03 Agosto 2008 Seguir en 
El horizonte exportador de la Argentina es promisorio. En el Gobierno y en el sector privado nadie se anima a pronosticar una caída en la demanda mundial. Muy por el contrario: sostienen que cada vez habrá más encargos internacionales. Pero en el medio hay factores externos e internos que pueden atentar contra esta inmejorable chance de desarrollo nacional.
Entre los factores exógenos se cuenta el alza del precio del petróleo, que incide directa e indirectamente en el esquema de costos. Entre los endógenos, un eventual anquilosamiento de la incorporación de tecnología y de valor agregado, que puede dejar rezagada a la Argentina en la carrera interminable de la competitividad.
Nuestra provincia no es ajena a este diagnóstico. "No coincido con la idea de que la Argentina debe ser el granero del mundo. Eso ya pasó. Ahora tenemos que aprovechar estos precios para tratar de ser la góndola del mundo. Apuntar hacia una tecnificación constante y diversificar la oferta", dijo el subsecretario de Comercio Exterior de la provincia, Miguel Cerviño.
El funcionario consignó que la performance exportadora de Tucumán registra un crecimiento en los últimos cinco años que ronda entre 12% y el 20%. En este sentido, afirmó que el mundo seguirá guiñándole el ojo a las exportaciones tucumanas, aunque la generación de riqueza y el desarrollo dependen de un esfuerzo interno de los sectores privado y público. "Estas subas de las exportaciones (ver cuadros) se explican en buena parte por el agregado de valor. El mejor ejemplo es la frutilla: inicialmente se la exportaba congelada en bloque; es decir, toda la frutilla junta, en un solo congelado individual rápido. Pero también se puede ir mezclando esta producción con durazno, por ejemplo. No podría hablar de precios actuales. Pero, poniendo un ejemplo al azar, si el kilo de frutilla congelada está a U$S 1, el de frutilla con durazno puede estar a U$S 3. Y con otro producto más, a U$S 5. Eso se llama agregado de valor", enfatizó Cerviño.
El funcionario apuntó que poco a poco el sector arandanero irá incorporando tecnología y ampliando su infraestructura para convertirse en el largo plazo en una industria. Y comentó las posibilida- des de Tucumán para el desarrollo de la producción porcina. "Hace falta desarrollar una actividad que utilice las materias primas que se producen. Por ejemplo, la transformación de los granos en proteínas para carne. Y, en este sentido, la actividad porcina es un buen negocio; por tres razones: el alimento representa un 80% de los costos, y el principal insumo es el maíz, que se produce aquí. Además, Tucumán importa entre el 75% y el 80% de carne de cerdo; es decir, tiene mercado propio. En tercer lugar, hay una demanda internacional que también puede ser satisfecha, sobre todo, de países asiáticos, cuya base de alimentación es el cerdo, y no tienen capacidad de producción", comentó.
Tucumán, con cerca de 200 productos exportados, es una de las provincias más diversificadas, después de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Los 25 primeros productos exportados, que generan el mayor ingreso de divisas, constituyen el 95% de la exportación tucumana. "La mayoría de las exportadoras son empresas PyME. Y esto nos diferencia de otras provincias. Por ejemplo, la de mayor exportación del norte es Catamarca, pero por la Minera Alumbrera. Después le sigue Salta, por el complejo hidrocarburífero. Si se lo resta, está un 30% por debajo nuestro. Que en Tucumán el grueso de la exportación esté en manos de PyME es muy importante. En Tucumán, tenemos artesanos que están exportando", expresó el funcionario.
Obstáculos y desafíos
Planteado el diagnóstico, Cerviño señaló una serie de aspectos a tener en cuenta, que pueden atentar contra las exportaciones:
La carga impositiva nacional.
La burocracia, porque hay algunos trámites que podrían hacerse desde las provincias, y por alguna razón se realizan en frontera.
Para lograr un salto de producción, en particular en algunos sectores, los créditos a tasas blandas es uno de los requerimientos contínuos del sector empresario.
En algunos sectores, contar con empleados capacitados es muy difícil. Y en Tucumán, además, el desempleo ronda entre el 9% y el 10%, según la estación, con lo cual es difícil, inclusive, conseguir mano de obra para capacitar.
Entre los factores exógenos se cuenta el alza del precio del petróleo, que incide directa e indirectamente en el esquema de costos. Entre los endógenos, un eventual anquilosamiento de la incorporación de tecnología y de valor agregado, que puede dejar rezagada a la Argentina en la carrera interminable de la competitividad.
Nuestra provincia no es ajena a este diagnóstico. "No coincido con la idea de que la Argentina debe ser el granero del mundo. Eso ya pasó. Ahora tenemos que aprovechar estos precios para tratar de ser la góndola del mundo. Apuntar hacia una tecnificación constante y diversificar la oferta", dijo el subsecretario de Comercio Exterior de la provincia, Miguel Cerviño.
El funcionario consignó que la performance exportadora de Tucumán registra un crecimiento en los últimos cinco años que ronda entre 12% y el 20%. En este sentido, afirmó que el mundo seguirá guiñándole el ojo a las exportaciones tucumanas, aunque la generación de riqueza y el desarrollo dependen de un esfuerzo interno de los sectores privado y público. "Estas subas de las exportaciones (ver cuadros) se explican en buena parte por el agregado de valor. El mejor ejemplo es la frutilla: inicialmente se la exportaba congelada en bloque; es decir, toda la frutilla junta, en un solo congelado individual rápido. Pero también se puede ir mezclando esta producción con durazno, por ejemplo. No podría hablar de precios actuales. Pero, poniendo un ejemplo al azar, si el kilo de frutilla congelada está a U$S 1, el de frutilla con durazno puede estar a U$S 3. Y con otro producto más, a U$S 5. Eso se llama agregado de valor", enfatizó Cerviño.
El funcionario apuntó que poco a poco el sector arandanero irá incorporando tecnología y ampliando su infraestructura para convertirse en el largo plazo en una industria. Y comentó las posibilida- des de Tucumán para el desarrollo de la producción porcina. "Hace falta desarrollar una actividad que utilice las materias primas que se producen. Por ejemplo, la transformación de los granos en proteínas para carne. Y, en este sentido, la actividad porcina es un buen negocio; por tres razones: el alimento representa un 80% de los costos, y el principal insumo es el maíz, que se produce aquí. Además, Tucumán importa entre el 75% y el 80% de carne de cerdo; es decir, tiene mercado propio. En tercer lugar, hay una demanda internacional que también puede ser satisfecha, sobre todo, de países asiáticos, cuya base de alimentación es el cerdo, y no tienen capacidad de producción", comentó.
Tucumán, con cerca de 200 productos exportados, es una de las provincias más diversificadas, después de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Los 25 primeros productos exportados, que generan el mayor ingreso de divisas, constituyen el 95% de la exportación tucumana. "La mayoría de las exportadoras son empresas PyME. Y esto nos diferencia de otras provincias. Por ejemplo, la de mayor exportación del norte es Catamarca, pero por la Minera Alumbrera. Después le sigue Salta, por el complejo hidrocarburífero. Si se lo resta, está un 30% por debajo nuestro. Que en Tucumán el grueso de la exportación esté en manos de PyME es muy importante. En Tucumán, tenemos artesanos que están exportando", expresó el funcionario.
Obstáculos y desafíos
Planteado el diagnóstico, Cerviño señaló una serie de aspectos a tener en cuenta, que pueden atentar contra las exportaciones:
La carga impositiva nacional.
La burocracia, porque hay algunos trámites que podrían hacerse desde las provincias, y por alguna razón se realizan en frontera.
Para lograr un salto de producción, en particular en algunos sectores, los créditos a tasas blandas es uno de los requerimientos contínuos del sector empresario.
En algunos sectores, contar con empleados capacitados es muy difícil. Y en Tucumán, además, el desempleo ronda entre el 9% y el 10%, según la estación, con lo cual es difícil, inclusive, conseguir mano de obra para capacitar.







