29 Julio 2008 Seguir en 
LONDRES.- Un bebé que murió por causas desconocidas será enterrado contra el deseo de sus padres, que hace 21 años mantienen congelado el cuerpo en un servicio funerario de Londres. Un tribunal ordenó la inmediata sepultura de Christopher Blum, que murió en 1987 a los cuatro meses. De lo contrario, lo hará la autoridad.
La disputa se debe a que los padres, Steve y Mary Blum, no creen que su hijo haya sido víctima de muerte súbita, como diagnosticó un médico, y sospechan que murió a causa de una vacuna contaminada. Steve, de 61 años, que paga unos U$S 30 a la semana por la conservación del cadáver, ha reclamado una autopsia.
En Leeds existe un caso en el que los restos de una enfermera se conservan desde hace 29 años, porque su padre se niega a autorizar su entierro. Helen Smith se cayó en 1979, a los 23 años, de un balcón. Su padre sólo aceptará enterrarla si la Justicia acepta que fue asesinada. (DPA)
La disputa se debe a que los padres, Steve y Mary Blum, no creen que su hijo haya sido víctima de muerte súbita, como diagnosticó un médico, y sospechan que murió a causa de una vacuna contaminada. Steve, de 61 años, que paga unos U$S 30 a la semana por la conservación del cadáver, ha reclamado una autopsia.
En Leeds existe un caso en el que los restos de una enfermera se conservan desde hace 29 años, porque su padre se niega a autorizar su entierro. Helen Smith se cayó en 1979, a los 23 años, de un balcón. Su padre sólo aceptará enterrarla si la Justicia acepta que fue asesinada. (DPA)







