La crisis desatada en los Estados Unidos puso en evidencia los graves errores estructurales de modelo económico K. Las altas tasas de crecimiento que mostró la economía argentina entre 2004 y 2007 se explican más por las condiciones internacionales favorables que prevalecieron en ese período que por las bondades intrínsecas del modelo. A principios de 2007 ya se observaban evidentes síntomas de agotamiento del modelo K que se manifestaban en la creciente tasa de inflación con el consecuente impacto en la pobreza; en las relativamente bajas tasas de inversión, en la escasa atracción que ejercía la Argentina sobre los capitales. Se preveía en ese entonces que la economía se desaceleraría en 2008 y 2009. La llegada del colapso financiero internacional nos toma mal parados: con un nivel de gasto público elevado, con presión impositiva alta, casi sin financiamiento, con una tasa de inflación de dos dígitos y con precios reprimidos en sectores claves como el energético. Que la desaceleración prevista se convierta en recesión o depresión dependerá de factores externos como el precio de los commodities y de una política económica que proteja derechos de propiedad que no parece estar en los planes de la presidente.
Ambos conceptos se refieren al comportamiento del Producto Bruto Interno (PBI). Una desaceleración significa que el país crecerá a tasas positivas pero menores que la que se venían registrando. En cambio una recesión significa una reducción del PBI. Generalmente se acepta que un país o región está en recesión si el PBI presenta tasas de crecimiento negativas durante dos trimestres consecutivos.
La Argentina no podrá evitar las consecuencias de la crisis internacional. Solo podrá amortiguarlas en la medida que desande el camino de ataque a los derechos de propiedad que tuvo como puntos culminantes la negociación por el default que excluyó a numerosos bonistas, la imposición de tributos por decretos o resoluciones convirtiendo al Congreso en un elemento decorativo, el default encubierto a través de los engaños del Indec y la recientemente confiscación de los fondos de los jubilados administrados por las AFJP.
La Argentina debería tomar medidas que le devuelvan la credibilidad perdida y la hagan merecedora de crédito a tasas bajas como los que ofrece el FMI. Esas medidas deberían incluir, entre otras, transparentar la información pública y la renegociación con los holdouts y el Club de Paris. Asimismo, se deberían bajar paulatinamente las retenciones y el impuesto a los créditos y débitos bancarios como una forma de estimular la producción y el empleo.
02 Noviembre 2008 Seguir en 









