Dos en pugna
Alperovich y Juri se preparan para confrontar políticamente en 2009. Alfonsín aconsejó a los opositores que practiquen el diálogo entre ellos. Elecciones simultáneas de convencionales y de legisladores nacionales. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
La vertiginosa sucesión de malas noticias sobre el decurso de la vida económica, con directo impacto en la calidad de vida del ciudadano, opacó la recordación de un hecho que marcó el quiebre con la Argentina violenta. Entre anuncios de recesión y promesas electoralistas de que no habrá impuestazos provinciales durante 2009, se diluyó la significación del vivir sin estado de sitio y con la Constitución como ley suprema. Desde el ya mítico 30 de octubre de 1983, acontecieron muchas cosas. Se pasó, así, de la euforia del redescubrimiento del acto de votar a la grisura de la renovación periódica de los mandatos constitucionales, que resistió incluso la debacle de 2001.
Sin embargo, nada más errado suponer que se accedió a un estado paradisíaco. Ilusiones y barquinazos se acumularon en 25 años. La libertad de elegir se fue encogiendo ante la presión de la pobreza, que obligó a miles de ciudadanos a sujetar su voluntad a la prebenda, al empleo público, al plan asistencial o a la paga ofrecida por el puntero de turno. Tucumán se erigió en el paradigma de ese modelo perverso, en el que el oficialismo desarrolló sofisticadas herramientas institucionales para afianzar su primacía.
"De la corrupción puede decirse que es universal, que es sucia, pero que como la grasa, ayuda a lubricar los motores", reflexionó el historiador Luis Alberto Romero, al referirse a la Argentina republicana de hoy, de la que Tucumán forma parte, por cierto. Al borde del retiro de la política activa, Raúl Alfonsín habló de que en la Argentina se vive una democracia incompleta.
Cambiar ese cuadro de situación es responsabilidad de los ciudadanos y de los partidos políticos que discrepan con José Alperovich. Sagazmente, el gobernador afirma que no es culpable de la desunión de sus adversarios, pero se ocupa de fomentar las divergencias entre ellos. Los vedetismos florecen por doquier y los proyectos personalistas se visten de maquillajes ideológicos, a la izquierda y a la derecha. Alperovich, agradecido. Los otros polemizan, mientras que él avanza sin tropiezos.
Raúl Alfonsín, en su último mensaje público, instó a los opositores a que dialoguen entre ellos. El consejo fue dirigido a los contendientes del kirchnerismo, pero la dosis de sentido común que encierra lo hace trascender a todo el arco de la política.
El club de los 500
La celebración de los cinco años de alperovichismo en el poder puso en claro varias cosas. Los 500 convidados integran el establishment alperovichista, aunque no todos comulguen íntimamente con la estrategia diseñada por el gobernador y por la diputada Beatriz Rojkés, presidenta del PJ. La simultaneidad de la elección de convencionales constituyentes y la de legisladores nacionales permitiría movilizar al grueso del aparato pejotista.
¿Cuál es el pegamento a usar? No es otro que la eliminación de las trabas para la re-reelección de Alperovich en 2011, que automáticamente beneficiaría al grueso del elenco electo en 2007. La expectativa de perdurar en el poder entre 2011 y 2015 es un anzuelo difícil de despreciar para quienes se habituaron a vivir de la política, cristalizando en una corporación impermeable.
El equipo de los 500 ya sabe que deberá remar en la misma dirección en octubre de 2009. Llamó también la atención de más de un oficialista las diferencias de opinión entre la titular del PJ y Sergio Mansilla, presidente subrogante de la Legislatura, respecto de las candidaturas para 2009. Intuyen algunos que Beatriz Rojkés simpatiza con el vicegobernador Juan Luis Manzur, antes que con Mansilla.
Pero la estrategia re-reeleccionista no seduce a algunos oficialistas, que sólo pueden crecer si se traba la reforma a la Constitución reformada en 2006.
Quienes concentran el poder, acumulan recursos cuantiosos para que no los desalojen de los sitios donde están instalados. Quedar fuera de la corporación política aterra a una legión de dirigentes habituados a los privilegios palaciegos de primera y segunda categoría.
Alperovich, mientras tanto, imagina un frente que contenga a los díscolos izquierdistas del kirchnerismo y estimula la actividad del peronista Rolando "Tano" Alfaro en el este.
Escarceos entre ex socios
Fernando Juri profundizó sus diferencias con el PJ oficial. Alperovich lo cruzó reciamente al trazar un balance del primer año de gestión de su segundo ciclo de gobierno. Contrastó el papel solidario de Juan Luis Manzur con el de Juri, su anterior copiloto. El ex vicegobernador defendió el valor de sus disidencias en distintas cuestiones, como la defensa de la matrícula profesional en manos del Colegio de Abogados, y la de la aplicación del 82% móvil para los jubilados. "Sólo concibe un Estado estalinista en el cual debe ser destruido cualquiera que piense distinto", contestó el justicialista disidente. En su gira por Buenos Aires afianzó sus relaciones con el macrismo y con la crema y nata del duhaldismo. Lentamente da forma a la alianza política para 2009, con la perspectiva de hacer una elección que siente las bases de un proyecto capaz de competir con el kirchnerismo y su principal aliado Alperovich. El descenso de la popularidad de la Presidenta -dato que maneja la Casa de Gobierno- alimenta el optimismo de los peronistas distanciados del matrimonio Alperovich.
La puesta en marcha de la filial Tucumán del Movimiento Productivo Argentino (MPA) permitirá conocer el grado de adhesión despertada por la convocatoria impulsada por Eduardo Duhalde. El reelecto presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, vendrá a explicitar la visión del MPA acerca de la realidad económica, junto con Carlos Brown.
A los radicales los reconfortó Alfonsín. José Cano y otros miembros del partido que ahora conduce Gerardo Morales, están atentos a las maniobras que pueda alentar Alperovich para exacerbar el endémico divisionismo de la UCR. La combinación de figuras jóvenes con otras de trayectoria histórica en el partido es una de las herramientas a las que piensan apelar para conjurar la eventual embestida de la Casa de Gobierno. En definitiva, es de la influencia de Kirchner de la que quieren protegerse.







