MAR DEL PLATA.- Mónica Ayos está encarando en el verano marplatense su debut como actriz junto a Carlos Calvo en la comedia "Casi un ángel". Interpreta a una treintañera que decide suicidarse en el día de su cumpleaños, pero la aparición de un vecino irascible impide su propósito y le cambia la vida.
Ayos cumplió 30 años el 19 de junio ("el mismo día que Nélida Lobato", comentó como al pasar), y al encarar el inevitable balance terminó dando gracias por todo lo que hoy tiene en su vida. "No es mucho -se apresuró a aclarar-, pero es más de lo que yo pedí.
Mirando hacia el pasado recordé momentos tan oscuros que me pregunto cómo pude salir y, sin embargo, tengo un hijo maravilloso, salud, trabajo y no tuve que irme del país, así que más no se puede soñar".
Sofía, la protagonista de la obra que se presenta en el teatro Corrientes de "La Feliz", también hace un balance pero con resultado negativo. En el momento en que va a concretar el suicidio aparece el vecino que va a cambiar su destino.
"Esta historia de amor sirve para darle un poco de esperanzas a la gente -afirmó-, y contarle que para el amor no hay edades y que no necesitan esperar a un ser idéntico a uno para ser feliz; aun siendo completamente diferentes el amor los puede unir".
Luego de una exitosa trayectoria como vedette que la ha llevado a ser reconocida por el público y la crítica, Mónica Ayos ha decidido dar un giro a su actividad e incursionar en el terreno de la comedia. "Siempre quise hacer comedia o drama -confesó la ahora actriz y hasta ayer vedette-, me parece que estar en un escenario es lo mejor que me puede pasar y es lo que mejor sé hacer. Pero la puerta que primero se me abrió es la del cuerpo, porque la naturaleza me ha dado un cuerpo curvilíneo y lo supe explotar, pero ahora necesito buscar otras cosas".
Tal vez sorprenda escuchar a Mónica Ayos hablar de momentos de su vida en que se sentía gorda y desvalorizada como mujer. "Hubo etapas en que pesaba más de 70 kilos -contó-, por eso conozco bien el sentimiento de sentirse como expulsada de la sociedad. Yo era el patito feo y precisamente por eso puedo valorar lo que la naturaleza me permitió conseguir a partir de un gran esfuerzo de mi parte".
El difícil tránsito de los pozos oscuros de su pasado a la realidad exitosa de su presente requirió de una fuerte voluntad y de la decisión de no darse por vencida. "Los momentos difíciles y las cosas negativas siempre me impulsaron para salir adelante", aseveró.
Quedaron en el pasado un fracaso matrimonial con el padre de su hijo que la llevó a la condición de mujer golpeada y etapas de elecciones equivocadas, soledad y sensación de abandono.
En una de las ediciones del unitario "Tiempo final", le tocó interpretar el papel de una mujer de dinero que terminaba cayendo en la locura. "En ese personaje puse toda la furia y la tristeza que alguna vez tuve, pero reconozco que en mi vida siempre he cambiado las cargas negativas por las positivas", remató. (TELAM)
Ayos cumplió 30 años el 19 de junio ("el mismo día que Nélida Lobato", comentó como al pasar), y al encarar el inevitable balance terminó dando gracias por todo lo que hoy tiene en su vida. "No es mucho -se apresuró a aclarar-, pero es más de lo que yo pedí.
Mirando hacia el pasado recordé momentos tan oscuros que me pregunto cómo pude salir y, sin embargo, tengo un hijo maravilloso, salud, trabajo y no tuve que irme del país, así que más no se puede soñar".
Sofía, la protagonista de la obra que se presenta en el teatro Corrientes de "La Feliz", también hace un balance pero con resultado negativo. En el momento en que va a concretar el suicidio aparece el vecino que va a cambiar su destino.
"Esta historia de amor sirve para darle un poco de esperanzas a la gente -afirmó-, y contarle que para el amor no hay edades y que no necesitan esperar a un ser idéntico a uno para ser feliz; aun siendo completamente diferentes el amor los puede unir".
Luego de una exitosa trayectoria como vedette que la ha llevado a ser reconocida por el público y la crítica, Mónica Ayos ha decidido dar un giro a su actividad e incursionar en el terreno de la comedia. "Siempre quise hacer comedia o drama -confesó la ahora actriz y hasta ayer vedette-, me parece que estar en un escenario es lo mejor que me puede pasar y es lo que mejor sé hacer. Pero la puerta que primero se me abrió es la del cuerpo, porque la naturaleza me ha dado un cuerpo curvilíneo y lo supe explotar, pero ahora necesito buscar otras cosas".
Tal vez sorprenda escuchar a Mónica Ayos hablar de momentos de su vida en que se sentía gorda y desvalorizada como mujer. "Hubo etapas en que pesaba más de 70 kilos -contó-, por eso conozco bien el sentimiento de sentirse como expulsada de la sociedad. Yo era el patito feo y precisamente por eso puedo valorar lo que la naturaleza me permitió conseguir a partir de un gran esfuerzo de mi parte".
El difícil tránsito de los pozos oscuros de su pasado a la realidad exitosa de su presente requirió de una fuerte voluntad y de la decisión de no darse por vencida. "Los momentos difíciles y las cosas negativas siempre me impulsaron para salir adelante", aseveró.
Quedaron en el pasado un fracaso matrimonial con el padre de su hijo que la llevó a la condición de mujer golpeada y etapas de elecciones equivocadas, soledad y sensación de abandono.
En una de las ediciones del unitario "Tiempo final", le tocó interpretar el papel de una mujer de dinero que terminaba cayendo en la locura. "En ese personaje puse toda la furia y la tristeza que alguna vez tuve, pero reconozco que en mi vida siempre he cambiado las cargas negativas por las positivas", remató. (TELAM)







