El diseño de cada producto exige largo tiempo de estudios de mercados

10 Agosto 2008
En el filme “Big” (“Quisiera ser grande”) protagonizado por el actor Tom Hanks -1988-, un niño de 13 años encuentra la máquina de Zoltar, un artefacto que concede deseos, en una feria de Nueva Jersey, Estados Unidos. Tras ver cumplido su sueño pasa, de la noche a la mañana, de tener 13 años a convertirse en un hombre de 30. Pasó directamente de la escuela al trabajo. Sus conocimientos informáticos le permitieron trabajar en una importante fábrica de juguetes, donde es nombrado vicepresidente encargado del producto terminado. Prueba todos los juguetes, pero no sabe lo que es un estudio de mercado.
Detrás de la venta de un producto hay meses de análisis dedicados a satisfacer a los consumidores. En el caso de los juguetes, desde el diseño inicial, los colores que va a llevar el producto o el precio final, todo se estudia y se debate antes de ponerse a la venta. Lógicamente, estos pasos son válidos para cualquier género que vaya a salir al mercado. Las variables básicas que tiene como objeto de estudio el marketing son producto, mercado, necesidad, deseo y demanda.
La televisión y los catálogos son los medios más utilizados por los más pequeños de la casa a la hora de elegir los regalos que les pedirán a sus padres, además del boca a boca y las películas infantiles. Este tipo de acciones publicitarias son eficaces a partir de los cuatro años.
“Los niños eligen primero sobre el catálogo. Luego se ponen con él delante de la tele. Si ven el anuncio es mucho más probable que lo incluyan definitivamente en la carta. Al final lo piden con nombre y apellido”, afirma Petra María Pérez, directora del Instituto de Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia, España.
En las jornadas previas al Día del Niño, las jugueterías del centro tucumano experimentaban la afluencia de padres en busca de regalos, en muchos casos acompañados de sus hijos para que sean ellos mismos quienes elijan sus juguetes.

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