06 Agosto 2008 Seguir en 
SUEGRAS
Veo que está causando una polémica este tema de las suegras y no quería quedarme afuera. Muy cómico lo que menciona el lector González cuando se refiere al yerno como “el atorrante que no sé qué le vio mi hija”. Algo parecido pasa con las nueras cuando, burlando la definición, dicen: “No era para mi hijo”. Así como en francés se le dice belle-mère (bella madre) no puedo dejar de mencionar que en inglés se dice mother in law, que, traducido al español literalmente, sería “madre en la ley”. Todavía me río de aquella película, protagonizada por Jennifer López y Jane Fonda, en la que, jugando con el título, se llamó monster in law (monstruo en la ley). Realmente muy buena; retrata a una suegra quisquillosa y celosa de su único hijo. Recomiendo a suegras y a nueras verla juntas. Lo importante es destacar que las cosas no son como se pintan; hay suegras y suegras, y mucho tienen que ver nuestras actitudes. No es la cuestión tratar a la suegra como un ogro que siempre se enfurece, ni tampoco como a una íntima amiga (¡cuidado!) Hay que verla como a una madre más, que nos necesita, y ellas deben vernos como hijas, que también necesitamos de ellas. En un futuro lejano me tocará tener dos nueras y dos yernos, por lo que ya voy pensando cómo será ese futuro. En cuanto a las suegras con los yernos, diría que la cosa es más leve porque justamente se trata de hombres y no de mujeres con las que tienen que competir. De todos modos, es un tema bastante complicado y estaríamos horas y horas debatiendo. Lo bueno es el cambio: que las suegras acepten las cosas y no se metan tanto, que colaboren más, aunque no se lo pidan, que estén para ambos nueras y yernos, y así lograr una mejor relación y una mejor convivencia.
TRANSITO CAOTICO
Hace unos días, se publicaron en LA GACETA las modificaciones en los sentidos de las calles aledañas, las prohibiciones de no estacionar, etcétera, como consecuencia de la apertura de un shopping en Yerba Buena. Hoy, después del tercer fin de semana, nada de esto se cumple; el caos reina, y la paz de los vecinos desapareció. Parece que Yerba Buena termina en la calle Pringles, ya que los que vivimos en calle Güemes hacia el sur (aún sigue enripiada) debemos soportar el polvo por la circulación de vehículos a toda hora. Los fines de semana se estaciona en ambas aceras (lo cual está explícitamente prohibido por las leyes vigentes), sin respetar las salidas de los garajes, lo que impide el acceso a nuestras casas, pues estacionan en las veredas, a la vista gorda de los inspectores de tránsito. Según figura en Catastro, esta área era residencial, pero ahora esa condición es sólo un recuerdo. Lo invito al director de Tránsito a que visite un sábado o un domingo a las 20 nuestra calle. Le recomiendo que deje su coche en su casa, y traiga botas por el barro, por las dudas. Solicito a la Dirección de Tránsito de Yerba Buena que arbitre los medios y controles para subsanar todos estos inconvenientes.
A CONTRAMANO
Frecuentemente utilizo la calle Santa Fe, desde avenida América, para dirigirme al centro, ya que desde que fue pavimentada significa un desahogo de la avenida Belgrano. Si bien el sentido de circulación de esta calle es de oeste-este, aparentemente hay mucha gente que piensa que es doble mano (aunque hay carteles que indican lo contrario). Todo el tiempo debo hacer lugar a vehículos (incluso camiones) que vienen en sentido contrario al de esta calle haciendo gestos desagradables cuando se les indica que vienen a contramano (esto ocurre casi hasta la calle Viamonte). Creo que sería muy interesante que los inspectores se instalaran por un tiempo en esta arteria para controlar. Si la Dirección de Tránsito necesita ingresos, aquí puede conseguir bastante con las multas que aplicarían.
HIROSHIMA
En este aniversario de hoy, después de 63 años, Hiroshima se nos aparece como un ícono trágico no sólo del pasado, sino de los tiempos presentes y por venir. El propio secretario general de la ONU acaba de expresar su preocupación diciendo de las 23.000 bombas nucleares que existen en los arsenales del terror planetario. Todos los habitantes de la Tierra, en cualquier lugar, somos víctimas potenciales de una guerra nuclear. Por ello mismo -“ciudadanos del mundo”- debemos exigir en todos los centros de poder el definitivo y amplio desarme nuclear.
URBANISMO
En recientes editoriales de este diario se plantearon temas referidos al aspecto urbanístico de nuestra capital y de su entorno en el plano estético y psicológico. En este contexto quisiera referirme a la necesidad de revisar y concretar un proyecto urbano que contemple contar con dispositivos especiales para ampliar los accesos de personas con capacidades diferentes. El crecimiento vertiginoso de la edificación, de emplazamientos comerciales con salas cinematográficas, hotelerías, restaurantes, sumado a los ya existentes, carecen en su mayoría de rampas, ascensores, espacios suficientes para sillas de ruedas y, sobre todo, sanitarios y transporte adaptados para esta franja poblacional. Falta información, medios audiovisuales y cartillas para ofrecer a los interesados en momentos de elección en materia de alojamiento, lugares recreativos, culturales y complejos paisajísticos, tanto para los tucumanos como para turistas. Nuestro código urbano y de edificación contempla en algunos puntos adecuar los recursos para enfrentar este problema, pero no se cumplen. La Constitución nacional se pronuncia al respecto. El enfoque psico-sociológico del urbanismo señala que la cohesión social, la reconstrucción de comunidades dentro de la urbe es posible, a partir de políticas públicas que tomen en cuenta la mayor interacción entre ciudadanos, que no es privativo de un sector, sino de la mayoría; que el desarrollo de los pueblos es un bien colectivo. Lo saludable es abarcativo y el reconocimiento y la aceptación promueven el desarrollo humano. Concretar todo lo que omitimos requiere esfuerzos compartidos a nivel oficial, privado y social, en el ámbito provincial y municipal. Reparar e incluir alternativas con prospección al futuro, mantenerlas en el tiempo, controlar y asegurar la obligatoriedad es responder a derechos humanos esenciales.
TRAGICOMEDIA
Proyectar una norma de tránsito que penalice a peatones en una ciudad como la nuestra, donde no se respeta ninguna, no sólo en ese aspecto de la vida en convivencia (basura, perros callejeros, ruidos molestos, por nombrar sólo algunas faltas de respeto por los demás), resulta casi tragicómico. Para corroborarlo, propongo a cualquier transeúnte detenerse 10 minutos en cualquier semáforo y observar: ningún ciclista, ni los motociclistas respetan el rojo; tampoco lo hace el 50% de los taxistas y el 30% de automovilistas. Si pretendo cruzar por la senda peatonal está ocupada por algún conductor apurado en el 75% de los casos. Lo trágico es que no respetarlo atenta contra la vida y lo cómico es que tendrían que buscar otra forma de recaudar. ¿Quizás alguna retención?
Veo que está causando una polémica este tema de las suegras y no quería quedarme afuera. Muy cómico lo que menciona el lector González cuando se refiere al yerno como “el atorrante que no sé qué le vio mi hija”. Algo parecido pasa con las nueras cuando, burlando la definición, dicen: “No era para mi hijo”. Así como en francés se le dice belle-mère (bella madre) no puedo dejar de mencionar que en inglés se dice mother in law, que, traducido al español literalmente, sería “madre en la ley”. Todavía me río de aquella película, protagonizada por Jennifer López y Jane Fonda, en la que, jugando con el título, se llamó monster in law (monstruo en la ley). Realmente muy buena; retrata a una suegra quisquillosa y celosa de su único hijo. Recomiendo a suegras y a nueras verla juntas. Lo importante es destacar que las cosas no son como se pintan; hay suegras y suegras, y mucho tienen que ver nuestras actitudes. No es la cuestión tratar a la suegra como un ogro que siempre se enfurece, ni tampoco como a una íntima amiga (¡cuidado!) Hay que verla como a una madre más, que nos necesita, y ellas deben vernos como hijas, que también necesitamos de ellas. En un futuro lejano me tocará tener dos nueras y dos yernos, por lo que ya voy pensando cómo será ese futuro. En cuanto a las suegras con los yernos, diría que la cosa es más leve porque justamente se trata de hombres y no de mujeres con las que tienen que competir. De todos modos, es un tema bastante complicado y estaríamos horas y horas debatiendo. Lo bueno es el cambio: que las suegras acepten las cosas y no se metan tanto, que colaboren más, aunque no se lo pidan, que estén para ambos nueras y yernos, y así lograr una mejor relación y una mejor convivencia.
Sonia Cabbad de Hurtado
Rivadavia 856 3er piso
San Miguel de Tucumán
Rivadavia 856 3er piso
San Miguel de Tucumán
TRANSITO CAOTICO
Hace unos días, se publicaron en LA GACETA las modificaciones en los sentidos de las calles aledañas, las prohibiciones de no estacionar, etcétera, como consecuencia de la apertura de un shopping en Yerba Buena. Hoy, después del tercer fin de semana, nada de esto se cumple; el caos reina, y la paz de los vecinos desapareció. Parece que Yerba Buena termina en la calle Pringles, ya que los que vivimos en calle Güemes hacia el sur (aún sigue enripiada) debemos soportar el polvo por la circulación de vehículos a toda hora. Los fines de semana se estaciona en ambas aceras (lo cual está explícitamente prohibido por las leyes vigentes), sin respetar las salidas de los garajes, lo que impide el acceso a nuestras casas, pues estacionan en las veredas, a la vista gorda de los inspectores de tránsito. Según figura en Catastro, esta área era residencial, pero ahora esa condición es sólo un recuerdo. Lo invito al director de Tránsito a que visite un sábado o un domingo a las 20 nuestra calle. Le recomiendo que deje su coche en su casa, y traiga botas por el barro, por las dudas. Solicito a la Dirección de Tránsito de Yerba Buena que arbitre los medios y controles para subsanar todos estos inconvenientes.
Augusto Parra
Güemes 164
Yerba Buena-Tucumán
Güemes 164
Yerba Buena-Tucumán
A CONTRAMANO
Frecuentemente utilizo la calle Santa Fe, desde avenida América, para dirigirme al centro, ya que desde que fue pavimentada significa un desahogo de la avenida Belgrano. Si bien el sentido de circulación de esta calle es de oeste-este, aparentemente hay mucha gente que piensa que es doble mano (aunque hay carteles que indican lo contrario). Todo el tiempo debo hacer lugar a vehículos (incluso camiones) que vienen en sentido contrario al de esta calle haciendo gestos desagradables cuando se les indica que vienen a contramano (esto ocurre casi hasta la calle Viamonte). Creo que sería muy interesante que los inspectores se instalaran por un tiempo en esta arteria para controlar. Si la Dirección de Tránsito necesita ingresos, aquí puede conseguir bastante con las multas que aplicarían.
HIROSHIMA
En este aniversario de hoy, después de 63 años, Hiroshima se nos aparece como un ícono trágico no sólo del pasado, sino de los tiempos presentes y por venir. El propio secretario general de la ONU acaba de expresar su preocupación diciendo de las 23.000 bombas nucleares que existen en los arsenales del terror planetario. Todos los habitantes de la Tierra, en cualquier lugar, somos víctimas potenciales de una guerra nuclear. Por ello mismo -“ciudadanos del mundo”- debemos exigir en todos los centros de poder el definitivo y amplio desarme nuclear.
URBANISMO
En recientes editoriales de este diario se plantearon temas referidos al aspecto urbanístico de nuestra capital y de su entorno en el plano estético y psicológico. En este contexto quisiera referirme a la necesidad de revisar y concretar un proyecto urbano que contemple contar con dispositivos especiales para ampliar los accesos de personas con capacidades diferentes. El crecimiento vertiginoso de la edificación, de emplazamientos comerciales con salas cinematográficas, hotelerías, restaurantes, sumado a los ya existentes, carecen en su mayoría de rampas, ascensores, espacios suficientes para sillas de ruedas y, sobre todo, sanitarios y transporte adaptados para esta franja poblacional. Falta información, medios audiovisuales y cartillas para ofrecer a los interesados en momentos de elección en materia de alojamiento, lugares recreativos, culturales y complejos paisajísticos, tanto para los tucumanos como para turistas. Nuestro código urbano y de edificación contempla en algunos puntos adecuar los recursos para enfrentar este problema, pero no se cumplen. La Constitución nacional se pronuncia al respecto. El enfoque psico-sociológico del urbanismo señala que la cohesión social, la reconstrucción de comunidades dentro de la urbe es posible, a partir de políticas públicas que tomen en cuenta la mayor interacción entre ciudadanos, que no es privativo de un sector, sino de la mayoría; que el desarrollo de los pueblos es un bien colectivo. Lo saludable es abarcativo y el reconocimiento y la aceptación promueven el desarrollo humano. Concretar todo lo que omitimos requiere esfuerzos compartidos a nivel oficial, privado y social, en el ámbito provincial y municipal. Reparar e incluir alternativas con prospección al futuro, mantenerlas en el tiempo, controlar y asegurar la obligatoriedad es responder a derechos humanos esenciales.
Gracia Felice
Santiago del Estero 671
S. M. de Tucumán
Santiago del Estero 671
S. M. de Tucumán
TRAGICOMEDIA
Proyectar una norma de tránsito que penalice a peatones en una ciudad como la nuestra, donde no se respeta ninguna, no sólo en ese aspecto de la vida en convivencia (basura, perros callejeros, ruidos molestos, por nombrar sólo algunas faltas de respeto por los demás), resulta casi tragicómico. Para corroborarlo, propongo a cualquier transeúnte detenerse 10 minutos en cualquier semáforo y observar: ningún ciclista, ni los motociclistas respetan el rojo; tampoco lo hace el 50% de los taxistas y el 30% de automovilistas. Si pretendo cruzar por la senda peatonal está ocupada por algún conductor apurado en el 75% de los casos. Lo trágico es que no respetarlo atenta contra la vida y lo cómico es que tendrían que buscar otra forma de recaudar. ¿Quizás alguna retención?
Miguel Angel Sáez
Muñecas 616, 4º “C”
S. M. de Tucumán
Muñecas 616, 4º “C”
S. M. de Tucumán
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