Los obispos preparan un documento con orientaciones socio-político-pastorales para encarar el “desafío” del Bicentenario, y lo divulgarán en el marco de las elecciones episcopales previstas del 10 al 15 de noviembre. Se supone que estas darán continuidad a la comisión ejecutiva encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires).
El texto del borrador lleva por título “Camino al Bicentenario”, y hace hincapié en la necesidad de defender la vigencia de las instituciones republicanas y una democracia basada en valores como camino para revertir el actual cuadro de inequidad social.
La iniciativa eclesiástica, a modo de aporte a la convocatoria plural de la presidenta, Cristina Fernández, sugiere que toda la sociedad argentina lleve a cabo acciones coordinadas para alcanzar ese objetivo, y parte de la premisa enunciada por el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, obispo Jorge Casaretto (San Isidro): “la mejor forma de celebrarlo (al bicentenario) es trabajar por una Argentina sin excluidos”.
Pese a que pobreza e indigencia son prioridades de la Iglesia en el camino hacia 2010, sobre todo en un contexto de agravamiento generado por la crisis financiera mundial, los obispos también hacen referencia a otras preocupaciones transversales que deberían movilizar a los argentinos en estos años. En particular, el documento preliminar incluye una exhortación a recrear los vínculos sociales mediante el diálogo, considerado por la Iglesia el único instrumento eficaz para convertir la crisis en oportunidad.
El borrador también pone el Bicentenario como “meta de encuentro y reconciliación de los argentinos” y centra el eje en “un necesario acuerdo nacional”, que, según el arzobispo Carmelo Giaquinta (Resistencia), debe ser “antes que un papel que se firme en una ceremonia oficial, un acuerdo de mentes y de corazones por la unidad de todos los argentinos”. “Cada uno deberá aportar el trigo de calidad que tiene y reconocer la propia cizaña, comprometiéndose a erradicarla de las prácticas sociales y políticas, jurando nunca más pretender arrancar a nadie del campo de la convivencia social, por distinto que fuese”, precisó recientemente Giaquinta .
El documento, al que el centenar de obispos prevé sumar aún numerosos otros aportes, está en manos de una comisión de redacción ad hoc integrada por Jorge Casaretto (San Isidro), Sergio Fenoy (San Miguel) y Guillermo Rodríguez-Melgarejo (San Martín).
El plenario episcopal será, además, la antesala de la visita ad límine que, en dos tandas -entre marzo y abril de 2009-, la totalidad de los prelados hará al papa Benedicto XVI y a los dicasterios vaticanos, ante quienes presentarán informes sobre la realidad de cada diócesis y del país en general.
Sin embargo, la semana de deliberaciones estará centrada en las elecciones episcopales, comicios en los que, se descuenta, Bergoglio será reelecto presidente para el trienio 2008-2011 y que Agustín Radrizzani (Mercedes-Luján) lo seguirá acompañando en la vicepresidencia. La única duda en cuanto a la cúpula episcopal se genera en relación con Luis Villalba (Tucumán), ya que si bien los estatutos los habilitan a ser reelecto vicepresidente por un nuevo período, ve limitadas sus posibilidades por estar obligado a presentar su renuncia en 2009, cuando cumpla los 75 años, límite de edad canónica. Sin embargo, no está dicha la última palabra, sobre todo porque en el Vaticano, según trascendió, no prevén aceptarle rápidamente la renuncia al prelado tucumano, y hasta se especula con que se extienda hasta los 78 años la edad jubilatoria de todos los obispos.







