Se abre una esperanza para el país y el mundo

06 Noviembre 2008

En un mundo jaqueado por la desigualdad, la miseria, el belicismo, la contaminación, la crisis financiera y los pronósticos de recesión, el triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos abre una cuota de esperanza. Su victoria contundente fue saludada por una buena parte de las naciones del planeta.
"El cambio ha llegado a Estados Unidos", afirmó el presidente electo, consciente de que le tocará una dura tarea. Este hijo de un padre negro de Kenia y de una madre blanca de Kansas se convirtió en el primer mandatario negro en la historia de su país, razón por la cual su logro adquiere una mayor trascendencia. En una nación donde el voto no es obligatorio se registró la mayor cantidad de votantes en casi una centuria ; este inusual grado de participación de los estadounidenses refleja el interés por decidir su destino a través del voto, teniendo en cuenta la gran crisis que están viviendo, comparable a la Gran Depresión.
El ejercicio de la democracia en la primera potencia del mundo fue una lección desde todo punto de vista. Al enterarse de que había perdido, John McCain, el candidato republicano derrotado y senador por Arizona, pronunció un discurso con mensajes de unidad y reconocimiento para el que denominó "mi presidente". "En una competición tan larga y difícil como fue esta campaña, su éxito merece mi respeto por su capacidad y su perseverancia", afirmó McCain, y confesó que le produjo admiración que Obama hubiese logrado la victoria inspirando la esperanza de tantos millones de estadounidenses. McCain, que calificó de histórica la elección, también mencionó el color de la piel de Obama. "Reconozco el especial significado que tiene para los afroamericanos y el orgullo especial que debe ser suyo esta noche", señaló. El senador fue aún más allá e hizo un claro llamamiento a sus seguidores para que apoyen al presidente Obama. "Urjo a todos los que me apoyaron a que se unan a mí no sólo en felicitarlo, sino en ofrecer a nuestro presidente nuestra buena voluntad y nuestro esfuerzo honesto para encontrar maneras de unirnos", sostuvo. Un actitud generosa y democrática de un derrotado que se pone inmediatamente al servicio del vencedor, consciente de que sólo la unión permitirá enfrentar la dura crisis por la que atraviesan los Estados Unidos.
En una línea similar se pronunció Barack Obama y destacó dónde reside el verdadero poder de su país: "a aquellos que querrían derribar el mundo: los derrotaremos. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: los apoyamos. Y a todos los que se preguntaban si el faro de Estados Unidos aún luce tan brillante: esta noche demostramos una vez más que la verdadera fortaleza de nuestra nación no viene del poder de nuestras armas o del tamaño de nuestra riqueza, sino del poder duradero de nuestros ideales: democracia, libertad, oportunidad y una inflexible esperanza. Tardó mucho, pero esta noche, por lo que hicimos en esta elección, en este momento decisivo, el cambio ha llegado a Estados Unidos".
La victoria del que será el cuadragésimo cuarto mandatario de EE.UU. también es una esperanza para la Argentina. Nuestra Presidenta le envió una carta en la que describe el triunfo del demócrata como un gran hito en la lucha contra la discriminación y a favor de la igualdad de oportunidades. Sería importante que la nueva etapa que se abrirá en las relaciones bilaterales a partir de enero, cuando asuma Obama, no esté signada por la confrontación sino por el diálogo permanente y la negociación. En todo caso, aprendamos de Brasil, cuyo gobierno ha logrado ser tenido en cuenta por las naciones más poderosas del planeta y aspira a ocupar un lugar destacado en ese concierto.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios