17 Agosto 2008 Seguir en 
Hoy se invoca con reiteración el espíritu de Simón Bolívar, y el de José de San Martín, como hombres que buscaron la unidad latinoamericana, como constructores de esa unidad. Pero si miramos retrospectivamente, vemos que cuando San Martín llegó a Chile, instó a la declaración de la independencia chilena, y a la Constitución de un nuevo país; y cuando fue a Perú, procedió en la misma dirección.Con Bolívar, pasó igual; primero instó a la declaración de la independencia de Colombia, luego impulsó la de Venezuela, y posteriormente alentó la creación de Ecuador como Estado independiente. Si bien es cierto que luego tanto Bolívar como San Martín quisieron crear vínculos entre estas naciones, quisieron crear federaciones, no es menos cierto que fueron los gestores de la fragmentación de Hispanoamérica en países diferentes. Pero ellos lo hicieron porque respetaron el cumplimiento del principio de uti posiddetis juri, por el cual se mantienen los límites políticos que había creado el imperio español.
De todos modos, si nos preguntamos si ese planteo inicial de búsqueda de una unidad americana puede ser en cierta manera traspolable al Presente, podemos decir que sí, porque la independencia de las colonias españolas en América se realiza para integrarnos al mercado mundial.
Pero la realidad es que Hispanoamérica se fragmenta en países. Y hoy el Mercosur,incluyendo a Brasil y a Venezuela, es menos de lo que teníamos en 1810. Es decir que el anhelo de integrarnos al mercado mundial y unirnos en bloque todavía no se ha cumplido, a pesar de que ya llevamos dos siglos de independencia.
En ese sentido, creo que tenemos que unirnos en bloques más amplios. En mi caso, yo postulo mirar también a los Estados Unidos - el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) porque ese es el verdadero modelo de una América grande. Al margen de la cuestión del americanismo, lo que yo más rescato de la figura de San Martín es el San Martín joven: el San Martín que creía en los principios de la Revolución Francesa- libertad, igualdad y fraternidad- y en los de la masonería: ciencia, filantropía, tolerancia y progreso. Y prefiero olvidar al San Martín maduro que se convierte en monárquico y que adhiere a la dictadura de Juan Manuel de Rosas.
En todo caso, prefiero no exaltar esos rasgos, y aquellos que han sido forjados a la luz de una mitología que durante mucho tiempo ha sido fogoneada por las instituciones, en general, y por la Escuela, en particular. Me refiero aquí a la exaltación del modelo del militar que muere pobre: se está negando la verdad histórica de que San Martín siempre se preocupó por su futuro, y que cuando murió tenía muchas propiedades. Detrás de esa mitología está la glorificación de la pobreza y la violencia.
De todos modos, si nos preguntamos si ese planteo inicial de búsqueda de una unidad americana puede ser en cierta manera traspolable al Presente, podemos decir que sí, porque la independencia de las colonias españolas en América se realiza para integrarnos al mercado mundial.
Pero la realidad es que Hispanoamérica se fragmenta en países. Y hoy el Mercosur,incluyendo a Brasil y a Venezuela, es menos de lo que teníamos en 1810. Es decir que el anhelo de integrarnos al mercado mundial y unirnos en bloque todavía no se ha cumplido, a pesar de que ya llevamos dos siglos de independencia.
En ese sentido, creo que tenemos que unirnos en bloques más amplios. En mi caso, yo postulo mirar también a los Estados Unidos - el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) porque ese es el verdadero modelo de una América grande. Al margen de la cuestión del americanismo, lo que yo más rescato de la figura de San Martín es el San Martín joven: el San Martín que creía en los principios de la Revolución Francesa- libertad, igualdad y fraternidad- y en los de la masonería: ciencia, filantropía, tolerancia y progreso. Y prefiero olvidar al San Martín maduro que se convierte en monárquico y que adhiere a la dictadura de Juan Manuel de Rosas.
En todo caso, prefiero no exaltar esos rasgos, y aquellos que han sido forjados a la luz de una mitología que durante mucho tiempo ha sido fogoneada por las instituciones, en general, y por la Escuela, en particular. Me refiero aquí a la exaltación del modelo del militar que muere pobre: se está negando la verdad histórica de que San Martín siempre se preocupó por su futuro, y que cuando murió tenía muchas propiedades. Detrás de esa mitología está la glorificación de la pobreza y la violencia.









