internacional. Sólo esperar que la bendición nacional siga siendo la misma que la demostrada en los últimos cinco años. De hecho, casi el 84% de los recursos corrientes previsto para 2009 dependen de la ayuda federal.
Situación crónica
Al Gobierno le queda poco margen de maniobra para incrementar el gasto público. Y esto ya no tiene que ver con la estrategia de decir que se posee menos de lo que se tiene. Sencillamente, el Ejecutivo dilapidó el capital financiero que acumuló en los años de crecimiento económico. A menos que, por arte de magia, aparezcan los recursos que deberían haber conformado el fondo anticíclico con lo producido por los superávits fiscales. La palabra incumplimiento se hizo carne en el Estado tucumano. Lo dice el informe del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, en el que el gasto público se excedió del tope del 15% previsto por la norma.
Si bien brinda la posibilidad de corregir -a largo plazo- esta meta, la situación se tornó crónica ante una ley que está perdiendo vigencia porque ninguna provincia la tiene en cuenta. El gasto de capital sentirá el efecto de la necesidad de recortar partidas. En 2009 habrá obras públicas, con los $ 1.216 millones que destinará el Gobierno. Pero tal vez esos trabajos no sean de envergadura, de esos que quedan en la retina del ciudadano.
Las cuentas públicas de Tucumán ingresaron en la curva descendente. De un superávit de $ 900.000 previsto para este año, el Gobierno pasará a un ejercicio equilibrado, de base cero, con todo el riesgo que ello implica si el gasto público se dispara como sucedió en los últimos años.
En alguna parte del proyecto de Presupuesto 2009 contendrá la partida que destinará el Estado para hacer frente a futuros aumentos salariales. Y, mientras la Nación sostenga el financiamiento, el pago de la deuda pública de 2009 (unos $ 451 millones) seguirá siendo una preocupación menos para Tucumán, tal como viene ocurriendo en los últimos seis años. Tanta dependencia financiera federal no le hace bien a Tucumán.







