La discapacidad, una materia pendiente

19 Agosto 2008
Aunque se han dado pequeños pasos, la discapacidad sigue siendo una de las materias pendientes en nuestra sociedad. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una discapacidad es toda restricción o ausencia (debido a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano. En el mundo hay alrededor de 650 millones de personas discapacitadas -un 10% de la población mundial-, que enfrentan un cúmulo de obstáculos físicos y sociales que les impiden recibir educación, conseguir empleo (incluso cuando están bien calificados) y tener acceso a la información. Se estima que el 80% de la población mundial con discapacidad vive en países en desarrollo.
Las personas con discapacidad suelen ser objeto de discriminación a causa de los prejuicios o la ignorancia, y además, en muchos casos, no tienen acceso a los servicios esenciales. De acuerdo con los resultados de la última Encuesta Nacional de Discapacidad, el 7,1% de la población argentina está conformado por discapacitados. En Tucumán viven alrededor de 98.800 minusválidos. El estudio, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, reveló que, en total, son 395.000 los tucumanos afectados por la discapacidad, si se tiene en cuenta el entorno familiar directo de la persona que padece el problema. Esta cifra representa el 30% de la población de la provincia.
En estos días tuvieron lugar en nuestra ciudad las V Jornadas Nacionales “Universidad y discapacidad”. En la oportunidad, un especialista español comentó que en la Universidad de Valencia, para facilitar el acceso de los discapacitados a los estudios superiores, se trabajó con cuatro programas. El primero consistió en el asesoramiento psicoeducativo para que el estudiante eligiera la carrera según sus competencias y no según su discapacidad. El segundo se refirió a garantizar la equiparación de oportunidades, es decir que los alumnos puedan contar, cuando lo necesiten, con un intérprete del lenguaje de señas, con la asistencia de un paramédico, con apuntes en Braille o en audio. El tercer programa consistió en la accesibilidad: quitar las barreras arquitectónicas y procurar que no se levanten otras. El cuarto tuvo que ver con la capacitación docente para tratar y enseñar a los discapacitados, y promover la integración con sus compañeros.
Lo positivo de estas jornadas que concluyeron recientemente, es que existe una intención de las casas de altos estudios de proporcionarles el ámbito adecuado a los minusválidos para que accedan en mayor número que el actual al ciclo universitario.
En otro aspecto, vemos con inquietud que muchas de las rampas que se han construido en las esquinas de la ciudad no son antideslizantes, y se tornan muy resbaladizas, especialmente cuando llueve. En otros casos, la falta de educación cívica lleva a algunos tucumanos a destruir las hamacas especiales para chicos con problemas motrices que se instalaron en el parque 9 de Julio. Luego de veinte años, la Municipalidad decidió hacer realidad la ordenanza que establece la instalación de juegos para discapacitados en espacios verdes. En apenas dos meses, chicos y grandes los rompieron cuatro veces, pese a que hay carteles que explican que se trata de juegos especiales.
Estas actitudes desaprensivas reflejan un preocupante estado de incultura y de indolencia social. Actuar de ese modo implica negarles a los discapacitados la posibilidad de integrarse a la comunidad y eso se denomina discriminación.

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