06 Agosto 2008 Seguir en 
LA PAZ, Bolivia/BUENOS AIRES.- Evo Morales libra en estos días una de sus batallas más difíciles y duras desde que llegó a la presidencia de Bolivia, el 22 de enero de 2006, tras conseguir el 53,7 % de los votos en las urnas.
La muerte de dos mineros y al menos 40 heridos tras el enfrentamiento de ayer en Oruro es otro episodio ingrato para el mandatario. De todos modos, es tan alta su popularidad (de un 55 % a un 62 %, según varias encuestas) que sigue firme en el poder, pese a que en sus 30 meses de gobierno se registraron 43 muertos por diferentes motivos.
"Jaime Paz Zamora, presidente desde 1989 hasta 1993, con el 17 % de popularidad, se paseaba por Bolivia; Evo, con casi el 54 %, no puede entrar a varias ciudades, y eso está ironizando nuestro presente", expresó Gonzalo Lema, ex vocal de la Corte Nacional Electoral.
Mano negra
Las minorías que en el pasado gobernaron Bolivia hoy utilizan diversas estrategias para restar fuerza a Morales en el referendo nacional de revocatoria de mandato que se hará el domingo.
La protesta minera por una nueva Ley de Pensiones para que la edad de jubilación se disminuya de 65 a 55 años coincidió con el tiempo de campaña de Evo para el referendo. Por eso, los allegados al mandatario sospechan que los dirigentes de los manifestantes tienen pactos secretos con los adversarios de Morales que están en el departamento de Santa Cruz.
En otro orden, los bolivianos residentes en Buenos Aires y alrededores podrán votar el domingo para el referendo en un comicio simbólico, organizado por el Comité de Defensa del Proceso de Cambio y la Soberanía Popular Originaria en Bolivia, en protesta por la imposibilidad de sufragar legalmente fuera del país.
"El significado de este hecho es doble: primero es el voto en sí, que no tiene validez, pero a la vez es un reclamo al Senado de Bolivia", afirmó el vocero del Comité, Carlos Jiménez, en referencia al proyecto de ley que reglamenta el voto de los bolivianos en el exterior.
La iniciativa, impulsada por el oficialismo y que cuenta con media sanción en la Cámara Baja, está trabada en el Senado, porque allí es mayoría la oposición y, de esta forma, se quiere presionar para que se apruebe.
El Comité trabajó durante los últimos tres meses para instalar 16 mesas electorales en la Capital Federal y otras en La Plata, Avellaneda, Quilmes, Escobar, La Salada y Gregorio Laferrere. "Vamos a tener urnas, boletas, fiscales, presidente de mesa, y veedores: hemos invitado a políticos y dirigentes de derechos humanos", informó Jiménez, que reside en la Argentina desde hace 24 años.
El hombre se mostró sorprendido por la repercusión que tuvo la iniciativa en la colectividad: "noto mucho entusiasmo; varios medios de Bolivia hablaron del tema y se difundió en periódicos".
Sobre la posición política del Comité, el vocero afirmó que no son afiliados al Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, pero que apoyan el proceso de cambio que el presidente está llevando adelante. "De afuera vemos mucho mejor la situación política y social", confió. (DPA-Télam)
La muerte de dos mineros y al menos 40 heridos tras el enfrentamiento de ayer en Oruro es otro episodio ingrato para el mandatario. De todos modos, es tan alta su popularidad (de un 55 % a un 62 %, según varias encuestas) que sigue firme en el poder, pese a que en sus 30 meses de gobierno se registraron 43 muertos por diferentes motivos.
"Jaime Paz Zamora, presidente desde 1989 hasta 1993, con el 17 % de popularidad, se paseaba por Bolivia; Evo, con casi el 54 %, no puede entrar a varias ciudades, y eso está ironizando nuestro presente", expresó Gonzalo Lema, ex vocal de la Corte Nacional Electoral.
Mano negra
Las minorías que en el pasado gobernaron Bolivia hoy utilizan diversas estrategias para restar fuerza a Morales en el referendo nacional de revocatoria de mandato que se hará el domingo.
La protesta minera por una nueva Ley de Pensiones para que la edad de jubilación se disminuya de 65 a 55 años coincidió con el tiempo de campaña de Evo para el referendo. Por eso, los allegados al mandatario sospechan que los dirigentes de los manifestantes tienen pactos secretos con los adversarios de Morales que están en el departamento de Santa Cruz.
En otro orden, los bolivianos residentes en Buenos Aires y alrededores podrán votar el domingo para el referendo en un comicio simbólico, organizado por el Comité de Defensa del Proceso de Cambio y la Soberanía Popular Originaria en Bolivia, en protesta por la imposibilidad de sufragar legalmente fuera del país.
"El significado de este hecho es doble: primero es el voto en sí, que no tiene validez, pero a la vez es un reclamo al Senado de Bolivia", afirmó el vocero del Comité, Carlos Jiménez, en referencia al proyecto de ley que reglamenta el voto de los bolivianos en el exterior.
La iniciativa, impulsada por el oficialismo y que cuenta con media sanción en la Cámara Baja, está trabada en el Senado, porque allí es mayoría la oposición y, de esta forma, se quiere presionar para que se apruebe.
El Comité trabajó durante los últimos tres meses para instalar 16 mesas electorales en la Capital Federal y otras en La Plata, Avellaneda, Quilmes, Escobar, La Salada y Gregorio Laferrere. "Vamos a tener urnas, boletas, fiscales, presidente de mesa, y veedores: hemos invitado a políticos y dirigentes de derechos humanos", informó Jiménez, que reside en la Argentina desde hace 24 años.
El hombre se mostró sorprendido por la repercusión que tuvo la iniciativa en la colectividad: "noto mucho entusiasmo; varios medios de Bolivia hablaron del tema y se difundió en periódicos".
Sobre la posición política del Comité, el vocero afirmó que no son afiliados al Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, pero que apoyan el proceso de cambio que el presidente está llevando adelante. "De afuera vemos mucho mejor la situación política y social", confió. (DPA-Télam)







