Se privilegia el ahorro a tasas muy altas

Punto de vista. José Mario Laks - consultor de empresas.

20 Julio 2008
Estamos en un año atípico en materia económica . No bien comenzaba a rearmarse la actividad posvacacional surgió el conflicto con el campo y luego se agregaron algunas cuestiones que suelen acompañar las situaciones de incertidumbre. Lo que en un principio suele ocasionar aumentos en los precios por presión en la demanda se transformó en consumo por la misma expectativa inflacionaria.
Llegamos al cierre del primer semestre en una desaceleración de la demanda doméstica sobre todo en los bienes suntuarios, privilegiando el ahorro a tasas muy altas o simplemente por haber pasado al dólar por temor. En general, se observa una disminución en la actividad económica o, por lo menos en algunos casos, la repetición de cifras del año pasado lo que, en términos relativos, implica disminución.
A distintos sectores les tocó de alguna manera este amesetamiento de la actividad, que venía en una curva ascendente desde 2003. En algunos casos, desde el año pasado -sobre todo a la actividad comercial-, se notó esa situación. El acortamiento de los plazos en algunas tarjetas de crédito y la suba de tasas de interés por financiación colaboraron en buena medida para disminuir la demanda.
Para el segundo semestre se espera, de resolverse los problemas que generaron este estado, que la tendencia lleve a alguna mejora, pero ya no en los niveles que estábamos acostumbrados a ver en años anteriores. No se esperan grandes subas de precios en general, ya que la caída en las ventas contribuyó en buena medida a eso.
Una demanda sostenida de bienes y servicios se sustenta básicamente en las buenas perspectivas para el corto y mediano plazo, por un lado y, por otro, las facilidades de acceso a condiciones ventajosas para obtener financiamiento. Estas dos situaciones concurrentes no se recuperan en plazos cortos.

Comentarios