13 Julio 2008 Seguir en 
"El paradero de José Ignacio González es un interrogante que sigue sin tener respuestas. Tampoco podemos precisar que siga vivo", aseguró el comisario Miguel Gómez, jefe de la División Homicidios y Delitos Complejos, que está al frente de la investigación del caso.
Gómez mantuvo una charla con LA GACETA para comentar algunos aspectos del caso.
- ¿Qué le llamó la atención de este hecho?
- Nos preocupó desde un principio por la forma en que ocurrió. Pensábamos que había salido del país por alguna razón, pero también nos llamó la atención que lo haya hecho abandonando un trabajo de muchos años y sin dejar ningún tipo de señales.
- ¿Hubo alguna traba en la investigación?
- Sí. En primer lugar, su desaparición fue denunciada diez días después de que lo vieron por última vez. Esto complicó muchísimo la investigación porque no pudimos determinar dónde ni con quién estuvo los últimos días que fue visto. El tiempo siempre es un enemigo de cualquier investigación.
- González, según sus allegados, era una persona particular...
- Sobre todo en lo que se refiere a su vida privada. Por ejemplo, no tiene parientes directos y, en la investigación, se descubrió que era casado, pero separado hace muchísimo tiempo y que no tenía contactos con su ex. No se le conocían otras relaciones sentimentales. Además, todas las personas informaron que era muy reservado.
- ¿Era un jugador compulsivo?
- Es una de las pistas que manejamos en un primer momento y después la confirmamos.
- ¿Es raro que haya manejado cuentas con mucho dinero?
- Es otra de las cuestiones que nos llamaron la atención. Es muy extraño que, con tantos problemas financieros, haya mantenido cuentas con sumas importantes de dinero. Y, como si esto fuera poco, se asoció con (Julio César) Pavón que manejaba fondos de la Iglesia Universal del Reino de Dios.
- ¿El pertenecía a ese culto?
- Oficialmente, los responsables lo negaron. Pero en base a tareas de inteligencia determinamos que sí había participado en sus reuniones.
- ¿Se sabrá algún día qué pasó con él?
- Encontrarlo es nuestra misión. Existe un perfil genético que nos ayudará muchísimo a determinar qué pudo haberle pasado. No descartamos absolutamente nada y se sigue investigando.
Gómez mantuvo una charla con LA GACETA para comentar algunos aspectos del caso.
- ¿Qué le llamó la atención de este hecho?
- Nos preocupó desde un principio por la forma en que ocurrió. Pensábamos que había salido del país por alguna razón, pero también nos llamó la atención que lo haya hecho abandonando un trabajo de muchos años y sin dejar ningún tipo de señales.
- ¿Hubo alguna traba en la investigación?
- Sí. En primer lugar, su desaparición fue denunciada diez días después de que lo vieron por última vez. Esto complicó muchísimo la investigación porque no pudimos determinar dónde ni con quién estuvo los últimos días que fue visto. El tiempo siempre es un enemigo de cualquier investigación.
- González, según sus allegados, era una persona particular...
- Sobre todo en lo que se refiere a su vida privada. Por ejemplo, no tiene parientes directos y, en la investigación, se descubrió que era casado, pero separado hace muchísimo tiempo y que no tenía contactos con su ex. No se le conocían otras relaciones sentimentales. Además, todas las personas informaron que era muy reservado.
- ¿Era un jugador compulsivo?
- Es una de las pistas que manejamos en un primer momento y después la confirmamos.
- ¿Es raro que haya manejado cuentas con mucho dinero?
- Es otra de las cuestiones que nos llamaron la atención. Es muy extraño que, con tantos problemas financieros, haya mantenido cuentas con sumas importantes de dinero. Y, como si esto fuera poco, se asoció con (Julio César) Pavón que manejaba fondos de la Iglesia Universal del Reino de Dios.
- ¿El pertenecía a ese culto?
- Oficialmente, los responsables lo negaron. Pero en base a tareas de inteligencia determinamos que sí había participado en sus reuniones.
- ¿Se sabrá algún día qué pasó con él?
- Encontrarlo es nuestra misión. Existe un perfil genético que nos ayudará muchísimo a determinar qué pudo haberle pasado. No descartamos absolutamente nada y se sigue investigando.









