Los ataques de perros a los niños

28 Octubre 2008

La relación entre el hombre y el perro se remonta a unos 12.000 años. No se sabe con exactitud cómo sucedió, pero se supone que grupos de perros salvajes adoptaron la costumbre de vivir cerca de los asentamientos de nuestros lejanos antepasados para alimentarse de los restos que estos dejaban. El hombre, por su parte, debió encontrar útil la presencia de aquellos animales que, de noche, con sus ladridos, lo alertaban sobre la proximidad de extraños. A partir de entonces se inició un amable idilio que se resumió en la frase “el perro es el mejor amigo del hombre”.
Sucede con alguna frecuencia, por lo menos en Tucumán, que el hombre no es el mejor amigo del perro. Desde hace años, los perros vagabundos deambulan por las calles, especialmente por el microcentro, y ocasionan las comprensivas quejas, no sólo de peatones y de comerciantes. Por lo general, las jaurías están integradas por entre 5 y 10 canes que circulan buscando alimento en la basura. Se echan ante la puerta de los locales donde duermen, y una buena parte de ellos, están enfermos con sarna. Cuando una perra entra en celo, se pelean en medio de las calles, lo cual provoca a menudo frenadas y bruscas maniobras entre los conductores. Los motociclistas y ciclistas son sus blancos preferidos; más de uno ha perdido el equilibro y se ha golpeado al intentar escapar de las mordeduras. El 29 de agosto, un perro casi provocó una tragedia en la avenida Mate de Luna al 3.090. Una farmacéutica sufrió heridas de consideración al chocar con su auto contra un árbol y una tapia, luego de que un perro se le cruzó en el camino.
Días antes, el 19 de agosto, la trágica muerte de un niño de un año y diez meses, como consecuencia del ataque de un rottweiler, en barrio Jardín, había renovado la controversia sobre las razas consideradas peligrosas por su agresividad. La directora del Hospital del Niño Jesús dijo en esa oportunidad que, de los 300 chicos que llegan a la guardia diariamente, 10 han sufrido mordeduras de canes. La cifra de criaturas mordidas por día se ha incrementado: en 2003 eran seis; en 2004, el número descendió a tres, y este año, se elevó a 10. Los niños son las principales víctimas de los ataques de perros. Ello acontece porque no tienen conciencia del peligro que corren y en sus juegos no respetan al animal. El viernes pasado, una hembra pitbull y un macho, cruza de pitbull con dogo, atacaron e hirieron a una niña de nueve años y a tres adultos que intentaron socorrerla. El episodio ocurrió en Lules, en una casa de familia.
La Ley de Profilaxis de la Rabia, vigente desde 1953, que establece la creación de un registro provincial de perros, nunca fue implementada. El 22 de setiembre pasado, los ediles capitalinos votaron a favor de la creación de un registro público de canes considerados “potencialmente peligrosos”, y otro de criadores y adiestradores de razas como pitbull, rottweiler, dogo argentino y doberman, entre otros. Según la norma aprobada, los dueños de animales de estas razas deberán tener la documentación del perro, con un seguimiento de las vacunas y un examen psicológico. El 23 de octubre, la Legislatura sancionó una ley que regula la cría y la tenencia de perros potencialmente peligrosos. Se detallaron las razas afectadas y se fijó que el Estado puede secuestrar esos canes; que los criaderos deben seguir normas de seguridad y que, cuando esos animales sean paseados en la vía pública, deben llevar bozal.
Durante 55 años no se aplicó una ley que podría haber evitado heridos y víctimas mortales. Es de esperar que no suceda lo mismo con las dos normas aprobadas porque corroboraría que el tucumano no es el mejor amigo del perro.

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