La pauta de las empresas es bajar gastos y sostener la productividad
Frente al posible fin del ciclo de crecimiento en la Argentina y en una coyuntura ya tangible de estancamiento, las empresas tucumanas frenan las inversiones previstas, mantienen o despiden personal y disminuyen toda erogación de la que se pueda prescindir.
La Argentina está viviendo su primera retracción económica en seis años. Esta situación es innegable, pese a que el gobierno de Cristina Kirchner, mediantes las estadísticas manipuladas y los anuncios grandilocuentes, busca frenar esa impresión. La realidad es que las empresas han comenzado a reducir considerablemente los gastos, no tomando nuevo personal o, directamente, echando empleados; mermando los niveles de producción y achicando toda erogación de la que se pueda prescindir.
Las empresas tucumanas no escapan de esta coyuntura, aseguraron a LA GACETA hombres de negocios de distintos sectores.
Está claro que la caída del precio de los commodities afectó severamente la estructura de costos del agro, que ya venía golpeado por la paralización de actividades durante el conflicto con el Gobierno.
Asimismo, esta depreciación del valor internacional de las materias primas también perjudicó las finanzas del Estado, que recibe una importante tajada de ese sector por vía de las retenciones.
En el rubro textil de Tucumán la crisis causó durante octubre el cierre de una planta, la puesta en disponibilidad de 350 operarios y la reducción de los turnos de trabajo, aunque algunos empresarios atribuyen este caída, más que al crac internacional mismo, a un paulatino mayor ingreso de productos del exterior, con los que a la industria nacional le cuesta competir.
Hay sectores que están pasándola peor que otros, pero la pauta general es que el crédito desapareció y que hay una situación de inseguridad general tremenda. Hay mucha preocupación por la caída de los mercados internos, que se han aflojado muchísimo, y no sabemos cómo va a reaccionar el mercado externo. Los parámetros no son buenos. 2009 será bastante complicado”. aseveró el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Fernando Allena.
Dijo que todas las empresas revisan sus gastos. “Lo que hace cualquiera en su casa”, comparó.
Y propuso -tal es la postura nacional de la UIA, que se adapte el tipo de cambio a esta contingencia y modificar la políticas de importaciones. “Hay que atender todas las variables macroeconómicas con mucho cuidado”, sostuvo. Por su parte, José Luis Mazza, titular de la Asociación de Fabricantes de Insumos para la Construcción (Afinco), comentó que las empresas que dependen de la obra pública por el momento no sufrieron ninguna afectación, pero sí aquellas que se dedican a la obra privada. “Los que comercializamos nuestros productos en diferentes plazas estamos sintiendo una retracción de entre el 10% y el 15% anual. El privado no está invirtiendo; no hay nuevos proyectos, y los que que ya se iniciaron se están haciendo a un menor ritmo”, dijo.
Mazza afirmó que en las 27 empresas asociadas de Afinco aún no se produjeron despidos. “Se está tratando de trabajar con la misma estructura. Sin incorporar nada nuevo, ni tecnologías. Pero en algún momento se va a sentir el golpe”, advirtió el empresario.
El sector azucarero también está siendo afectado por la retracción de la economía, según el presidente del Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), Julio Colombres. “Si bien no fue tan significativa como en la soja, el precio del azúcar en el mercado mundial cayó un 12%, lo cual afectará nuestra capacidad exportable en la medida que la variación de la relación peso dólar no compense tal situación”, aseveró el directivo, y sostuvo que las dificultades de financiamiento que ya afectaron a la zafra complicarán la reparación y las inversiones en los ingenios, y que, en consecuencia se puede ver afectada la mano de obra ocupada.
“Pretendemos aumentar las exportaciones aún más para proteger el mercado interno; gestionar planes interzafra; acelerar la puesta en marcha del plan de biocombustibles como un camino para aumentar la demanda de productos derivados del azúcar e incorporar calderas de última generación que no necesitan gas”, dijo Colombres.
Pronosticó una caída en la producción de azúcar durante la zafra venidera a causa de la insuficiencia en las tareas de plantación, de cultivo y de fertilización, como también de la menor calidad de la reparación de los ingenios.
Góndolas frías
La buena de la crisis, comentan socarronamente distintos economistas, es que la escalada de los precios al consumidor se ha frenado, tras la vorágine de la primera mitad del año. Pero esta es una consecuencia de una retracción del consumo que los supermercadistas advierten con preocupación.
“Hay un estancamiento, que hace que los productos mantengan sus precios y en algunos casos hayan disminuido. Hay un factor fundamental que es la falta de liquidez y el hecho de que muchas empresas no están exportando, lo que genera una sobreoferta de artículos. Eso está produciendo algunas ofertas importantes en muchos productos; en los lácteos, por ejemplo, o en las harinas, que han bajado de precio una barbaridad”, comentó el presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán, Guillermo Saccomani.
El directivo afirmó que todas las empresas están haciendo planes, para tentar a los comercios y a los compradores. “Nuestros proveedores nos dicen que el año que viene puede darse una estanflación (recesión con algo de inflación). Ahora tendremos este veranito, de diciembre, con aguinaldo y Fiestas. Pero el tema será el año que viene. El precio de venta se deberá mantener o bajar, pero a la vez los costos siguen subiendo. Es un problema difícil de resolver”, comentó Pablo Boquete, gerente comercial de la cadena de supermercados Emilio Luque. El directivo sostuvo que no hay un menor consumo, pero sí un viraje de primeras a segundas marcas. “El que compraba Hellmann’s se va a Fanacoa; el de Coca a Pepsi; el de vino de $ 15 al del de $ 10”, comentó.
Boquete agregó que la situación sí se complicaría sobremanera en caso de que las tarjetas de crédito -el principal medio de pago en los súper- restrinjan los planes de pago sin intereses.









