El fin del arte es iluminar la vida

Es al hombre a quien le corresponde salvar de las ruinas esa otra creación, la cultura, siempre en constante amenaza. Por Gustavo Martinelli - Editor de LA GACETA.

26 Octubre 2008

"Quiero decir, en primer lugar, que el cine está agonizando. Y en segundo lugar, que aún no hemos visto nada de cine. Lo que podríamos llamar ?el síndrome Casablanca? es algo que ya pertenece al pasado. Entonces yo diría: el cine ha muerto. Larga vida al cine". La frase, pronunciada por el célebre director británico Peter Greenaway (recordado por "El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante") durante un reportaje, parece condensar con precisión la realidad del cine en Tucumán. Con escasa tradición en la provincia y un público que está dejando de ser esquivo, el séptimo arte se encuentra en franca recuperación. Atrás quedaron los aciagos días en que las pocas salas que quedaban en pie después de la crisis de los 90 recibían un contado número de cinéfilos. Hoy se estrenan cada vez más películas. No sólo en los viejos cines del centro, sino sobre todo, en los modernos complejos que se inauguraron este año. Hay todavía algunos desajustes con las distribuidoras (a veces las películas se demoran en llegar) y el cine independiente (sobre todo el argentino) sigue sin durar más de dos semanas en cartel; pero en líneas generales, puede decirse que 2008 es decididamente el año del despegue del séptimo arte en Tucumán.
Así las cosas, el Festival de Cine que organiza el Ente Cultural de Tucumán y que se clausurará el miércoles, está operando a la manera de una bisagra bien aceitada. Es decir, abrió la puerta para que el cine nacional recupere el espacio preponderante que ocupó en décadas anteriores. No sólo a través de las películas sino también con la presencia de actores y directores de reconocida trayectoria. Esta semana, como nunca antes, se vivió una situación particular: una pléyade de reconocidos y mediáticos actores se paseó por las calles tucumanas como si estuvieran en Palermo Hollywood o en Puerto Madero. Algunos de ellos, como Alfredo Alcón, Diego Peretti, María Onetto, Fabián Gianola, Germán Kraus, Emilio Disi y Cristina Alberó, llegaron para presentar sus obras de teatro. Otros, como la directora Lucrecia Martel o los actores Fernán Mirás, Nicolás Pauls y Malena Solda, llegaron a la provincia para acompañar sus filmes en la competencia oficial. Pero la presencia de las estrellas en el festival no sólo tiene carácter decorativo. Muchos de ellos ya participaron en ricos debates con estudiantes y recorrieron escuelas y localidades del interior donde dialogaron con personas que nunca fueron a una sala de cine. Y, a pesar de los desajustes de horario, postergaciones e inconvenientes propios de un encuentro de esta envergadura, lo cierto es que la movida artística marcó el ritmo de la semana, lo cual ratifica la pujanza cultural y artística de la provincia. Porque, como dice el director Francis Ford Coppola, "el propósito del arte es iluminar la vida". Claro que aún queda mucho por hacer. No sólo por parte de las autoridades provinciales, sino también de la misma gente. Porque la cultura es algo que está en permanente evolución y, al mismo tiempo, en constante peligro.
Los teólogos afirman que la conservación del Universo es una continua creación de la mente divina y que si Dios se distrajera tan sólo un instante de esa tarea, todo dejaría de existir, como fulminado por un rayo cósmico. Pero es al hombre a quien le corresponde salvar de las ruinas esa otra creación, la cultura, siempre amenazada. Y para eso, nada mejor que el arte. Porque el porvenir siempre será obra de nuestra fe.

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