03 Agosto 2008 Seguir en 
En su informe económico semanal, la consultora Ecolatina plantea las perspectivas de un dólar revaluado en el mundo y una inflación interna elevada, tomando como referencia el impacto en Brasil y en la Argentina. El fortalecimiento del dólar y una eventual moderación en los precios de las commodities, impactará negativamente en la cuenta corriente de Brasil presionando por una mayor depreciación del real. Sin embargo, explica la consultora, el Banco Central de ese país incrementaría la tasa Selic hacia finales de año con el objetivo de moderar las presiones inflacionarias limitando el debilitamiento proyectado.
"El consuelo de que el dólar pierde fuerza en el mundo no sólo es un factor no controlable sino que en adelante puede operar en sentido inverso. Si la moneda norteamericana recupera efectivamente posiciones, estaremos en el peor de los mundos en cuanto a competitividad argentina: fuerte inflación interna y dólar más caro", acota respecto de la situación nacional.
En el actual contexto, afirma Ecolatina, el pass through a precios de una devaluación nominal sería mucho más rápido que durante la gran crisis (1999-2002) acotando la efectividad de esta jugada y elevando los costos sociales (más inflación). Por otra parte, apreciar el peso para contener los precios potenciaría la caída de un pilar del modelo productivo, ya que no se garantiza que la inflación real vuelva al dígito. "La opción más válida hoy pasa por controlar en primera instancia la inflación y apuntar a una leve depreciación que puede intensificarse en la medida que cedan las presiones externas sobre los precios", acota.
"El consuelo de que el dólar pierde fuerza en el mundo no sólo es un factor no controlable sino que en adelante puede operar en sentido inverso. Si la moneda norteamericana recupera efectivamente posiciones, estaremos en el peor de los mundos en cuanto a competitividad argentina: fuerte inflación interna y dólar más caro", acota respecto de la situación nacional.
En el actual contexto, afirma Ecolatina, el pass through a precios de una devaluación nominal sería mucho más rápido que durante la gran crisis (1999-2002) acotando la efectividad de esta jugada y elevando los costos sociales (más inflación). Por otra parte, apreciar el peso para contener los precios potenciaría la caída de un pilar del modelo productivo, ya que no se garantiza que la inflación real vuelva al dígito. "La opción más válida hoy pasa por controlar en primera instancia la inflación y apuntar a una leve depreciación que puede intensificarse en la medida que cedan las presiones externas sobre los precios", acota.








