La circulación de carros por el centro

09 Octubre 2008
En diciembre de 2007 informábamos que alrededor de 600 carros tirados por caballos, de un total de 2.000 que circulan en el Gran San Miguel de Tucumán, habían ingresado en la legalidad y que sus propietarios podrían trabajar sin riesgo de que les secuestraran los vehículos, según la división de Delitos Rurales y Ecológicos de la Policía provincial. A tal efecto se pintaba la patente en los costados del vehículo y se registraba al propietario del carro y el caballo. De esta forma se detectaría a los infractores de la ley que prohíbe arrojar basura en la vía pública. Como se sabe, la mayoría de los carreros vive de recoger basura y escombros de las casas; muchos levantan plásticos o cartones que luego venden y lo que recaudan es el único ingreso de la familia. La Policía informó en ese momento que en la provincia había unos 14.000 carros, cifra que equivale al 6 % del parque automotor tucumano.
La avenida Mate de Luna suele ser una preocupación constante de las autoridades por la cantidad de accidentes que allí se suceden. Con frecuencia se anuncian medidas de control para reducir la velocidad y evitar accidentes, pero durante los fines de semana, los carros de tracción a sangre, que generan alto riesgo, circulan libremente por esa vía y por las calles del centro. Por ejemplo, el domingo pasado, un carro tirado por un caballo desbocado y sin conductor embistió desde atrás un auto que se encontraba detenido por la luz roja de un semáforo en Corrientes y Muñecas. El vehículo resultó con daños en la chapa y en un faro. El dueño del carro, que está empadronado, dijo que otro carro había pasado a toda velocidad y había espantado el caballo y que este enloqueció y no lo pudo controlar. El propietario del automóvil se quejaba y se preguntaba quién se iba a hacer responsable de los daños. Un juicio a la Municipalidad seguramente llevaría varios años y en caso de perderlo, lo pagaríamos los ciudadanos, no los funcionarios. ¿Qué hubiese sucedido si en el accidente hubiese habido una víctima mortal? ¿Quién se haría cargo de ello? ¿La sociedad?El ingreso de los carros de tracción a sangre a la zona enmarcada por las cuatro avenidas está prohibido por ordenanza municipal que tiene más de cuatro décadas de vigencia, y no ha sido derogada. Sin embargo, luego de haberse acatado sin discusión durante largo tiempo, en los últimos años la citada norma empezó a ser transgredida sin inconveniente alguno. Así lo comprueba la más que frecuente presencia, en el centro comercial, de los vehículos de este tipo.
Hemos señalado ya en otras oportunidades desde esta columna, que en una ciudad con un tránsito tan caótico como la nuestra, en la que las transgresiones viales han cobrado un notable protagonismo, y en la que se producen choques en forma constante, la circulación de estos carros torna más compleja aún esta problemática y genera mayor peligro. Sucede que durante los fines de semana -a partir del sábado a las 13- la ciudad carece de control municipal, favoreciendo así la impunidad de los infractores. Cuesta entender que pese a la cantidad de empleados que tiene la Municipalidad, no haya personal que se ocupe de estos controles los sábados y los domingos para que la urbe no se convierta en tierra de nadie durante esas horas. Esta medida ayudaría a combatir la adicción por la transgresión a las normas de una buena parte de los tucumanos.
Si el control no se efectúa en forma constante y tampoco se educa como es debido, esta y otras ordenanzas seguirán siendo violadas. En el siglo XXI, la circulación de carros de tracción a sangre en una ciudad no deja de ser un anacronismo.

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