Los padres de la fiesta de octubre
Este mes, tucumanos de todas las edades viven un momento de efervescencia cultural En ese contexto aparece un anteproyecto de ley del cine. El desafío para las editoriales. Por Nora Lía Jabif - Editora de Cultura y Educación.
La oferta cultural de octubre en Tucumán -tanto la pública como la "privada" o "independiente"- parece imparable, tanto por su diversidad como por su intensidad. Todavía no se han acallado las resonancias y balances del Segundo Congreso de Cultura, que la semana pasada le puso un color especial a la ciudad ; ahora, el Festival de Cine que han organizado en forma conjunta el Ente Cultural de la Provincia y la UNT viene a mantener despierta esa vitalidad.
Al margen de cual vaya a ser el balance final de esta convocatoria provincial del séptimo arte, ya es destacable en sí misma la organización del encuentro; y lo es más si se observa que la Universidad y el Estado provincial han sido capaces de trabajar en tándem en el ámbito cultural.
En ese contexto de ebullición del fervor por la actividad cinematográfica (que se manifiesta tanto en la explosión de cineclubes como en la producción de los jóvenes estudiantes de la Escuela de Cine de la UNT) la legisladora Carolina Vargas Aignasse (Frente para la Victoria) está impulsando una ley del Cine para Tucumán.
No se analizarán aquí los pormenores del proyecto; pero es de esperar que esa norma prospere, y que les permita a los jóvenes egresados de la Escuela de Cine de la UNT (y no sólo a ellos) encarar producciones propias.
Como preanuncio de este proyecto que está cocinándose, se sabe que la legisladora Vargas Aignasse lo discutió tanto con el titular del Ente Cultural, Mauricio Guzman, como con el responsable del Ente de Turismo, Bernardo Racedo Aragón; y, por sobre todas las cosas, lo habló con la directora del Instituto Nacional de Cinematotrafía, Liliana Mazure, para evitar choques entre una futura ley provincial y la normativa nacional de fomento a la industria cinematográfica. Cuando se conozca la letra chica del proyecto se evaluará la viabilidad de la iniciativa, que contempla una de las patas más seductoras -desde el punto de vista económico- de las llamadas "industrias culturales".
Otra de esas industrias es la del libro, que en la Argentina produce 12.000 títulos anuales, y que manifiesta, como en el resto de las estadísticas de consumo y de producción cultural, una altísima concentración. Según el Sistema Integrado de Consumos Culturales (Sinca),el 62% de esa producción se concentra en la ciudad de Buenos Aires. En Tucumán, de acuerdo al fresquísimo mapa cultural que se presentó en el marco del Congreso de Cultura, hay 32 editoriales. Sin embargo, en ese rubro la UNT le saca ventaja a la Provincia, tanto por su Editorial de la UNT (EDUNT) como por algunos de sus clásicos, como el departamento de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras, que cumple 20 años. Pero el gran problema que deben resolver las editoriales de origen universitario es el de la distribución, porque no hay autor sin lector. Y uno de los problemas que enfrentan las editoriales universitarias es la dificultad para conciliar sus pertenencia a la administración estatal con la dinámica del mercado.
El gran desafío para esas editoriales consiste en lograr cierta autonomía administrativa para facilitar la apertura de canales de distribución y venta más cercanos al mercado que al restringido circuito universitario. En el catálogo de Edunt de octubre, así como en el del departamento de Publicaciones de Filosofía y Letras aparecen autores que reivindican la importancia de las editoriales universitarias: ayer se presentó "La trama redonda", del poeta Manuel Serrano Pérez, con ilustraciones de Lobo de la Vega, y la semana próxima se presentarán un cancionero de Pepe Núñez y una obra clave de Octavio Corbalán sobre la literatura del NOA. Esos nombres son testimonios de que esta explosión cultural que se vive en octubre en Tucumán tiene padres; no nació de la nada.







