Azucareros, bajo el paraguas del Estado

Industriales y cañeros volvieron a firmar un convenio que apunta a recuperar el sector. En esa línea, el Gobierno provincial busca erradicar la informalidad en la actividad. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

06 Octubre 2008

Cuando se juntan, despliegan sus dotes diplomáticas y se dicen mutuamente todo lo que su contraparte quiere escuchar. Se saludan afectuosamente, se sonríen, se palmean unos a otros y hacen chistes. Más que partes de un negocio que anda a los tumbos, parecen viejos amigos queridos que tienen la dicha de reencontrarse de vez en cuanto. Así, en cada encuentro entre industriales azucareros y cañeros se discute siempre lo mismo -la necesidad de mantener equilibrado el mercado interno- e inexorablemente surge un convenio, a menudo idéntico al que se firmó en la reunión anterior, en el que todos se comprometen a trabajar por el conjunto, a favor de una actividad que padece una caída ya crónica de rentabilidad, consecuencia de los bajísimos precios del azúcar.
Tal vez la idea de realizar la última cumbre azucarera en el hotel Club Sol San Javier apuntaba a que quienes venían de fuera de la provincia -jujeños, salteños y porteños- tuvieran la oportunidad de disfrutar los hermosos paisajes que se observan desde la altura de los cerros tucumanos. No pudo cumplirse este propósito, puesto que justo ese día -martes pasado- una densa niebla que se prolongó hasta la tarde, al menos, impidió que los referentes de los ingenios y de los cañaverales argentinos vieran algo más allá de sus narices.
El convenio que se firmó en el cónclave determina que se impulsará la exportación de un 30% del azúcar que se produzca en el país durante la zafra que está a punto de concluir. También, que se gestionará la reglamentación de la Ley de Biocombustibles, a fin de disponer de reglas de juego claras para avanzar en las inversiones que permitan a la actividad azucarera sumarse al esquema energético nacional que entrará en vigencia en 2010. En el acuerdo también quedó establecido que se tramitará una financiación sostenida para la actividad.
La mesa de discusiones fue bastante representativa, pese a la ausencia notable de algunos referentes de ingenios de Tucumán, especialmente. Llamó la atención que participara en pleno la principal dirigencia de Jujuy y de Salta (los ingenios del norte). Inclusive, se contó con representantes de sectores cañeros independientes de esas provincias, aunque la mayoría de los cañaverales del norte está en poder de los ingenios.
El encuentro fue organizado y presidido por el ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer, que, en vistas de lo avanzada de la crisis azucarera y de las escasas soluciones que genera la dirigencia del sector, se puso al frente de la búsqueda de soluciones al problema. El funcionario logró el acompañamiento de sus pares de Jujuy y de Salta en esta cruzada, pero sucede que en estas provincias la problemática es distinta.
¿En qué difieren los sectores azucareros de Tucumán de los de Jujuy y Salta? En el norte, los ingenios tienen control prácticamente pleno de la producción y de la comercialización del azúcar, ya que en esas provincias los productores independientes son pocos, lo que deriva en una concentración de la oferta -y de la riqueza- en escasas manos. En Tucumán, en cambio, hay unos 5.000 cañeros que atomizan la oferta. Buena parte del azúcar que pertenece a estos productores se maneja en la informalidad, por medio de los compradores de caña y como consecuencia de las "pizarreadas" con el peso de la materia prima a las que someten algunos laboratorios de ingenios a los cañeros. Precisamente, a este tema hace referencia uno de los puntos del remozado acuerdo azucarero, pero aclara que los cañeros -no los ingenios- son los que promueven la unificación de la fórmula de determinación de calidad de caña de azúcar a fin de transparentar el sistema. De cualquier forma, es un avance que este viejo reclamo se haya plasmado por escrito.

Los intermediarios
En la lucha contra la informalidad, el Gobierno tucumano se propone generar las condiciones para que los cañeros retomen la vieja forma de comerciar su caña directamente con los ingenios y neutralizar así el accionar de los conocidos "compradores de caña", que pagan valores muy por debajo de que lo rentable. Herramientas hay para identificar estos intermediarios, que operan mitad en la legalidad y mitad no. Habrá que ver hasta dónde llega la voluntad política de frenar estas prácticas nocivas para el sector, y cuáles reacciones puede provocar la decisión entre quienes resulten perjudicados cuando se toquen estos intereses.
Los referentes de los ingenios del norte miran para otro lado cuando se habla de la informalidad. Desconocen el problema -aseguran-, de manera que no se consideran aptos para opinar sobre la cuestión. Sí se sienten responsables sobre la exportación de azúcar, y aseguran que se está concretando el envío de excedentes al exterior. Según su visión, en Tucumán surgen las principales responsabilidades del bajo precio del azúcar; todo ello a pesar de que los principales ingenios de Jujuy y de Salta este año han importado azúcar -en paralelo a la exportación-, y generaron una buena parte de la sobreoferta actual.
Si en el marco de sus competencias el Gobierno tucumano decide calar hasta la médula del problema azucarero, al menos en lo que al combate contra la ilegalidad se refiere, algún cambio de tendencia se puede producir. También es probable que haya que reforzar la idea de que la economía de la provincia se asienta en buena medida en las decisiones y en las acciones que surgen en el plano de esta actividad.

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