19 Septiembre 2008 Seguir en 
La Paz.- El diálogo entre el gobierno y la oposición se inició ayer con un pedido del presidente, Evo Morales, de que se logren acuerdos en cuatro o cinco días, mientras militantes de movimientos sociales afines al gobierno acampan en actitud hostil en los alrededores del centro de convenciones de Cochabamba, a la espera de los resultados de las conversaciones. Dirigentes de estos grupos han manifestado que no permitirán que se le cambie ni una coma al proyecto de Constitución que impulsa el oficialismo.
Por otra parte, activistas de organizaciones sociales que responden a Morales mantienen el cerco a Santa Cruz, porque no estaba claro si las oficinas nacionales ocupadas y saqueadas por grupos de choque vinculados a la prefectura (gobernación) fueron desalojadas,tal como lo establecía el acuerdo para el diálogo.
Presión justificada
Líderes campesinos lanzaron el miércoles un ultimátum al prefecto cruceño, Rubén Costas, para que renuncie antes del domingo, lo que agregó un elemento más de tensión al escenario político. El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, justificó la presión y la vigilancia que mantienen los movimientos sociales. "Es una reacción frente a la violencia que ejercieron los cívicos cruceñistas", dijo. "Llegó el momento de un ajuste de cuentas, y eso se va hacer en el diálogo; los prefectos tienen la opción de plantearse salidas para el país y diferenciarse de los golpistas", sentenció el ministro.
Morales participó de la apertura de la reunión y será el vice, Alvaro García Linera, quien comandará las negociaciones con los prefectos opositores: Costas, de Santa Cruz; Mario Cossío, de Tarija; Ernesto Suárez, de Beni y Savina Cuéllar, de Chuquisaca. También estarán los demás prefectos del oficialismo, pero nadie representará al opositor Leopoldo Fernández, de Pando, que afronta un proceso judicial por la masacre de campesinos y estudiantes ocurrida hace una semana en Cobija, capital del departamento amazónico. Del diálogo participan también el titular del Senado, el opositor Oscar Ortiz, y el de Diputados, el oficialista Edmundo Novillo. Asimismo, asisten los ministros de Desarrollo Rural, Carlos Romero, que conducirá la mesa de trabajo constitucional; de Hacienda, Luis Arce, que comandará la del IDH, y Héctor Arce, de Defensa del Estado, que presidirá la de vacantes institucionales. Como veedores participan representantes de las iglesias católica, metodista y evangélica; de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), de la OEA y de la ONU.
Por otra parte, las gigantes Gazprom, de Rusia, y Total, de Francia, firmaron ayer un acuerdo con La Paz para invertir hasta U$S 4.500 millones en Bolivia, en el mayor proyecto petrolero en el país desde la nacionalización de la industria energética en 2006. El objetivo de la alianza es producir hasta 26 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, dijo el titular de la petrolera estatal YPFB, Santos Ramírez, que no dio más datos del proyecto. No obstante, se supo que el compromiso de inversión y los detalles del acuerdo de asociación aún deben ser negociados. (Télam)
Por otra parte, activistas de organizaciones sociales que responden a Morales mantienen el cerco a Santa Cruz, porque no estaba claro si las oficinas nacionales ocupadas y saqueadas por grupos de choque vinculados a la prefectura (gobernación) fueron desalojadas,tal como lo establecía el acuerdo para el diálogo.
Presión justificada
Líderes campesinos lanzaron el miércoles un ultimátum al prefecto cruceño, Rubén Costas, para que renuncie antes del domingo, lo que agregó un elemento más de tensión al escenario político. El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, justificó la presión y la vigilancia que mantienen los movimientos sociales. "Es una reacción frente a la violencia que ejercieron los cívicos cruceñistas", dijo. "Llegó el momento de un ajuste de cuentas, y eso se va hacer en el diálogo; los prefectos tienen la opción de plantearse salidas para el país y diferenciarse de los golpistas", sentenció el ministro.
Morales participó de la apertura de la reunión y será el vice, Alvaro García Linera, quien comandará las negociaciones con los prefectos opositores: Costas, de Santa Cruz; Mario Cossío, de Tarija; Ernesto Suárez, de Beni y Savina Cuéllar, de Chuquisaca. También estarán los demás prefectos del oficialismo, pero nadie representará al opositor Leopoldo Fernández, de Pando, que afronta un proceso judicial por la masacre de campesinos y estudiantes ocurrida hace una semana en Cobija, capital del departamento amazónico. Del diálogo participan también el titular del Senado, el opositor Oscar Ortiz, y el de Diputados, el oficialista Edmundo Novillo. Asimismo, asisten los ministros de Desarrollo Rural, Carlos Romero, que conducirá la mesa de trabajo constitucional; de Hacienda, Luis Arce, que comandará la del IDH, y Héctor Arce, de Defensa del Estado, que presidirá la de vacantes institucionales. Como veedores participan representantes de las iglesias católica, metodista y evangélica; de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), de la OEA y de la ONU.
Por otra parte, las gigantes Gazprom, de Rusia, y Total, de Francia, firmaron ayer un acuerdo con La Paz para invertir hasta U$S 4.500 millones en Bolivia, en el mayor proyecto petrolero en el país desde la nacionalización de la industria energética en 2006. El objetivo de la alianza es producir hasta 26 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, dijo el titular de la petrolera estatal YPFB, Santos Ramírez, que no dio más datos del proyecto. No obstante, se supo que el compromiso de inversión y los detalles del acuerdo de asociación aún deben ser negociados. (Télam)









