26 Julio 2008 Seguir en 
MADRID.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el rey Juan Carlos concretaron ayer con bromas mutuas la demorada reconciliación tras el famoso episodio en el que el monarca mandó a callar en público al venezolano. El célebre “¡por qué no te callas!” que le espetó el monarca en la cumbre iberoamericana en noviembre, en Chile, y que recorrió el mundo hasta en forma de ringtones dio paso a meses de tensiones diplomáticas que los cancilleres trataron de ir aliviando desde entonces.
El clima tejido por la diplomacia durante estos meses, permitió que Chávez y Juan Carlos de Borbón se reencontraran en Palma de Mallorca predispuestos a la reconciliación y a las humoradas. Chávez llegó una hora tarde al palacio de Marivent, pero el rey pareció ignorar lo que en el protocolo real puede interpretarse como una afrenta y fue a recibir al venezolano hasta el mismo auto que lo trasladó.
Palmadas en los hombros
La primera broma partió del mismo Chávez, que al ver al rey esperándolo hizo ademán de regresar al automóvil en el que había llegado. Con un “te agradezco mucho el detalle de venir, de verdad”, el monarca dio el puntapié a la reconciliación, a lo que siguieron un enérgico apretón de manos, sonrisas y palmadas en los hombros. “¿Y por qué no nos vamos a la playa?”, parafraseó Chávez, que en medio del calor de Mallorca dijo sentirse en el Caribe, en Cuba, en Jamaica o en Margarita.
Derechos de autor
Para disipar cualquier vestigio de tensión, Juan Carlos le regaló a Chávez una remera con la inscripción de la célebre reprimenda, pero el venezolano, lejos de callarse, le reclamó parte de los derechos de autor. A “una anécdota de la que podremos reírnos toda la vida” redujo Chávez el episodio que enturbió ocho meses las relaciones de Venezuela con España, lazos que la diplomacia de Madrid se esforzó por recomponer en vista de los 10.000 españoles y sus descendientes que viven en Venezuela y los casi 2.000 millones de euros que invirtió desde la llegada de Chávez al poder en 1999.
La inmigración ilegal
Además de la definitiva reconciliación con el rey, Chávez cerró en España su gira europea con una “aproximación” con el jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la polémica Directiva de Retorno de la Unión Europea, y avances en inversiones. Tras el breve encuentro con Juan Carlos, Chávez se trasladó a Madrid para reunirse con Zapatero y tratar una agenda con eje en inversiones y en la nueva política de inmigración europea, que endurece el tratamiento de los inmigrante ilegales, lo que generó el repudio de todos los países de América Latina. Chávez propuso la creación de una “mesa de trabajo” entre Europa y Latinoamérica para encarar la cuestionada directiva. Explicó que había elaborado propuestas al respecto con sus pares de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Bolivia, Evo Morales; de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Ecuador, Rafael Correa. (Télam-DPA)
El clima tejido por la diplomacia durante estos meses, permitió que Chávez y Juan Carlos de Borbón se reencontraran en Palma de Mallorca predispuestos a la reconciliación y a las humoradas. Chávez llegó una hora tarde al palacio de Marivent, pero el rey pareció ignorar lo que en el protocolo real puede interpretarse como una afrenta y fue a recibir al venezolano hasta el mismo auto que lo trasladó.
Palmadas en los hombros
La primera broma partió del mismo Chávez, que al ver al rey esperándolo hizo ademán de regresar al automóvil en el que había llegado. Con un “te agradezco mucho el detalle de venir, de verdad”, el monarca dio el puntapié a la reconciliación, a lo que siguieron un enérgico apretón de manos, sonrisas y palmadas en los hombros. “¿Y por qué no nos vamos a la playa?”, parafraseó Chávez, que en medio del calor de Mallorca dijo sentirse en el Caribe, en Cuba, en Jamaica o en Margarita.
Derechos de autor
Para disipar cualquier vestigio de tensión, Juan Carlos le regaló a Chávez una remera con la inscripción de la célebre reprimenda, pero el venezolano, lejos de callarse, le reclamó parte de los derechos de autor. A “una anécdota de la que podremos reírnos toda la vida” redujo Chávez el episodio que enturbió ocho meses las relaciones de Venezuela con España, lazos que la diplomacia de Madrid se esforzó por recomponer en vista de los 10.000 españoles y sus descendientes que viven en Venezuela y los casi 2.000 millones de euros que invirtió desde la llegada de Chávez al poder en 1999.
La inmigración ilegal
Además de la definitiva reconciliación con el rey, Chávez cerró en España su gira europea con una “aproximación” con el jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la polémica Directiva de Retorno de la Unión Europea, y avances en inversiones. Tras el breve encuentro con Juan Carlos, Chávez se trasladó a Madrid para reunirse con Zapatero y tratar una agenda con eje en inversiones y en la nueva política de inmigración europea, que endurece el tratamiento de los inmigrante ilegales, lo que generó el repudio de todos los países de América Latina. Chávez propuso la creación de una “mesa de trabajo” entre Europa y Latinoamérica para encarar la cuestionada directiva. Explicó que había elaborado propuestas al respecto con sus pares de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Bolivia, Evo Morales; de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Ecuador, Rafael Correa. (Télam-DPA)







