Dos conductas bajo el mismo paraguas

Urtubey recibió en Salta a la Presidenta mientras mantenía abierto el stand de su provincia en Palermo. Alperovich contrató el espacio, pero inhabilitó una ventana de promoción. El laboratorio de alianzas. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

03 Agosto 2008
Cristina Fernández de Kirchner pasó el martes por Salta, donde inauguró una central energética. Juan Manuel Urtubey, el anfitrión de turno, la recibió sonriente. Ella se fue contenta de la provincia vecina, sin cargar en su mochila la muerte de ningún militante, a diferencia de lo que aconteció el 9 de julio en Tucumán. Juan Miguel Valdez agente municipal de Tafí Viejo murió ese día. Un adolescente de 14 años, Diego Andrada, sobrevivió, a duras penas y siguen abiertas serias incógnitas sobre su futuro.
El desorbitado aparato clientelista del oficialismo que causó esos episodios deleznables está bajo la lupa de la fiscala penal Adriana Gianonni, que quiere determinar si el  acto fue organizado por el Poder Ejecutivo o por el Partido Justicialista. Carlos Marriera perdió la vida cuando se preparaba otro acto solidario con Cristina, en el fragor del combate con el campo, pero en ese caso no intervino la Justicia. Fue la misma maquinaria de movilización la que lo había trasladado a Buenos Aires, en junio. En lo político, responde a José Alperovich, aun cuando aparezcan caras distintas.
En lo más alto de la Justicia, la Corte Suprema cavila qué hacer respecto de la inconstitucionalidad de las disposiciones referidas al nombramiento y a la destitución de magistrados declarada por una sala del fuero contencioso administrativo. La Constitución de 2006 sigue en terapia intensiva. También depende del ministro fiscal de la Corte, Luis De Mitri, el avance de una investigación contra Sergio Mansilla -presidente subrogante de la Legislatura- por presunto incumplimiento de sus deberes de funcionario público durante el anterior período alperovichista. Un opositor, Ariel García, lo acusó de no haber exigido rendición de cuentas a los delegados comunales .El ex futbolista de Aguilares domesticó por las buenas y por las malas comisionados comunales e intendentes de ese entonces. Sentó, así, las bases del esquema de movilización que garantizó la asistencia pagada a las actividades proselitistas del Gobierno.
Este repaso de expedientes muestra que el oficialismo acumula materias pendientes en Tribunales. La definición de cada una de ellas servirá para calibrar la independencia de los jueces respecto de los desbordes de los poderes políticos.

Actitudes diferentes
La lealtad a la administración federal reconoce caminos diferentes. Urtubey recibió a Cristina en Salta sin hacer gestos exagerados de adhesión, cuando el final del choque con los ruralistas aún está abierto. El mandatario mantuvo el stand en la muestra rural de Palermo y vendió el producto Salta, y no enojó a la Presidenta por ello. Alperovich, en cambio, ingresó en la categoría de los "gobiernos obsecuentes", según el áspero lenguaje de Hugo Biolcatti, futuro sucesor de Luciano Miguens en la presidencia de la Sociedad Rural Argentina.
El gobernador justificó en supremos intereses políticos el cierre del stand de Tucumán en Palermo, y los tumultos  que le complicaron la vida a su par Juan Schiaretti en Córdoba, le sirvieron de aparente paraguas. El mismo Biolcatti calificó de "pueriles" los argumentos de Alperovich, a quien la salida que intentó lo entrampó más: la decisión del gobernador terminó atentando contra la promoción de la provincia en un escaparate de lujo. Y, si efectivamente no quería malquistarse con la Presidenta, no debió haber alquilado el espacio antes del comienzo de la exposición. Pero fue para adelante y después retrocedió.
A la luz de las diferencias del las experiencia vividas por Urtubey y por Alperovich, queda la impresión de que este se excede en la búsqueda de méritos. Su conducta contradice lo que la austeridad republicana y la defensa de la autonomía provincial aconsejan frente a un gobierno central que se conduce de manera autoritaria.

Los ruidos de la economía
La inflación golpea los ingresos de los empleados públicos. El malabarismo político que practica con habilidad el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, resulta insuficiente para enfriar el descontento de los gremios. El ala más antigubernamental de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), liderada por Víctor De Genaro, influye ahora en el comportamiento de gremios como ATE y Atep -al margen de sus conflictos internos-. La realización de protestas callejeras parciales permitirá a las cúpulas sindicales aliviar las presiones internas. Sin embargo, la política económica de la Casa Rosada le pondrá límites rígidos en materia salarial al Gobierno provincial. El malestar con el alza del costo de vida repercute en la esfera política. En la Casa de Gobierno siempre se tuvo más temor al desmadre de la economía que a la acción de los enemigos recalcitrantes del alperovichismo.
Las movidas del vicepresidente, Julio César Cobos, no gravitan en el hacer de los políticos aliados al alperovichismo. Le juran fidelidad al gobernador porque fuera de los ámbitos del poder los espera la más espantosa de las soledades. Formaron el Partido de la Concertación -imitando a Cobos-, pero ni Jorge Mendía ni Raúl Pellegrini -por ejemplo- sueñan con romper amarras con Alperovich. Los oficialistas del PJ tampoco, aun cuando una media docena de ellos habla reservadamente con Fernando Juri. El ex vicegobernador está enhebrando contactos con referentes del agro, de la industria y de colegios profesionales para constituir la junta promotora del Movimiento Productivo Argentino (MPA). Eduardo Duhalde vendrá cuando esté terminada esa etapa. La ruptura de Juri con el kirchnerismo es algo que Stella Mary Córdoba conoce y significó el fin de un acuerdo interno. No obstante, los peronistas que ocupan posiciones institucionales no arriesgarán su presente en aventuras inciertas. Por su parte, el justicialismo disidente optó por Juri, que difirió su proyecto electoral para otro momento.
Los radicales admitieron que Carlos López Iglesias -enviado del ARI- les hizo un planteo exploratorio pensando en 2009. Según una versión, entre los nombres que Elisa Carrió maneja para una eventual senaduría se halla el de José Ricardo Falú. Los interlocutores de López Iglesias no concretaron nada, porque la UCR no definió su rumbo. Las propuestas de alianzas se cocinan en los laboratorios.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios