La galesa que conquistó Hollywood

Tras un descanso durante el que se dedicó a su familia, esta bella actriz ha vuelto a la carga con "Chicago" e "Intolerable crueldad".

Disciplinada, tozuda, provocativa y respondona. Como su belleza. Llena de esa fuerza galesa capaz de poner en su sitio al mismísimo Zorro con un touché de su mirada, Catherine Zeta-Jones está por todas partes y lo va a estar aún más. De momento sólo en los comerciales de teléfonos celulares y en la nueva campaña de Elizabeth Arden, puede verse a la bella Catherine. No sólo porque su celoso marido, el actor MIchael Douglas, no quiso que hiciera los comerciales de la firma de prendas íntimas femeninas Victoria?s Secret, sino también porque la artista galesa se ha tomado un tiempo para ser mamá y dedicarse a su hogar. Pero la avalancha Zeta-Jones está a punto de producirse y antes de que termine el verano se la verá en la Argentina cantando y bailando junto a Richard Gere y Rene Zellwegger en "Chicago" y también se la podrá oir en el filme de dibujos animados "Simbad: leyenda de los 7 mares", junto a Brad Pitt. Más adelante aparecerá en "Intolerable crueldad", junto a George Clooney y, junto a su marido y su suegro, en "Smoke and Mirrors". Además, acaba de comenzar el rodaje de una película escrita por su hermano ("Coming Out") y, con toda probabilidad, a mediados de año volverá a protagonizar las más osadas aventuras en "Zorro desenmascarado", con Antonio Banderas.
Catherine Zeta-Jones nació en Mumbles, un pueblecito pesquero de Gales en el que, a pesar de vivir tan feliz "como en el país del chocolate" (su padre era pastelero), pronto tuvo claro que no podría dedicarse a lo que más le gustaba. Así que poco a poco se fue preparando para el momento en el que tuviera que abandonar su casa. A los 4 años ya bailaba y cantaba como "Annie", a los 10 interpretaba a Talullah en la producción teatral "Bugsy Malone" y a los 15 dejaba su hogar para instalarse en Londres. Había llamado tanto la atención de los productores que sin dudarlo un momento le ofrecieron ser la estrella de "The Pyjama Game". Y así fue subiendo hasta que un día, de chica del coro en "The british revival of 42nd Street" pasó a protagonista del musical.

La fama repentina
Marchó a Francia para protagonizar su primera película, "Sherezade", de Philip De Broca, y a su regreso al Reino Unido le ofrecieron un papel en la serie "The Darling Buds of May", que pronto se convirtió en todo un éxito de audiencia tras el que Catherine tocaría por primer vez la cima de la fama. De hecho, esta cima comenzó a hacerse insoportable. Era portada de tabloides cada día y todos sus comentarios se convertían en el tema de la jornada. "Cada vez que tomaba un café con un hombre, se convertía en mi último novio. Las cámaras me seguían por todas partes. No tenía nada de intimidad. Una vez choqué contra un poste de luz intentando escapar de los paparazzi. En ese momento decidí dejar Gran Bretaña y vivir en América", cuenta la actriz. Quizá sea cuestión de empeño, pero lo cierto es que tras varios papeles en series televisivas y algún que otro papel como secundaria, Catherine dio su primer zarpazo en los EEUU con "La máscara del zorro", filme en el que sacando a relucir su carácter galés disfrazado de hispano , supo medirse a Antonio Banderas y Anthony Hopkins en una película que le llevaría de la mano al estrellato. Un paseo en el que la actriz dejó a sus pies a toda una alfombra de admiradores, anonadados con su insultante belleza. Uno de ellos, Michael Douglas, ese gran seductor que contrajo matrimonio con la actriz hace dos años y con el que Catherine ya tiene dos hijos. Así, después de su fulgurante éxito con el manejo de la espada, todo fue como la seda. Le seguiría otro éxito junto al veterano Sean Connery en "La trampa", tras el cual llegaría "The haunting", un pequeño fracaso del que participarían también Liam Neeson y Lili Taylor.
Pequeño bache que quedaría cubierto con "Alta fidelidad", "Traffic" de Steven Soderbergh y "La pareja del año", junto a Julia Roberts. Tres oportunidades que hicieron olvidar su "irritante" belleza, y la convertieron en un irritante éxito. Para reírse de los tabloides y las envidias, y dejar tras de sí solo un sonido. El silbido de su Zeta.

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