El sonido del silencio

El desenlace dramático no puede sorprender, y aunque la narración pasa por algunos baches de ritmo, esta película de Costa-Gavras interesa.

Tema: un químico, oficial de las SS, descubre que su técnica de desinfección y potabilización del agua está siendo utilizada para el exterminio masivo de judíos en los campos de concentración nazis. Desesperado, acude a los diplomáticos extranjeros, a un pastor protestante y a la Iglesia Católica para tratar de que el mundo conozca y condene el genocidio.
Crítica: el del Holocausto es uno de esos temas que se impone por su propio peso y desplaza por la magnitud de su horror otro tipo de consideraciones técnicas o artísticas. Costa-Gavras así lo entiende y encara este filme como una exposición de la cruzada personal que emprende el oficial nazi ante un descubrimiento que lo horroriza y el estruendoso silencio con el que le responden tanto la diplomacia aliada como la Iglesia Católica. Más allá de la polémica levantada alrededor de este último hecho, el realizador de origen griego presenta con crudeza el drama de la manipulación de la información en función de otro tipo de intereses corporativos. Costa-Gavras no profundiza en la denuncia ni trata de indagar en los móviles reales de quienes toman decisiones trascendentales para la Humanidad, sino que pinta el horror desde la óptica de una persona común colocada en el centro de un drama que la supera largamente. El desenlace dramático no puede sorprender, y aunque la narración pasa por algunos baches de ritmo, el filme interesa y se sostiene por sus valores propios.


VIOLENCIA: con escenas
SEXO: sin escenas
COMPRENSION: fácil

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