Los vaticinios apuntan a que la Argentina se desacelerará

"La sen­sa­ción de cri­sis ya es­tá ge­ne­ran­do un fre­no en mu­chos sec­to­res. La cons­truc­ción es uno de ellos, don­de ya se es­tá no­tan­do un au­men­to del de­sem­pleo", sostuvo Ma­ría Cas­ti­glio­ni, de la con­sul­to­ra Ase­so­res Eco­nó­mi­cos.

IMPACTO. La desaceleración y la posible entrada de la Argentina en recesión impactará con crudeza en los actuales niveles de pobreza. LA GACETA / FRANCO VERA
IMPACTO. La desaceleración y la posible entrada de la Argentina en recesión impactará con crudeza en los actuales niveles de pobreza. LA GACETA / FRANCO VERA
02 Noviembre 2008

La economía argentina sufrirá una desaceleración en el corto plazo que traerá un aumento del desempleo, dijeron los empresarios nacionales que se reunieron la semana pasada en Mar del Plata, en el marco del 44º Coloquio de IDEA. A la alta incertidumbre que genera la crisis financiera global, Argentina agrega componentes políticos que alteran el clima de negocios, como lo fue un prolongado conflicto del Gobierno con productores agropecuarios y el actual debate en el Congreso de un proyecto que elimina los fondos de pensiones.
La crisis global, cuyos coletazos ya se sienten en América Latina, provocará una abrupta desaceleración del crecimiento económico en la región, que podría escapar sin embargo del colapso en el que otras tormentas financieras la sumieron en el pasado. Según analistas, la actual crisis encuentra a Latinoamérica más fuerte, con abundantes reservas acumuladas en los últimos años y un menor endeudamiento, colocándola en una mejor posición para evitar una recesión como la que virtualmente sufren Estados Unidos, Gran Bretaña, España y Alemania.
En Argentina, la sensación de crisis económica está instalada, dijo María Castiglioni, de la consultora Asesores Económicos. “La economía el año que viene va a crecer poco y nada. Hemos revisado nuestro pronóstico de crecimiento real. Tenemos un pronóstico del 1,6% de expansión, con caída de inversión”, dijo la analista. Para nuestro país resulta especialmente grave la caída de los precios de las materias primas agrícolas, que golpea a su poderoso sector rural y por extensión a la agroindustria y al comercio. Ese ciclo negativo golpeará también los ingresos fiscales, que se nutrieron estos años de un impuesto a las exportaciones que representa más del total del superávit primario del país. “La sensación de crisis ya está generando un freno en muchos sectores. La construcción es uno de ellos, donde ya se está notando un aumento del desempleo y que al ser muy mano de obra intensiva es muy sensible a nivel político. Se frenó el comercio, el consumo privado”, indicó Castiglioni.
La mayor economía de la región, Brasil -fuertemente interconectada con la de Argentina, Uruguay y Paraguay-, se expandiría un 5% este año, para caer abruptamente a 2% o menos en 2009, según las proyecciones de la consultora brasileña Rosenberg & Asociados. En tanto, México, la segunda mayor economía de América Latina, crecería un 1,8% en 2009, afectada por menores envíos a Estados Unidos, mercado al que destina un 80% de sus exportaciones. También disminuiría el ingreso de remesas al país por parte de los emigrados. El Gobierno mexicano espera un crecimiento del PBI de un 2% este año.Las perspectivas tampoco son alentadoras para Venezuela, donde el tipo de cambio no oficial se ha disparado por un deterioro de las perspectivas económicas, proporcionales a la caída del precio del petróleo.

Temores confirmados
El PBI de Estados Unidos retrocedió un 0,3% en el tercer trimestre a ritmo anual, un dato que confirma los temores de una recesión en la primera potencia mundial, pero que reforzó las alzas en los mercados financieros por tratarse de una caída menor de lo previsto. La contracción del crecimiento estadounidense, que evidencia los efectos de la crisis financiera en empresas y consumidores, es la primera desde el cuarto trimestre de 2007.
Una crisis económica mundial como la actual es un “evento que se produce una vez en un siglo”, declaró el primer ministro japonés, Taro Aso, al anunciar medidas para estimular la actividad de la segunda economía mundial.

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