Experimentos alperovichistas

El gobernador no se conforma con mirar hacia atrás y desea mantener el nivel de obra pública que tuvo su gestión. Condicionamientos en un año que pinta difícil. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

30 Octubre 2008

Ni política ni financieramente en Tucumán hay plan "B". Sólo un proyecto de continuidad in eternum encarnado en José Alperovich. Pasaron 1.828 días desde que el actual gobernador recibió el bastón de mando de su padrino, Julio Miranda, hoy mucho más lejos de la estructura oficial que los 1.200 kilómetros que separan a Tucumán de Buenos Aires. En cinco años de mandato, Alperovich soltó la mano de Eduardo Duhalde (vino a su primera asunción, profetizó que Néstor Kirchner sería un conductor excepcional de la crisis) y se aferró aún más al kirchnerismo. "Estoy a muerte con usted Presidenta", le dijo el martes desde Tafí Viejo, vía teleconferencia.
Esa sola frase marcó el devenir político de Tucumán. 2009 será un año de experimentos en el laboratorio alperovichista y pensando en lo que puede suceder más allá de octubre, de las elecciones parlamentarias nacionales.
José se resiste a mirar hacia atrás. No se conforma con nada, comenta un colaborador del mandatario. A veces es conveniente observar lo que se hizo, para proyectar lo que falta por hacer (eslogan impuesto por la actual administración de Gobierno). Como en todo balance, hubo tanto cuestiones positivas como negativas. El mandatario puede decir que han mejorado los indicadores socioeconómicos (pobreza, indigencia o desempleo) como asistencia social y sanitaria. Hoy el reclamo ciudadano es cada vez más exigente.
El mandatario admite que, mientras hace un lustro la gente menos pudiente le pedía por la casilla o por la piecita, hoy requiere de sus gobernantes más cloacas, alumbrado y pavimento. Seguramente lo tendrá: en tiempos de crisis financiera, la democracia pavimentadora estará a full durante 2009.
Con el viento de cola Alperovich tomó las riendas de la Provincia en el mismo momento en que el ciclo económico era expansivo. El viento de cola del crecimiento lo favoreció hasta convertirlo en el gobernador de la bonanza. La crisis financiera internacional aún no le sacó ese mote -que seguramente lo conservará- tal vez hasta marzo, cuando se reaviven las demandas salariales y cuando los efectos de la debacle sean más evidentes en la Argentina.
¿Por qué aún es el gobernador de la bonanza? Pruebas al canto:
La recaudación de impuestos nacionales superaría este mes los $ 25.000 millones y, por ende, Tucumán recibiría más de $ 270 millones de coparticipación federal de impuestos. Si se mirara hacia atrás, esas mismas transferencias no superaban los $ 100 millones en 2003.
La Dirección General de Rentas recaudará este mes cerca de $ 96 millones, casi cuatro veces más que en octubre de 2003.
 El Poder Ejecutivo administrará en 2009 unos $ 6.200 millones, tres veces y media más que hace un lustro.
Una luz de alerta se enciende sobre la deuda pública. "Comenzaré mi gestión con un tremendo condicionante, con una deuda acumulada durante los últimos15 años de $ 3.000 millones", dijo Alperovich en su primer discurso como gobernador, en 2003. Hoy el endeudamiento público es mayor a los $ 4.700 millones.
El hada madrina (la Nación) seguirá asistiendo, como hace cinco años, para que Tucumán pueda pagarles a sus acreedores. En 2009, enviará cerca de $ 390 millones para atender los vencimientos de la deuda, un monto similar al que recibió Miranda (en 2003) con el mismo fin de manos de Duhalde -primero- y Néstor Kirchner -después de mayo de ese año-.

Cinco y no uno
A cualquier tucumano le cuesta hacer una distinción entre el primer mandato y el segundo. Es más fácil analizar los cinco años de gestión y no el primero, como sucede también en el ámbito nacional con los Kirchner. Parece que empezó ayer a gobernar, expresa un morador de la Casa de Gobierno que siente el ritmo que el mandatario le impone a la gestión. Y que anoche le dio otra vuelta de tuerca para que sus colaboradores "se concienticen" sobre cómo vivir en la función pública con poco presupuesto en períodos de crisis. Fue durante la reunión para celebrar otro año de mandato.
El experimento Alperovich está en marcha. Hay fórmulas financieras y también políticas. Entre las primeras se encuentra la del "no negociado" (esconder la lapicera y permitir sólo los gastos de emergencia). También la de gestionar todos los fondos que sean necesarios para que la obra pública nose detenga durante el año electoral.
En la mente de Alperovich también hay ensayos institucionales. Por ejemplo, el de avanzar con otra reforma constitucional, si el resultado electoral sigue acompañando al oficialismo. Si no los acuesta él, lo van a acostar los otros, enfatiza un alperovichista de la primera hora. Por la cabeza del gobernador no hay otra idea que la continuidad. Sueños egipcios, dirán algunos.

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