Se oyó un reclamo de federalización

Por Nora Lía Jabif - Editora de Cultura.

20 Oct 2008
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El Congreso Argentino de Cultura dejó desde los organizadores el compromiso de una ley federal para el sector y de la creación del Consejo Federal de ministros o responsables del área. Esos reclamos responden a la necesidad, como se dijo en el encuentro, de institucionalizar la acción cultural en el escenario de las políticas públicas, y de federalizarlas. La institucionalización es la vía para lograr el incremento presupuestario para las acciones culturales. Otro tema que sobrevoló el Congreso fue el reclamo de que los directores de Cultura municipales sean idóneos en gestión cultural. Y un reclamo de "las bases" del Congreso - los que asistieron a los foros de debate-  es el pedido de presupuestos participativos para el área de la Cultura. Argumentan que es el modo de garantizar que el reparto de los fondos sea equitativo, y no clientelar, o basado en el amiguismo.
En esta segunda edición del Congreso participaron 2.800 personas: el doble de las que asistieron en 2006 a Mar del Plata. Con la mirada puesta en las mesas redondas, hubo numerosas ponencias de calificado carácter técnico y político, aunque faltó "diversidad" política. Este señalamiento podrá irritar al secretario de Cultura de la Nación, José Nun. En su discurso de cierre del congreso, el funcionario cuestionó declaraciones del senador por la Coalición Cívica y filófoso Samuel Cabanchick, que ante una consulta de LA GACETA había señalado la escasa representación de referentes de la política cultural no peronistas (o no kirchneristas).
El ministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires (responde al PRO de Mauricio Macri), Hernán Lombardi, debía participar, y no concurrió. Pero, al fin y al cabo, es el representante de la ciudad de Buenos Aires, el distrito cultural privilegiado de la Argentina; y es, aunque no lo parezca, parte de una de las provincias argentinas que integran el Consejo Federal de Inversiones (CFI), que ha sido el principal financiador del encuentro. El Congreso costó $2.350.000, de los cuales el CFI aportó un millón, la Nación $500.000 y la Provincia de Tucumán $850.000 ($250.000 del presupuesto del Ente Cultural, y $600.000 aportados por el Gobierno tucumano. En el balance del congreso no puede faltar un párrafo para la situación de Mauricio Guzman. El titular del Ente Cultural de Tucumán, que ha sido criticado por sectores intelectuales por su pasado como funcionario de Antonio Bussi, ayer fue reivindicado por partida doble; por un lado lo hizo el músico Miguel Estrella, que blanqueó por primera vez en público aquello que se repitió hasta el hartazgo en susurros, y es que el encuentro fue boicoteado en parte por la situación ya referida; por el otro lado, en el mismo espacio, Guzman fue elogiado por la coordinadora de Cultura del CFI; Estela García. Ayer, el espaldarazo para Guzman fue un "efecto colateral" no  deseado para sus detractores.