Israel entierra a los soldados entregados por Hezbollah

En un clima sombrío, miles de personas asistieron al funeral. "Tenemos el corazón roto; hemos pagado un alto precio", dijo el ministro de Defensa.

ESCENARIO SOMBRIO. Miles de personas se hicieron presentes en los funerales. REUTERS
ESCENARIO SOMBRIO. Miles de personas se hicieron presentes en los funerales. REUTERS
17 Julio 2008
NAHARIYA, Israel.- Miles de israelíes participaron hoy de los funerales de Ehud Goldwasser y Eldad Regev, los soldados que fueron secuestrados por la milicia libanesa Hezbollah en julio de 2006 y cuyos restos fueron entregados ayer, tras dos años sin que se conozca si continuaban o no con vida.

En un clima sombrío, familiares, amigos y ciudadanos comunes se congregaron en el sector militar del cementerio de Nahariya (al norte de Israel) para rendir un último homenaje a los agentes. El primero en recibir sepultura fue Goldwasser, que mañana habría cumplido 33 años.

Una guardia de honor del Ejército llevó su ataúd, cubierto con una bandera israelí. Durante la ceremonia, su viuda, Karnit Goldwasser, se limpió las lágrimas varias veces. La mujer aún llevaba el anillo de bodas.

"Hubo momentos en los que esperaba despertar y que todo hubiera sido sólo una pesadilla. Aquella mañana no pensamos que nos veríamos por última vez. El abrazo fue cálido y el beso cariñoso, pero apurado", recordó la joven viuda, que en los últimos años se convirtió en un rostro público por la campaña que hizo para conseguir la liberación de su marido.

"Para ti, defender al país era un privilegio y no un deber. Nunca te olvidaré", sollozó.

El corazón roto
El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, asistió al entierro y, parado frente a las tumbas, manifestó: "Israel tiene el corazón roto y pagó un precio alto". El funcionario prometió que el país hará todos los esfuerzos para recuperar a otros soldados cautivos.

Los cuerpos de los uniformados fueron devueltos como parte de un canje entre Hezbollah y el Estado hebreo, que puso en libertad a cinco prisioneros libaneses y restituyó los cadáveres de 199 combatientes palestinos y libaneses.

Según extractos de un informe de médicos forenses, Goldwasser y Regev murieron el mismo día de su secuestro, como consecuencia de heridas de granada y de balas, que presentaban en el pecho y en la cabeza. (AFP-NA-DPA-Reuters)

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