15 Julio 2008 Seguir en 
BRUSELAS, Bélgica.- El primer ministro belga, Yves Leterme, presentó anoche su renuncia al rey Alberto II, lo que sumió al país europeo en una nueva crisis política. La dimisión se debió a que el Gobierno no logró cumplir el plazo autoimpuesto para reformar la Constitución y así poner fin a la lucha de poder entre las comunidades flamenca (de habla holandesa) y valona (francófona).
Leterme sólo llevaba cinco meses en el cargo y había asumido luego de nueve meses de estancamiento en las negociaciones entre los dos partidos del país, que llevaron a especulaciones de que Bélgica podría partirse.
Durante su nominación al frente del Gobierno, el partido flamenco -al que pertenece el primer ministro- fijó la fecha del 15 de julio para llegar a un compromiso con los francófonos. Sin embargo, en los últimos meses no se alcanzó ningún acuerdo.
Ayer a última hora, Leterme ofreció repentinamente su renuncia al rey Alberto II. "Esto demuestra que el modelo de concertación a nivel federal ha llegado a sus límites", declaró, y añadió que desearía una mayor implicación de los representantes de las regiones flamenca y valona en las negociaciones.
Ahora, se espera que el rey consulte a otros líderes políticos antes de formalizar los pasos a seguir. Podría pedirle a Leterme que se quede o traspasar el poder a otro miembro de su Gobierno.
Reacciones
El primero en reaccionar al anuncio fue el vice primer ministro y ministro de Finanzas, Didier Reynders, que reconoció que Leterme le había advertido de su decisión. "Estoy apenado porque todo el trabajo socio-económico que se había realizado está en peligro", indicó el líder de los francófonos.
El Partido Socialista francófono (PS) lamentó que el primer ministro haya creído conveniente renunciar cuando las negociaciones constitucionales podían realizarse en un contexto constructivo y positivo.
"Esperamos que lo esencial, que es responder a las preocupaciones ciudadanas, prevalezca sobre las discusiones institucionales que necesitarán varios meses de negociaciones", manifestaron.
Flandes -que contiene al 60 % de los 10,5 millones de belgas- es la región más rica del reino y exige mayor autonomía en materia de empleo y de seguridad social. Los francófonos aceptaron la negociación a cambio de que no se ponga en cuestión la solidaridad nacional.
El asunto que ha hecho fracasar las negociaciones ha sido, no obstante, el que se refiere a la cuestión lingüística de la periferia bilingüe de Bruselas-Hal-Vilvorde. Los flamencos exigían la escisión de esta zona para poner fin al derecho de la minoría francófona de votar a sus candidatos en las legislativas de Bruselas. Los valones propusieron extender el dominio de la capital a algunas ciudades flamencas con importantes comunidades francófonas. Algo inaceptable para Flandes. (Reuters-AFP-NA-Télam)
Leterme sólo llevaba cinco meses en el cargo y había asumido luego de nueve meses de estancamiento en las negociaciones entre los dos partidos del país, que llevaron a especulaciones de que Bélgica podría partirse.
Durante su nominación al frente del Gobierno, el partido flamenco -al que pertenece el primer ministro- fijó la fecha del 15 de julio para llegar a un compromiso con los francófonos. Sin embargo, en los últimos meses no se alcanzó ningún acuerdo.
Ayer a última hora, Leterme ofreció repentinamente su renuncia al rey Alberto II. "Esto demuestra que el modelo de concertación a nivel federal ha llegado a sus límites", declaró, y añadió que desearía una mayor implicación de los representantes de las regiones flamenca y valona en las negociaciones.
Ahora, se espera que el rey consulte a otros líderes políticos antes de formalizar los pasos a seguir. Podría pedirle a Leterme que se quede o traspasar el poder a otro miembro de su Gobierno.
Reacciones
El primero en reaccionar al anuncio fue el vice primer ministro y ministro de Finanzas, Didier Reynders, que reconoció que Leterme le había advertido de su decisión. "Estoy apenado porque todo el trabajo socio-económico que se había realizado está en peligro", indicó el líder de los francófonos.
El Partido Socialista francófono (PS) lamentó que el primer ministro haya creído conveniente renunciar cuando las negociaciones constitucionales podían realizarse en un contexto constructivo y positivo.
"Esperamos que lo esencial, que es responder a las preocupaciones ciudadanas, prevalezca sobre las discusiones institucionales que necesitarán varios meses de negociaciones", manifestaron.
Flandes -que contiene al 60 % de los 10,5 millones de belgas- es la región más rica del reino y exige mayor autonomía en materia de empleo y de seguridad social. Los francófonos aceptaron la negociación a cambio de que no se ponga en cuestión la solidaridad nacional.
El asunto que ha hecho fracasar las negociaciones ha sido, no obstante, el que se refiere a la cuestión lingüística de la periferia bilingüe de Bruselas-Hal-Vilvorde. Los flamencos exigían la escisión de esta zona para poner fin al derecho de la minoría francófona de votar a sus candidatos en las legislativas de Bruselas. Los valones propusieron extender el dominio de la capital a algunas ciudades flamencas con importantes comunidades francófonas. Algo inaceptable para Flandes. (Reuters-AFP-NA-Télam)







