El inquietante subdesarrollo político
La gente común soporta horas interminables de debates parlamentarios que los medios difunden. No interesa el resultado sino que se avanza hacia un conflicto sin precedentes. Por Angel Anaya - Columnista.
12 Julio 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El alto grado de subdesarrollo político que exhibe el país está teniendo testimonios muy inquietantes que agobian a la gente común, observadora forzosa de una marcha incesante hacia la confrontación que durante horas interminables debe soportar reiteradamente en los medios de comunicación. Ya no es el eventual resultado del debate parlamentario el que ocupa el nudo esencial de la crisis, sino el avance inexorable hacia la hora decisiva de un conflicto sin precedentes, cualquiera que sea el resultado de lo que resuelvan los legisladores. La singular “conferencia de prensa” de Kirchner con respuestas coreadas por la numerosa barra de funcionarios y adherentes que presionaban temerariamente a los cronistas y esbozaban una sociedad dividida, fue el anuncio de una operación a todo o nada. La cita del martes ante el Congreso, y de los ruralistas y adherentes de la opositora ciudad de Buenos Aires, en Palermo, es temida aquí porque se intuye que puede ser una escalada sin otro desenlace que la violencia. Mucho indica que conforme se ha ido resquebrajando el oficialismo a partir de sus deserciones más influyentes, el kirchnerismo apelará a todos los medios, frente al ruralismo que está dando muestras de incontinencia al borde de las rutas. Si hubo quienes pensaron que finalmente el diálogo y el consenso serían posibles, han dejado de imaginarlo tras el episodio de la “conferencia de prensa” entre las mutantes barras de conocidos veteranos. Navegando sin brújula
Quien lucha siempre tiene un fin y lo postula, pero no es posible advertir cuál es el que persigue el poder político cuando, como ahora, se advierte un contorno tan contradictorio en el maltrecho frente externo. La situación de Aerolíneas Argentinas y del poderoso banco Santander, dos empresas españolas cuyos directivos centrales tienen fuertes lazos con el gobierno de Rodríguez Zapatero, el más allegado a la Casa Rosada de la Unión Europea, es otra señal de alarma. La estridencia de los mensajes cruzados, más allá de las razones que puedan motivarlos y que requerirían discreción diplomática, es otra señal de que el gobierno está navegando sin brújula en su más difícil anochecer de un lustro. El Gobierno y no sólo la Presidenta -“Si algún día me ves salir con dos valijas de Olivos, quiere decir que perdí definitivamente”, dijo Kirchner en su singular reunión de prensa- ¿A quién le puede importar demasiado el desenlace en el Congreso cuando advierte que no está en el voto final? Esta es la realidad que sobrevuela a la opinión pública cuando intuye que el lance no es político sino de naturaleza muy diferente. Será un fin de semana muy trajinado, pues el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, deberá organizar los grupos piqueteros concurrentes al acto del martes ante el Congreso, en tanto la Comisión de Enlace procurará lograr una adhesión del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. (De nuestra Sucursal)
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