16 Julio 2008 Seguir en 
SYDNEY, Australia.- Con conciertos y danzas típicas. Así culminaron las actividades de catequesis previstas para hoy, el tercer día de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), que se organizan en Sydney. Luego, se ofreció una típica parrilla australiana para los miles de jóvenes cristianos que se encuentran en esa ciudad, aguardando la presentación formal del papa Benedicto XVI, que tendrá lugar mañana.
El Pontífice encabezará las 23°JMJ. Según los organizadores, se trata de un evento internacional de mayores proporciones que los Juegos Olímpicos Sidney-2000.
Para comprobarlo, basta con atender a las cifras: de las jornadas participan 215.000 peregrinos, de los cuáles 125.000 son extranjeros y, de estos, hay 12.000 latinoamericanos.
Además, 8.000 voluntarios asisten a los peregrinos y cerca de 2.000 clérigos están presentes, incluyendo a 700 cardenales y obispos.
Entre 3.000 y 5.000 periodistas cubren el evento y se espera que 500.000 personas asistan a la misa que pondrá fin a la visita del Papa, en el hipódromo de Sidney.
Entre animales
Un día antes de su primera misa frente a la multitud, el Papa se trasladó desde la propiedad australiana donde descansaba hasta el centro de Sidney, para ultimar los detalles de la presentación de mañana.
Llegó en su papamóvil a la catedral de Santa María, luego de haber permanecido tres días en una casona del Opus Dei, en las afueras de la capital. Ahora se alojará en una casa en la que convivirá con el cardenal australiano George Pell, hasta que abandone Australia, el lunes.
Antes de trasladarse a Sydney, Benedicto XVI tuvo tiempo para darse un gusto. El Pontífice quería ver animales autóctonos y su deseo fue satisfecho con creces cuando pudo tocar un koala, un walabí y un cocodrilo.
Un equipo del zoológico Taringa trasladó hasta la vivienda a un grupo de animales, a los que el Pontífice tocó en la cabeza. "El Santo Padre había expresado que quería ver algunos de nuestros animales nativos, así que nos llenó de alegría ofrecerle esta experiencia", indicó un portavoz.
Entre los animales estaban también un lagarto, una pitón y un equidna, un raro espécimen de mamífero con púas que pone huevos. (AFP-NA)
El Pontífice encabezará las 23°JMJ. Según los organizadores, se trata de un evento internacional de mayores proporciones que los Juegos Olímpicos Sidney-2000.
Para comprobarlo, basta con atender a las cifras: de las jornadas participan 215.000 peregrinos, de los cuáles 125.000 son extranjeros y, de estos, hay 12.000 latinoamericanos.
Además, 8.000 voluntarios asisten a los peregrinos y cerca de 2.000 clérigos están presentes, incluyendo a 700 cardenales y obispos.
Entre 3.000 y 5.000 periodistas cubren el evento y se espera que 500.000 personas asistan a la misa que pondrá fin a la visita del Papa, en el hipódromo de Sidney.
Entre animales
Un día antes de su primera misa frente a la multitud, el Papa se trasladó desde la propiedad australiana donde descansaba hasta el centro de Sidney, para ultimar los detalles de la presentación de mañana.
Llegó en su papamóvil a la catedral de Santa María, luego de haber permanecido tres días en una casona del Opus Dei, en las afueras de la capital. Ahora se alojará en una casa en la que convivirá con el cardenal australiano George Pell, hasta que abandone Australia, el lunes.
Antes de trasladarse a Sydney, Benedicto XVI tuvo tiempo para darse un gusto. El Pontífice quería ver animales autóctonos y su deseo fue satisfecho con creces cuando pudo tocar un koala, un walabí y un cocodrilo.
Un equipo del zoológico Taringa trasladó hasta la vivienda a un grupo de animales, a los que el Pontífice tocó en la cabeza. "El Santo Padre había expresado que quería ver algunos de nuestros animales nativos, así que nos llenó de alegría ofrecerle esta experiencia", indicó un portavoz.
Entre los animales estaban también un lagarto, una pitón y un equidna, un raro espécimen de mamífero con púas que pone huevos. (AFP-NA)







