Buen momento en la citricultura, pero prima la cautela

Los desembolsos no apuntan al crecimiento.

DIRECCIONADOS. Los gastos se orientan a mantener niveles de calidad.
DIRECCIONADOS. Los gastos se orientan a mantener niveles de calidad.
20 Julio 2008
La fuerte expansión que inició la citricultura tucumana durante la década del 90 se vio abruptamente paralizada a mediados de la actual, cuando el sector ingresó en una crisis por sobreproducción de limones. Desde ese entonces se observó un freno en la expansión de la actividad, e incluso hubo jugadores a los que el mercado los obligó a retirarse.
En la actual campaña citrícola la situación mejoró por efecto de buenos precios internacionales, pero el sector no se relaja ante esta coyuntura favorable. Según el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria, la suba de costos en la actividad es tan pronunciada y sostenida que una mala temporada futura haría que el sector ingrese en una nueva crisis. Por lo tanto, más que que una expansión para ampliar la capacidad productiva, la citricultura apuesta a renovar tecnología y a mantener altos sus estándares de calidad para seguir respondiendo a las exigencias de los mercados internacionales.
Al igual que les ocurrió a la mayoría de las industrias tucumanas, en las plantas procesadoras de limones hubo que encarar fuertes desembolsos en los últimos años en procesos que apuntan a mejorar el consumo de energía. El año pasado, en un marco de escasez de energía, la industria citrícola se vio obligada a racionar su actividad. Debido a restricción eléctrica de la que habían sido objeto las plantas, un tercio de su capacidad instalada quedó ociosa durante el invierno pasado.
La disminución de la cotización del dólar es un arma de doble filo para un sector netamente exportador como el citrícola, que a su vez afronta la mayor parte de sus costos de insumos y de transporte en dólares. Pero ante el menor vaivén en los mercados externos, el sector corre el riesgo de perder competitividad.

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