14 Julio 2008 Seguir en 
SIDNEY, Australia.- El Papa Benedicto XVI comenzó hoy su descanso en Australia mientras cientos de miles de peregrinos católicos arriban a Sidney para las Jornadas Mundiales para la Juventud (JMJ). El Pontífice, que llegó ayer desde Roma, se prepara para las celebraciones del fin de semana en una propiedad en las afueras de esa ciudad.
"Esta mañana dio una misa en la capilla Kenthurst y después tuvo tiempo para rezar tranquilamente y recuperar horas de sueño", informó el portavoz de las JMJ, Danny Casey.
El Papa hará su primera aparición oficial el jueves, cuando se espera que llegue al puerto de Sidney en un espectacular "barco papal", en lugar de su habitual "papamóvil".
La ciudad ya está abarrotada por más de 100.000 peregrinos extranjeros que asistirán mañana a la misa de inauguración de las jornadas, oficiada por el líder de los católicos en Australia, el cardenal George Pell.
Alta seguridad
La celebración, que se realiza en diferentes ciudades del mundo desde 1986 con el objetivo de rejuvenecer a la Iglesia católica, acabará el domingo con una misa papal en el hipódromo de Randwick, que espera reunir a 500.000 personas.
Un dispositivo de alta seguridad fue desplegado ante la posibilidad de eventuales ataques, con un circuito cerrado de cámaras que permitirá vigilar cientos de lugares en toda la ciudad.
Los peregrinos elogiaron la cruz de 3,8 metros y el ícono de las JMJ, un cuadro que representa a María y Jesús y que pesa 15 kilos. Ambos llegaron hoy en un transbordador, tras un viaje por toda Australia.
Miles de jóvenes cristianos, que entonaban cánticos y llevaban las banderas de varios países, acompañaron la cruz por toda la ciudad, donde cientos de calles estarán cortadas por las celebraciones.
"No al Papa"
El Papa adelantó que, durante la visita, pedirá disculpas a las víctimas de abusos sexuales por curas en Australia, tal como lo hizo en Estados Unidos en abril. Hablando con los periodistas durante su vuelo, el Sumo Pontífice, de 81 años, anunció que mandará un mensaje para despertar la conciencia acerca del medio ambiente y la responsabilidad hacia la creación.
Las advertencias de Benedicto XVI sobre el cambio climático serán probablemente bien recibidas en Australia, el continente más seco del planeta, pero otros mensajes de la Iglesia suscitarán polémica.
Los activistas por los derechos de los homosexuales protestarán contra la posición del Papa respecto de la homosexualidad y la contraconcepción, a través de una coalición recién creada bajo el nombre "No al Papa", que repartirá preservativos entre los peregrinos.
En una tentativa de limitar estas protestas, el gobierno del estado de Nueva Gales del Sur otorgó poderes especiales a la policía para arrestar a las personas que molesten a los participantes de las JMJ.
El grupo "No al Papa" ha emprendido acciones legales contra estos nuevos poderes ante el Tribunal Federal, del que se espera un veredicto para mañana.
Las encuestas internacionales señalan que Australia es uno de los países occidentales menos religiosos del mundo, según la Fundación Bertelsmann de Alemania. Casi tres de cada cuatro habitantes se definen como no religiosos o declaran que la religión no desempeña un papel importante en sus vidas.
El cardenal Pell opinó que la juventud de Occidente está pervertida por el consumismo. "Hay una crisis en el mundo occidental, con jóvenes que se enfrentan a la tentación de creer que se puede tener una vida feliz sin Dios", señaló. (AFP-NA)
"Esta mañana dio una misa en la capilla Kenthurst y después tuvo tiempo para rezar tranquilamente y recuperar horas de sueño", informó el portavoz de las JMJ, Danny Casey.
El Papa hará su primera aparición oficial el jueves, cuando se espera que llegue al puerto de Sidney en un espectacular "barco papal", en lugar de su habitual "papamóvil".
La ciudad ya está abarrotada por más de 100.000 peregrinos extranjeros que asistirán mañana a la misa de inauguración de las jornadas, oficiada por el líder de los católicos en Australia, el cardenal George Pell.
Alta seguridad
La celebración, que se realiza en diferentes ciudades del mundo desde 1986 con el objetivo de rejuvenecer a la Iglesia católica, acabará el domingo con una misa papal en el hipódromo de Randwick, que espera reunir a 500.000 personas.
Un dispositivo de alta seguridad fue desplegado ante la posibilidad de eventuales ataques, con un circuito cerrado de cámaras que permitirá vigilar cientos de lugares en toda la ciudad.
Los peregrinos elogiaron la cruz de 3,8 metros y el ícono de las JMJ, un cuadro que representa a María y Jesús y que pesa 15 kilos. Ambos llegaron hoy en un transbordador, tras un viaje por toda Australia.
Miles de jóvenes cristianos, que entonaban cánticos y llevaban las banderas de varios países, acompañaron la cruz por toda la ciudad, donde cientos de calles estarán cortadas por las celebraciones.
"No al Papa"
El Papa adelantó que, durante la visita, pedirá disculpas a las víctimas de abusos sexuales por curas en Australia, tal como lo hizo en Estados Unidos en abril. Hablando con los periodistas durante su vuelo, el Sumo Pontífice, de 81 años, anunció que mandará un mensaje para despertar la conciencia acerca del medio ambiente y la responsabilidad hacia la creación.
Las advertencias de Benedicto XVI sobre el cambio climático serán probablemente bien recibidas en Australia, el continente más seco del planeta, pero otros mensajes de la Iglesia suscitarán polémica.
Los activistas por los derechos de los homosexuales protestarán contra la posición del Papa respecto de la homosexualidad y la contraconcepción, a través de una coalición recién creada bajo el nombre "No al Papa", que repartirá preservativos entre los peregrinos.
En una tentativa de limitar estas protestas, el gobierno del estado de Nueva Gales del Sur otorgó poderes especiales a la policía para arrestar a las personas que molesten a los participantes de las JMJ.
El grupo "No al Papa" ha emprendido acciones legales contra estos nuevos poderes ante el Tribunal Federal, del que se espera un veredicto para mañana.
Las encuestas internacionales señalan que Australia es uno de los países occidentales menos religiosos del mundo, según la Fundación Bertelsmann de Alemania. Casi tres de cada cuatro habitantes se definen como no religiosos o declaran que la religión no desempeña un papel importante en sus vidas.
El cardenal Pell opinó que la juventud de Occidente está pervertida por el consumismo. "Hay una crisis en el mundo occidental, con jóvenes que se enfrentan a la tentación de creer que se puede tener una vida feliz sin Dios", señaló. (AFP-NA)







