Disminuye la calidad de vida
Las empresas llevan a cabo ajustes, que en gran medida afectan a sus empleados y a sus proveedores. Sin financiamiento, el plan de biocombustibles demandará inversiones. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
"¿Cómo que no nos iremos de vacaciones? Hace meses que espero el viaje y no puedo ahora salir a decirle a todo el mundo que nos quedaremos en casa. ¡Fijate la manera de resolver esto, porque no vamos a cambiar los planes!". La advertencia de la esposa tronó en los oídos del compungido marido, que sólo intentaba exponer que la realidad de hoy es muy distinta de la de meses atrás, cuando la pareja había comenzado a hablar de vacaciones. El ajuste que resulta de la contracción de la economía comienza a sentirse con virulencia en los hogares, que, a través de un círculo vicioso, trasladan esta crisis a sus abastecedores de productos y servicios -las empresas-, los que a su vez derivan sus problemas a sus proveedores, y así...
La economía de Tucumán no escapa a las generales de la ley. En cada sector hay retracción y modificaciones de los proyectos de inversión, a tono con la contracción en el país. En el comercio las ventas caen, y en el rubro alimenticio la población se las arregla con segundas o terceras marcas, modalidad que aprendió tras la crisis de 2001.
En la industria, la suba sostenida de costos desde hace rato frenó inversiones; por eso, los referentes de este sector -otrora aliados incondicionales al Gobierno nacional- exigen una devaluación del peso, gradual o de un plumazo, como ocurrió en Brasil. En las textiles tucumanas, por ejemplo, la situación es insostenible. La industria citrícola, entre tanto, pasó el año arañando porque se benefició por precios externos del limón en fresco que fueron tan favorables que beneficiaron a toda la actividad. En los ingenios, en cambio, el bajo precio del azúcar se hará notar especialmente durante la interzafra, ya que habrá una marcada caída de las inversiones en alistamiento y en mejoras respecto de los registros de los últimos años. Para colmo, en 2009 las fábricas azucareras deberán encarar fuertes inversiones para adaptar y mejorar sus destilerías al programa de biocombustibles que comenzará a regir en 2010, cuando entrarán en vigencia las leyes que disponen que se deberá adicionar un 5% de etanol a las naftas que se comercialicen en el país. El ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer, se encuentra estudiando el borrador de la reglamentación de estas leyes, que se espera que establezca modos de financiación para que las empresas puedan sumarse al esquema en un escenario nacional e internacional en el que el crédito se esfumó.
En el campo, se aguardan caídas en los rendimientos en la mayoría de las actividades como consecuencia de lo difícil que resulta hacer frente a los costos, con ingresos menores a los esperados, por bajos precios y por la elevada carga fiscal que recae sobre el sector.
Frente a una crisis cuyo final aún no se avizora, la primera medida de las empresas es achicar gastos, acción que suele repercutir directa o indirectamente en sus empleados, con reducción de horas, suspensiones, adelantos de vacaciones, o en el peor de los casos en achicamiento de sueldos o despidos. Deja de consumir esta gente y disminuye gradualmente la calidad de vida de la población.







