El predio de La Hoya recuperó protagonismo

04 Agosto 2008
El predio de La Hoya, ubicado en Yerba Buena, recuperó protagonismo para la actividad deportiva durante el fin de semana a partir de la concreción del superprime del rally que tuvo por sede la ciudad del Oeste. La iniciativa, que despertó un gran interés en el público, al punto que hubo multitudes durante las dos jornadas de competencia, bien podría ser el comienzo de una revalorización del lugar, cuyo destino en los últimos años pasó por numerosas idas y vueltas. Se convirtió así en un paradigma de aquello que pudo ser, pero a partir de gruesas fallas administrativas y decisiones políticas desacertadas, no se logró.
Sólo el tiempo dirá si el bonito trazado diseñado en el predio y la inversión que se hizo en él podrá ser aprovechado para la práctica de actividades del deporte motor o de otras disciplinas afines. A partir de lo visto, bien se puede definir que hacía falta dar un primer paso. Queda ahora en manos de las autoridades aunar esfuerzos con las dirigencias para decidir cuáles serán los próximos, de modo que el público pueda volver a disfrutar de espectáculos como el del fin de semana en un sitio de ubicación privilegiada y con un gran potencial para áreas como el turismo.
El proyecto de La Hoya fue siempre un sueño que nunca se concretó. En la década del 70, en ese lugar se iba a construir un estadio de fútbol para que Tucumán fuera una sede del Mundial de 1978. Pero por diversas circunstancias, la idea no prosperó. Con el paso de los años, el terreno fue utilizado como escenario de competencias  de motocross y de mountain bike. Hasta antes de diseñarse el actual circuito, el sitio se convirtió en un clásico para las prácticas de los deportistas que efectúan estos deportes, como así también de enduristas y de aquellos amantes de las actividades atléticas en general.
En 1985, una ley promulgada por el gobernador Fernando Riera transfirió el predio, en ese entonces de 22 hectáreas, en propiedad y a título gratuito al municipio de Yerba Buena. Ese mismo año y a partir de una ordenanza municipal, se estableció que en él se practicaría una reforestación y se instalaría un complejo deportivo. Pero nunca se hizo nada y el sitio volvió a convertirse en un punto olvidado de la geografía provincial.
En 2000, bajo la intervención de Jorge Lobo Aragón, el municipio concesionó el lugar a una empresa, para que edificara allí un centro recreativo -que incluía un kartódromo- y otro comercial. La polémica decisión fue resistida por un grupo de vecinos de la ciudad, quienes llevaron su reclamo a Tribunales. La Justicia les dio la razón y la obra, que había comenzado con la nivelación del terreno, quedó en la nada.
Con el paso de los años, el predio se fue reduciendo a partir de la cesión a sindicatos y cooperativas para la construcción de viviendas. Hoy cuenta con 9 hectáreas, las que incluso estuvieron en peligro de ser usurpadas por vecinos humildes de Yerba Buena en setiembre de 2005. Este último hecho ocurrió a pocos meses de que la Legislatura provincial revocara la ley de 1984 por la cual se traspasaban los terrenos al municipio y se determinó que el Gobierno volvería a hacerse cargo de él.
El inusitado vaivén sobre el destino final de La Hoya impidió su correcta explotación en los últimos años. Sin perder de vista el cuidado por el factor ambiental que se debe tener sobre el asunto, por estar ubicado el predio en la zona del piedemonte, se hace necesario que se tomen medidas adecuadas para su aprovechamiento y revalorización. La buena señal que aportó el interés del público por el rally que allí se efectuó debería obrar como un respaldo para abrir el sitio para el desarrollo del deporte.

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