Los nuevos planteos del campo

20 Agosto 2008
Aun mes del rechazo por parte del Senado, que hasta ese momento, había sido la base más poderosa del gobierno para dominar al Poder Legislativo, de la resolución 125, el conflicto con el campo está entrando en una segunda fase por causa de la perplejidad presidencial que le impidió reaccionar frente a una realidad revolucionaria que la historia  registra de tanto en tanto.
   El alzamiento agrario provocó en tan sólo cuatro meses una alianza social con sólido perfil federalista frente a un poder político reaccionario que no advirtió lo que estaba aconteciendo, empecinado en mirar al pasado, que no era ni más ni menos que la irrupción de la modernidad rural en los grandes centros urbanos.
   La arcaica visión centralista de la oligarquía, desconocedora de que correctamente el diccionario asigna  esa calificación el gobierno de unos pocos, ignoraba -y parece seguir haciéndolo- que la tierra se maneja desde hace años mediante computadoras y que los chacareros fortalecieron nuestra gran clase media, mientras la ley de la herencia dividió progresivamente los grandes feudos dando lugar a una actividad agroindustrial que distingue la Argentina en el mundo.
   ¿Es posible tanta ignorancia y tozudez en quienes deben contemplar autocríticamente la satisfacción de los intereses generales?
   Cuando dos pelean terminan pareciéndose, y en este caso, no es extraño que la vigilia del sector ruralista haya reanudado su lucha contra la torpeza oficial sin advertir que el debate de la resolución 125 abrió irremisiblemente las puertas del Congreso; es decir, el nuevo cauce por donde las demandas pueden encararse eludiendo la lógica de confrontación del matrimonio presidencial.  En el palacio de las leyes quedaron las solidaridades en espera de que el progresismo rural retorne para seguir avanzando y presionando al autoritarismo centralista, cuyo rumbo marcha sin brújula ni horizontes.
   Las cuatro entidades del campo, que ha soportado con creciente solidez su Mesa de Enlace, deben orientar la acción por vía parlamentaria, sin dejar por ello de insistir en acuerdos con el Gobierno, que ingenuamente trató de dividirlas. La semana se inició sin embargo con nuevos actos de la Federación Agraria Argentina, cuyo titular expresó en uno de ellos que puede reanudarse el estilo contestatario anterior a la definición del Congreso y que espera que la Mesa de Enlace su sume a esa advertencia.
   Existe ciertamente un estado de cierta irritación en las bases ruralistas que advierten incertidumbre y temen que el país no llegue a tiempo a cubrir la demanda internacional de alimentos, cuando se está registrando una baja de los commodities.
   El control de esas bases es esencial, y ningún integrante de ese estado mayor agropecuario fortalecido por los intentos divisionistas del kirchnerismo puede favorecer una estrategia que termine afectando la alianza histórica entre ciudad y el campo, como podría ser un asambleísmo en las rutas que derive en nuevos cortes.
   Los sectores de la oposición política en el Congreso y quienes acompañaron desde el compromiso oficialista el rechazo de la resolución 125 están aconsejando que se evite ese rumbo.
    Desde la fuerza que ahora representa la liberación parlamentaria del cancel presidencialista, el consejo es seguir avanzando en la variedad de proyectos que demanda el campo, sin perjuicio de las puertas que puedan abrirse en el empecinamiento cada vez más inútil del Gobierno.

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