¿Puede un actor que lleva muerto más de cuatro décadas, como por ejemplo, Humphrey Bogart, ser protagonista de una película actual? Por más sobrecogedora que parezca, la respuesta es sí. Los actores virtuales, generados íntegramente por computadora, ya son una realidad. En 1994 "Forrest Gump" resultó un éxito de taquilla en todo el mundo por sus escenas en las que Tom Hanks hablaba tranquilamente con personas que estaban muertas desde hacía varias decenas de años. Muchas personas se llevaron las manos a la cabeza al darse cuenta de que, a partir de entonces, no se podría saber cuál es la realidad y cual la ficción. Luego vinieron "Final Fantasy", "Episodio I y II", "Hombres de negro" y "Stuart Little", entre otros filmes que generaron asombro. Pero este año, el estreno de "Las dos torres", la segunda parte de la trilogía "El señor de los anillos", volvió a reavivar la polémica. Es que, en el filme, tiene un destacado papel un ser destinado a perdurar con fama propia: Gollum. Tal es el realismo de este villano que los críticos ya pidieron una nominación al Oscar por Mejor Actor de Reparto. La complejidad psicofísica de este extraño ser mitológico apabulla de entrada al espectador. De mirada penetrante, esa criatura que supo ser un hobbit y tuvo en su poder al anillo durante 500 años, se mueve ahora a ras del piso, con sus huesos serpenteando y habla de forma amenazante con Frodo Bolsón. Para su creación, los animadores usaron los movimientos y las expresiones faciales del actor Andy Serkis para que luego, tras un proceso digital, Gollum con toda su complejidad y humanidad actuara en escena. Serkis fue filmado durante 18 meses, en tres partes: dos con los actores Elijah Wood y Sean Astin y una sólo usando un traje azul con sensores que permitía a los animadores captar cada uno de sus movimientos.
Pero eso no es todo. "Simone", la última película de Al Pacino, va aún más allá. En el filme, el actor se pone en la piel de un director de cine desesperado ante el abandono de su delirante estrella protagónica.
Así es como decide reemplazarla por una actriz generada por computadora, diseñada a su propio gusto, con lo más encantador de Audrey Hepburn, Sofía Loren, Grace Kelly y Greta Garbo. Una suerte de mujer Frankenstein que, a diferencia de sus colegas de carne y hueso, no envejecerá, no aumentará un solo kilogramo, ni tendrá agente, manager o una corte de asistentes, ni mucho menos, delirios más grandes que un jet privado. Lo que se dice, una estrella eterna.
Llegan a la pantalla los actores digitales
Con "Las dos torres" y "Simone", el cine abre una polémica impensada en otras épocas: ¿el futuro del cine son los seres virtuales?
Puede que dentro de 50 años los coches ya no circulen por carreteras, sino que vuelen por los aires, pero esto no es demasiado importante. Puede que Marte sea una colonia terráquea dentro de 100 años, pero esto tampoco eso es importante. Sólo hay una gran sombra que se cierne sobre la humanidad, y no son los problemas ambientales, la violencia o las enfermedades. Es algo invisible que rodea a todos y que fue aceptado de buen agrado sin que nadie se de cuenta de todo lo que puede traer detrás: la realidad virtual.
En 1994 "Forrest Gump" resultó un bombazo en todo el mundo por sus escenas en las que un actor actual hablaba tranquilamente con personas que estaban muertas desde hacía varias decenas de años. Muchas personas se llevaron las manos a la cabeza al darse cuenta de que, a partir de entonces, no se podría saber en qué creer, pero fueron tachados de alarmistas y exagerados. Luego vinieron "Final Fantasy", "Episodio I y II", "Hombres de negro" y "Stuart Little", entre otros filmes que generaron asombro.
Pero este año, los actores virtuales parecen ser los protagonistas del nuevo cine. El realizador de "El señor de los anillos", Peter Jackson, es un ejemplo de ello ya que usó toda la tecnología que tuvo a su alcance para crear un personaje que ya tiene fama propia: Gollum. Tal es el realismo de este villano que aparece en la segunda parte de la trilogía, que los críticos ya pidieron una nominación al Oscar por Mejor Actor de Reparto. Es que la complejidad psicofísica de este extraño ser mitológico apubulla de entrada al espectador. De mirada penetrante, esa criatura que supo ser un hobbit y tuvo en su poder al anillo durante 500 años, se mueve ahora a ras del piso, con sus huesos serpenteando y habla de forma amenazante con Frodo Bolsón.
No menos ingeniosa es la actriz de "Simone", la nueva película de Al Pacino, en la que el legendario actor interpreta a un director de cine desesperado ante el abandono de su delirante estrella protagónica (Winona Ryder). Y, por eso, decide reemplazarla por una actriz generada íntegramente por computadora con lo más encantador de Audrey Hepburn, Sofía Loren, Grace Kelly y Greta Garbo. Una suerte de Frankestein femenino que, a diferencia de sus pares de carne y hueso, no envejecerá, no aumentará de peso, ni tendrá agente, manager o una corte de asistentes.
Un género que aún está en pañales
Los vínculos entre la realidad y la ficción son cada vez más delgados.
Que la tecnología en el mundo del cine sigue su escalada en el camino de las complejidades ya no cabe ninguna duda.
En el terreno del cine animado, el género ha conseguido una madurez no sólo desde lo visual sino también desde lo narrativo y conceptual. Los vínculos entre lo real y lo ficticio son cada vez más delgados a tal punto que el trabajo digital, la famosa "CGI" (Computer Generated Images, imágenes generadas por computadora) se está filtrando cada vez con mayor frecuencia y fuerza en las películas: desde simples retoques que consisten en borrar imperfecciones de intérpretes reales a achicar el tamaño de los actores (como sucedió con los hobbits de "El señor de los anillos") hasta la criaturas como Gollum, Simone o el personaje de Dobby en "Harry Potter y la cámara secreta" que comparten pantalla con estrellas del cine.
En la interacción entre actores y personajes humanos generados íntegramente por computadora lejos quedó Gene Kelly bailando con el ratón Jerry en "Leven anclas" (1945), Brad Pitt y Kim Basinger en "Mundo Cool", Bob Hoskins en "Quien engañó a Roger Rabbit", Gena Davis y familia en "Stuart Little" y hasta el resistido Jar Jar Binks diseñado por la pujante compañía Lucasfilm para "Star Wars: Episodio 1".
Pero, además de estos filmes, hay que mencionar también los que hicieron historia en este rubro. James Cameron, por ejemplo, es uno de ellos. Con "El abismo" primero y con las dos partes de "Terminator" después, el director de "Titanic" se convirtió en uno de los primeros en combinar los personajes digitales con actores de verdad. Luego, por supuesto, vino Steven Spielberg, quien dio un paso importante con la trilogía de "Parque Jurásico". Después de "Terminator II" no había aparecido otra película que utilizara tan bien las creaciones digitales, y es que casi 9 años después, los dinosaurios de "Parque Jurásico" siguen siendo algo fuera de serie.
Y si a unos buenos efectos especiales le añadimos la mano mágica de Spielberg para el suspenso y la acción, el resultado es espectáculo en estado puro. La espectacular persecución del Tiranosaurio rex o la escena de la cocina con los velociraptores son momentos que ya forman parte de la abultada historia del cine.
Técnicas del futuro
Para crear a Gollum los expertos usaron los movimientos y las expresiones faciales del actor Andy Serkis. Ahora piden un Oscar para él.
¿Cómo se crea un actor virtual? La pregunta desvela a muchos y abre una inusual polémica. Una de las técnicas más utilizadas a la hora de crear efectos especiales es el croma. Realmente no es un truco demasiado complejo, pero sí muy efectivo y fácil de usar. El protagonista de la acción se situa detrás de una pantalla de color verde o azul y realiza los movimientos que se supone debe hacer en ese momento. Luego, mediante ordenador, se sustituye el color verde por el fondo que se desea utilizar. En "Episodio I", George Lucas utilizó muchísmo el croma ya que la mayoría de los decorados estaban creados digitalmente. En el caso de Gollum, con la elaboración de la tecnología WETA Digital el resultado es que el personaje no luce de computadora con su cuerpo desgarbado, su mirada inquisidora y tierna, su dentadura tan real. "Quise que un actor determinara el personaje", dijo el director, Peter Jackson. Pero tampoco la tarea estaba en manos del maquillaje. Fue así como los animadores usaron los movimientos y las expresiones faciales de Andy Serkis para que luego, tras un proceso digital, Gollum con toda su complejidad y humanidad actuara en escena. El actor Andy Serkis fue filmado durante 18 meses, en tres partes: dos con los actores Elijah Wood y Sean Astin y una sólo usando un traje azul con sensores que permitía a los animadores captar cada uno de sus movimientos. El supervisor de efectos especiales, Eric Sainden, contó que hay 300 músculos diferentes en Gollum. Tiene un esqueleto y un sistema muscular perfecto y eso se traslada a su piel. Además tiene que interactuar con otros actores. Claro que a Gollum lo anima la voz de Serkis, que suena a un gato erizado.
La cinta precursora
"Final Fantasy" fue la primera película protagonizada por personas íntegramente generadas por computadora.
La primera película protagonizada por actores virtuales fue "Final Fantasy: The Movie". Las imágenes demostraron por primera vez que, para muchos, es casi imposible distinguir a ese montón de polígonos y cifras encriptadas de un verdadero ser humano real si no se les informa antes. Esta superproducción de 145 millones de dólares (que no recogió lo mismo en taquilla) basada en un popular videojuego, llegó a ser el primer largo animado con personajes antropomorfos generados por computadora. Fue la que disparó el interrogante que revolucionó a los actores: la idea de que en el futuro el cine podría prescindir de ellos. Y hasta se especuló con la idea de intentar clonar embriones de personajes célebres a través de las posibilidades de las nuevas tecnologías.
De hecho, recientemente, corrió el rumor de que el fallecido actor Richard Harris podría revivir en la pantalla para la tercera parte de "Harry Potter", gracias a un trabajo sobre sus imágenes tomadas de las dos primeras partes de la saga. Aunque de inmediato se desechó esa idea. Se postuló a Ian McKellen, el actor que interpreta a Gandalf en "El señor de los anillos". Pero finalmente quien interpretará al profesor Albus Dumbledore en "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" será Michael Gambon. Y el personaje de Dobby, el elfo doméstico que advierte a Harry de no volver a la Academia Hogwarts, es una criatura íntegramente animada por computadora que crecerá en familia en la próxima entrega de la saga.
George Lucas, uno de los máximos defensores de la tecnología digital, ya ha dicho en alguna que otra entrevista que en un futuro no muy lejano los actores reales podrán ser sustituidos por otros creados por ordenador: jamás dirán que no quieren hacer una escena si no les cambian el diálogo.
Mezcla de pixeles y carne
La diseñadora de Simone dijo que las instrucciones para crearla fueron bastante simples. Aun así, Valerie Delahaye, de la oficina de efectos especiales, mantuvo siempre su reserva. Es cierto que la librería de Hollywood les proporcionó todas las marcas registradas de las grandes divas para embellecer a Simone. Pero de la producción no terminaron de admitir finalmente que la apariencia de Simone estuvo mayormente moldeada por una actriz a quien no se quiso dar a difusión."Parte de ella son pixeles y parte carne y hueso", dijo el director Andrew Niccol.
Pero eso no es todo. "Simone", la última película de Al Pacino, va aún más allá. En el filme, el actor se pone en la piel de un director de cine desesperado ante el abandono de su delirante estrella protagónica.
Así es como decide reemplazarla por una actriz generada por computadora, diseñada a su propio gusto, con lo más encantador de Audrey Hepburn, Sofía Loren, Grace Kelly y Greta Garbo. Una suerte de mujer Frankenstein que, a diferencia de sus colegas de carne y hueso, no envejecerá, no aumentará un solo kilogramo, ni tendrá agente, manager o una corte de asistentes, ni mucho menos, delirios más grandes que un jet privado. Lo que se dice, una estrella eterna.
Con "Las dos torres" y "Simone", el cine abre una polémica impensada en otras épocas: ¿el futuro del cine son los seres virtuales?
Puede que dentro de 50 años los coches ya no circulen por carreteras, sino que vuelen por los aires, pero esto no es demasiado importante. Puede que Marte sea una colonia terráquea dentro de 100 años, pero esto tampoco eso es importante. Sólo hay una gran sombra que se cierne sobre la humanidad, y no son los problemas ambientales, la violencia o las enfermedades. Es algo invisible que rodea a todos y que fue aceptado de buen agrado sin que nadie se de cuenta de todo lo que puede traer detrás: la realidad virtual.
En 1994 "Forrest Gump" resultó un bombazo en todo el mundo por sus escenas en las que un actor actual hablaba tranquilamente con personas que estaban muertas desde hacía varias decenas de años. Muchas personas se llevaron las manos a la cabeza al darse cuenta de que, a partir de entonces, no se podría saber en qué creer, pero fueron tachados de alarmistas y exagerados. Luego vinieron "Final Fantasy", "Episodio I y II", "Hombres de negro" y "Stuart Little", entre otros filmes que generaron asombro.
Pero este año, los actores virtuales parecen ser los protagonistas del nuevo cine. El realizador de "El señor de los anillos", Peter Jackson, es un ejemplo de ello ya que usó toda la tecnología que tuvo a su alcance para crear un personaje que ya tiene fama propia: Gollum. Tal es el realismo de este villano que aparece en la segunda parte de la trilogía, que los críticos ya pidieron una nominación al Oscar por Mejor Actor de Reparto. Es que la complejidad psicofísica de este extraño ser mitológico apubulla de entrada al espectador. De mirada penetrante, esa criatura que supo ser un hobbit y tuvo en su poder al anillo durante 500 años, se mueve ahora a ras del piso, con sus huesos serpenteando y habla de forma amenazante con Frodo Bolsón.
No menos ingeniosa es la actriz de "Simone", la nueva película de Al Pacino, en la que el legendario actor interpreta a un director de cine desesperado ante el abandono de su delirante estrella protagónica (Winona Ryder). Y, por eso, decide reemplazarla por una actriz generada íntegramente por computadora con lo más encantador de Audrey Hepburn, Sofía Loren, Grace Kelly y Greta Garbo. Una suerte de Frankestein femenino que, a diferencia de sus pares de carne y hueso, no envejecerá, no aumentará de peso, ni tendrá agente, manager o una corte de asistentes.
Los vínculos entre la realidad y la ficción son cada vez más delgados.
Que la tecnología en el mundo del cine sigue su escalada en el camino de las complejidades ya no cabe ninguna duda.
En el terreno del cine animado, el género ha conseguido una madurez no sólo desde lo visual sino también desde lo narrativo y conceptual. Los vínculos entre lo real y lo ficticio son cada vez más delgados a tal punto que el trabajo digital, la famosa "CGI" (Computer Generated Images, imágenes generadas por computadora) se está filtrando cada vez con mayor frecuencia y fuerza en las películas: desde simples retoques que consisten en borrar imperfecciones de intérpretes reales a achicar el tamaño de los actores (como sucedió con los hobbits de "El señor de los anillos") hasta la criaturas como Gollum, Simone o el personaje de Dobby en "Harry Potter y la cámara secreta" que comparten pantalla con estrellas del cine.
En la interacción entre actores y personajes humanos generados íntegramente por computadora lejos quedó Gene Kelly bailando con el ratón Jerry en "Leven anclas" (1945), Brad Pitt y Kim Basinger en "Mundo Cool", Bob Hoskins en "Quien engañó a Roger Rabbit", Gena Davis y familia en "Stuart Little" y hasta el resistido Jar Jar Binks diseñado por la pujante compañía Lucasfilm para "Star Wars: Episodio 1".
Pero, además de estos filmes, hay que mencionar también los que hicieron historia en este rubro. James Cameron, por ejemplo, es uno de ellos. Con "El abismo" primero y con las dos partes de "Terminator" después, el director de "Titanic" se convirtió en uno de los primeros en combinar los personajes digitales con actores de verdad. Luego, por supuesto, vino Steven Spielberg, quien dio un paso importante con la trilogía de "Parque Jurásico". Después de "Terminator II" no había aparecido otra película que utilizara tan bien las creaciones digitales, y es que casi 9 años después, los dinosaurios de "Parque Jurásico" siguen siendo algo fuera de serie.
Y si a unos buenos efectos especiales le añadimos la mano mágica de Spielberg para el suspenso y la acción, el resultado es espectáculo en estado puro. La espectacular persecución del Tiranosaurio rex o la escena de la cocina con los velociraptores son momentos que ya forman parte de la abultada historia del cine.
Para crear a Gollum los expertos usaron los movimientos y las expresiones faciales del actor Andy Serkis. Ahora piden un Oscar para él.
¿Cómo se crea un actor virtual? La pregunta desvela a muchos y abre una inusual polémica. Una de las técnicas más utilizadas a la hora de crear efectos especiales es el croma. Realmente no es un truco demasiado complejo, pero sí muy efectivo y fácil de usar. El protagonista de la acción se situa detrás de una pantalla de color verde o azul y realiza los movimientos que se supone debe hacer en ese momento. Luego, mediante ordenador, se sustituye el color verde por el fondo que se desea utilizar. En "Episodio I", George Lucas utilizó muchísmo el croma ya que la mayoría de los decorados estaban creados digitalmente. En el caso de Gollum, con la elaboración de la tecnología WETA Digital el resultado es que el personaje no luce de computadora con su cuerpo desgarbado, su mirada inquisidora y tierna, su dentadura tan real. "Quise que un actor determinara el personaje", dijo el director, Peter Jackson. Pero tampoco la tarea estaba en manos del maquillaje. Fue así como los animadores usaron los movimientos y las expresiones faciales de Andy Serkis para que luego, tras un proceso digital, Gollum con toda su complejidad y humanidad actuara en escena. El actor Andy Serkis fue filmado durante 18 meses, en tres partes: dos con los actores Elijah Wood y Sean Astin y una sólo usando un traje azul con sensores que permitía a los animadores captar cada uno de sus movimientos. El supervisor de efectos especiales, Eric Sainden, contó que hay 300 músculos diferentes en Gollum. Tiene un esqueleto y un sistema muscular perfecto y eso se traslada a su piel. Además tiene que interactuar con otros actores. Claro que a Gollum lo anima la voz de Serkis, que suena a un gato erizado.
"Final Fantasy" fue la primera película protagonizada por personas íntegramente generadas por computadora.
La primera película protagonizada por actores virtuales fue "Final Fantasy: The Movie". Las imágenes demostraron por primera vez que, para muchos, es casi imposible distinguir a ese montón de polígonos y cifras encriptadas de un verdadero ser humano real si no se les informa antes. Esta superproducción de 145 millones de dólares (que no recogió lo mismo en taquilla) basada en un popular videojuego, llegó a ser el primer largo animado con personajes antropomorfos generados por computadora. Fue la que disparó el interrogante que revolucionó a los actores: la idea de que en el futuro el cine podría prescindir de ellos. Y hasta se especuló con la idea de intentar clonar embriones de personajes célebres a través de las posibilidades de las nuevas tecnologías.
De hecho, recientemente, corrió el rumor de que el fallecido actor Richard Harris podría revivir en la pantalla para la tercera parte de "Harry Potter", gracias a un trabajo sobre sus imágenes tomadas de las dos primeras partes de la saga. Aunque de inmediato se desechó esa idea. Se postuló a Ian McKellen, el actor que interpreta a Gandalf en "El señor de los anillos". Pero finalmente quien interpretará al profesor Albus Dumbledore en "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" será Michael Gambon. Y el personaje de Dobby, el elfo doméstico que advierte a Harry de no volver a la Academia Hogwarts, es una criatura íntegramente animada por computadora que crecerá en familia en la próxima entrega de la saga.
George Lucas, uno de los máximos defensores de la tecnología digital, ya ha dicho en alguna que otra entrevista que en un futuro no muy lejano los actores reales podrán ser sustituidos por otros creados por ordenador: jamás dirán que no quieren hacer una escena si no les cambian el diálogo.
La diseñadora de Simone dijo que las instrucciones para crearla fueron bastante simples. Aun así, Valerie Delahaye, de la oficina de efectos especiales, mantuvo siempre su reserva. Es cierto que la librería de Hollywood les proporcionó todas las marcas registradas de las grandes divas para embellecer a Simone. Pero de la producción no terminaron de admitir finalmente que la apariencia de Simone estuvo mayormente moldeada por una actriz a quien no se quiso dar a difusión."Parte de ella son pixeles y parte carne y hueso", dijo el director Andrew Niccol.







