Vivir deprisa y morir joven

Por Gustavo Martinelli - Redacción LA GACETA.

03 Agosto 2008
?Vive deprisa, muere joven y tendrás un cadáver divertido". Esta frase ha ido pasando de generación en generación y se ha convertido en todo un exponente del ?carpe diem?, merced a la leyenda tejida en Hollywood, la misma que tuvo a James Dean como referente. El actor de "Gigante" apenas necesitó de un puñado de papeles para subir al Olimpo. Y, más allá del mérito de sus actuaciones, fue su actitud de rebelde sin causa -parafraseando el título de la película de Nicholas Ray- lo que lo convirtió en un ícono del cine. El, más que nadie, pasó sus días a toda prisa, debatiéndose entre las mujeres que lo reverenciaban y sus inclinaciones por los hombres. Sin embargo, el destino le tenía reservada una mala pasada. El 30 de setiembre de 1955, James Dean se hizo trizas con su flamante Porsche Spyder, al que había llamado "El pequeño bastardo". Tenía 24 años y una gloriosa carrera por delante. Desde entonces, muchos son los que quisieron emularlo. Lo consiguió, en buena medida, River Phoenix, un joven que salió de su Oregon natal dispuesto a comerse el mundo y que, tras convertirse en el ídolo de las adolescentes con cintas como "La costa mosquito" o "Mi mundo privado", murió en plena calle, en los brazos de su hermano Joaquin Phoenix, a causa de una mezcla mortal de cocaína, heroína, marihuana y valium.

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