Llega la confrontación más esperada
La asamblea de la FET atrapa la atención del empresariado. Colombres es hoy uno de los mayores opositores al Gobierno, mientras que Robín propone un mayor diálogo. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
Entre ellos se respetan y se elogian mutuamente en público. "Buen tipo", "buen dirigente" o "buena persona" son algunos de los términos que emplea cada uno para referirse al otro. Pese a estos niveles de tolerancia, Julio Colombres y Raúl Robín confrontarán esta noche por la presidencia de la Federación Económica de Tucumán (FET), en un ambiente cargado de tensión entre las facciones que responden a cada candidato.
Luego de una breve etapa de dudas sobre si iba a presentar esta noche su candidatura, Colombres se decidió y se lanzó a conquistar su re-reelección en el máximo cargo ejecutivo de la FET. "Creo que hice una buena gestión", destaca el dueño de los ingenios Santa Bárbara y Ñuñorco, que representa al Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART) en la central empresaria. Pero pasó un año bastante agitado. Al frente de la FET tuvo participación activa en el rechazo popular a la cuestionada resolución 125, que establecía retenciones móviles a las exportaciones de granos y originó el largo conflicto entre el Gobierno nacional y el campo. También expuso su figura en las marchas que se realizaron en Tucumán contra la pretensión del Gobierno provincial de vender edificios históricos. Estas actitudes lo consolidaron como "el enemigo público número uno" del gobernador, José Alperovich, posición que a Colombres lo enorgullece, en cierta forma. Sin embargo, esta independencia a rajatabla, que a priori pareciera ser el punto fuerte del industrial azucarero, también podría jugarle en contra, especialmente porque en la FET hay quienes opinan que no es posible que una central empresaria se desempeñe sin ningún tipo de diálogo y en confrontación permanente con el Gobierno.
Menos radical es Robín -ex presidente de la FET, a mediados de los 90-, al que los allegados a Colombres se empeñan en señalar como funcional a Alperovich. Obviamente, Robín -productor tabacalero- rechaza esta acusación, pero aclara que propone una gestión abierta al diálogo, con una agenda que incluya al Gobierno. También hace hincapié en la necesidad de atender las reales necesidades de las cámaras que integran la FET, en velada alusión a que este no habría sido una de las prioridades de la gestión Colombres.
En su función de presidente del CART, Colombres tuvo que lidiar este año con un precio del azúcar tan bajo que "dejó de cama" a los cañeros; en especial a los pequeños productores, que son la mayoría de los asociados a UCIT, una de las principales cámaras de la rama Producción de la FET. Desde UCIT se responsabiliza en gran medida a la industria azucarera por el mal manejo del aspecto comercial del sector, y esto derivó en el retiro del apoyo electoral que en las últimas dos temporadas había colaborado con la llegada y con la permanencia de Colombres en la FET.
El toque distintivo de la campaña electoral se presentó con la controvertida resolución de la Dirección de Personas Jurídicas, que dispone que las entidades de segundo grado -como la FET- deben solicitar a sus cámaras que presenten constancia de mandato vigente de sus autoridades para participar de asambleas. Para el grupo de Colombres, esta medida no es otra cosa que un intento más del Gobierno de entrometerse en las entidades que no le son afines, y que tiene como propósito restar representatividad a la asamblea de la central empresaria. El sector de Robín considera que no es desatinada la exigencia de poner en orden las cámaras y advierte que la actual conducción de la FET usará como excusa la resolución para hacer que caiga la asamblea de esta noche si los números no le cierran. Todo esto, salvo que se logre a última hora algún tipo de acuerdo de unidad.







