13 Julio 2008 Seguir en 
Hace exactamente un año José Ignacio González tomaba un café en un bar de la zona de la plazoleta Mitre. Un compañero de la Secretaría de Educación lo saludó. Esa fue la última vez que vieron al hombre, sobre quien, a pesar de tener serios problemas económicos, se descubrió que tenía cuentas a su nombre en varios bancos de la city tucumana, en la que se movió cerca de $ 1 millón. Su desaparición es uno de los casos más misteriosos de los últimos tiempos. Y, lo que es peor aún, nadie sabe a ciencia cierta qué pasó con él; los investigadores, ante la falta de indicios, creen que será muy poco probable esclarecerlo.
Durante los primeros días de agosto de 2007, preocupados por su ausencia, sus compañeros de trabajo Luis Costas, Francisco Osores y Dante Juárez denunciaron su desaparición. La fiscala Adriana del Carmen Giannoni ordenó que se allanara su casa de pasaje Brandsen al 2.500. Allí descubrieron que González había dejado su tirilla de documento y su ropa, por lo que descartaron que hubiera decidido irse de la provincia.
Primeros pasos
La investigación cambió el rumbo cuando el personal de la ahora División Homicidios y Delitos Complejos, sobre la base de los testimonios de sus vecinos, descubrió que días antes de que desapareciera lo habían buscado varios hombres en una lujosa camioneta roja. Surgió entonces la hipótesis de que González había sido víctima de un ajuste de cuentas por cuestiones económicas.
Los pesquisas se inclinaron por esta hipótesis cuando recibieron informes de que el empleado de educación era un jugador compulsivo. Por esta enfermedad, perdió su casa, tenía parte de su sueldo embargado y les debía dinero a varios de sus compañeros de Educación. Pero todo cambió de rumbo cuando Giannoni recibió un sorprendente informe de la city tucumana, donde se detallaba que González tenía varias cuentas a su nombre, en las que se producían operaciones con importantes sumas de dinero.
Ese fue el punto de inflexión en la causa. Giannoni, sobre la base de la información que recolectó, estableció que González le prestaba su nombre al comerciante Julio César Pavón para que allí se depositara todo tipo de cheques a nombre de terceros. Llegó a esta conclusión luego de que Agustina Carranza y Raúl Garrido dijeron que ellos habían realizado operaciones en esas cuentas.
La luz de alarma se encendió cuando se confirmó que Pavón y las personas que trabajaban para él, al igual que González, eran integrantes de la Iglesia Universal del Reino de Dios y que los cheques que se depositaron en las cuentas del empleado de Educación pertenecían a fieles de ese culto de diferentes puntos del país.
División
Ante este panorama, el caso se dividió en dos causas. Giannoni se dedicó a investigar la desaparición de González, y la Justicia Federal, un posible delito de lavado de dinero. A pesar del tiempo transcurrido, no se produjo ningún avance de importancia.
La fiscala logró establecer un perfil genético del desaparecido que fue comparado con el de un cuerpo hallado en Mendoza y unas manchas de sangre encontradas en la camioneta en la que se movilizaba Pavón.
En ambos casos, los peritos confirmaron que los restos analizados no pertenecían a la persona que se está buscando.
"La investigación no está paralizada. Se trabaja con los datos que van llegando a nuestras manos. Los analizamos y, si consideramos que son importantes, la profundizamos", expresó una alta fuente judicial.
En la Justicia Federal, por el momento, no se produjeron avances de importancia en la investigación del supuesto caso de lavado de dinero. "La causa sigue tramitándose", expresó un vocero. "Nunca recibimos ninguna notificación sobre el estado del expediente. Ni siquiera lo llamaron a brindar una declaración testimonial", aseguró Carlos Picón, representante legal de Pavón.
El abogado, como lo hizo desde que el comerciante comenzó a ser mencionado en el hecho, aseguró: "no hay ni un indicio de que Pavón haya tenido que ver en este hecho. Eso quedó demostrado en todas las pericias que realizó la Justicia".
- El desaparecido tomó una importante suma de dinero que se depositaba en sus cuentas y huyó de la provincia para rehacer su vida.
- González desapareció después de descubrir algunas irregularidades en negocios turbios y amenazó con denunciarlos o intentó chantajear a sus autores.
Durante los primeros días de agosto de 2007, preocupados por su ausencia, sus compañeros de trabajo Luis Costas, Francisco Osores y Dante Juárez denunciaron su desaparición. La fiscala Adriana del Carmen Giannoni ordenó que se allanara su casa de pasaje Brandsen al 2.500. Allí descubrieron que González había dejado su tirilla de documento y su ropa, por lo que descartaron que hubiera decidido irse de la provincia.
Primeros pasos
La investigación cambió el rumbo cuando el personal de la ahora División Homicidios y Delitos Complejos, sobre la base de los testimonios de sus vecinos, descubrió que días antes de que desapareciera lo habían buscado varios hombres en una lujosa camioneta roja. Surgió entonces la hipótesis de que González había sido víctima de un ajuste de cuentas por cuestiones económicas.
Los pesquisas se inclinaron por esta hipótesis cuando recibieron informes de que el empleado de educación era un jugador compulsivo. Por esta enfermedad, perdió su casa, tenía parte de su sueldo embargado y les debía dinero a varios de sus compañeros de Educación. Pero todo cambió de rumbo cuando Giannoni recibió un sorprendente informe de la city tucumana, donde se detallaba que González tenía varias cuentas a su nombre, en las que se producían operaciones con importantes sumas de dinero.
Ese fue el punto de inflexión en la causa. Giannoni, sobre la base de la información que recolectó, estableció que González le prestaba su nombre al comerciante Julio César Pavón para que allí se depositara todo tipo de cheques a nombre de terceros. Llegó a esta conclusión luego de que Agustina Carranza y Raúl Garrido dijeron que ellos habían realizado operaciones en esas cuentas.
La luz de alarma se encendió cuando se confirmó que Pavón y las personas que trabajaban para él, al igual que González, eran integrantes de la Iglesia Universal del Reino de Dios y que los cheques que se depositaron en las cuentas del empleado de Educación pertenecían a fieles de ese culto de diferentes puntos del país.
División
Ante este panorama, el caso se dividió en dos causas. Giannoni se dedicó a investigar la desaparición de González, y la Justicia Federal, un posible delito de lavado de dinero. A pesar del tiempo transcurrido, no se produjo ningún avance de importancia.
La fiscala logró establecer un perfil genético del desaparecido que fue comparado con el de un cuerpo hallado en Mendoza y unas manchas de sangre encontradas en la camioneta en la que se movilizaba Pavón.
En ambos casos, los peritos confirmaron que los restos analizados no pertenecían a la persona que se está buscando.
"La investigación no está paralizada. Se trabaja con los datos que van llegando a nuestras manos. Los analizamos y, si consideramos que son importantes, la profundizamos", expresó una alta fuente judicial.
En la Justicia Federal, por el momento, no se produjeron avances de importancia en la investigación del supuesto caso de lavado de dinero. "La causa sigue tramitándose", expresó un vocero. "Nunca recibimos ninguna notificación sobre el estado del expediente. Ni siquiera lo llamaron a brindar una declaración testimonial", aseguró Carlos Picón, representante legal de Pavón.
El abogado, como lo hizo desde que el comerciante comenzó a ser mencionado en el hecho, aseguró: "no hay ni un indicio de que Pavón haya tenido que ver en este hecho. Eso quedó demostrado en todas las pericias que realizó la Justicia".
Las tres hipótesis
- José Ignacio González habría sido secuestrado y asesinado por no haber pagado las numerosas deudas que había adquirido por su adicción al juego. - El desaparecido tomó una importante suma de dinero que se depositaba en sus cuentas y huyó de la provincia para rehacer su vida.
- González desapareció después de descubrir algunas irregularidades en negocios turbios y amenazó con denunciarlos o intentó chantajear a sus autores.









